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Beticismo.net | 24 de julio de 2014

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6 comentarios

Benito Rivero: "Los conceptos Villamarín y Betis forman un único espíritu inseparable"

El nieto de Benito Villamarín, mítico presidente verdiblanco entre los años 1955 y 1965, nos ofrece un análisis cercano e íntimo de la figura del, para la mayoría del beticismo, mejor mandatario de la historia del Real Betis.

Benito Rivero: “Los conceptos Villamarín y Betis forman un único espíritu inseparable”
20 de Marzo de 2012 |
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BIO | Benito Rivero Villamarín

Nacido el 13 de marzo de 1965, hoy Benito Rivero Villamarín es un abogado de 47 años que realizó un Máster en Dirección Recursos Humanos y ejerce como profesor en Dirección de Empresas en varias escuelas de negocio. Desde 1991 lleva desempeñando puestos directivos en multinacionales como Carrefour y PepsiCo, siendo desde el 2010 el Director de Recursos Humanos de Ventas de PepsiCo para España y Portugal. Hijo de Ángeles Villamarín, la mayor de los seis hijos del histórico presidente bético, Benito se enorgullece de sus colores allá donde va, mientras vive a caballo entre Andalucía y Cataluña.

Villamarín y su abuelo, una mirada a través del tiempo | Foto: Pedro J. Gallardo

Son las 11:30 de la mañana, el sol comienza a imponerse en la siempre tórrida Sevilla y los aledaños del estadio del Real Betis Balompié se convierten en el punto de encuentro perfecto para nuestra cita. Con traje y corbata, bandera de la formalidad, Benito Rivero Villamarín nos recibe con una amplia sonrisa y un apretón de manos. Tras la presentación, el hall de un hotel cercano sirve de emplazamiento ideal para abordar la figura de uno de los personajes más importantes de la historia del beticismo: Benito Villamarín Prieto, presidente del Real Betis Balompié desde 1955 hasta 1965.

Tu abuelo llegó a la presidencia a la edad de 36 años, alcanzándose con él el hito de la Primera División en 1958. ¿Cómo valoras el impacto de su apellido en la historia del Real Betis?

Yo creo que fue un momento en la historia del Real Betis Balompié de necesidad de un cierto liderazgo. A partir de mi abuelo se produjo un cambio en todas las estructuras de la organización, en el posicionamiento del equipo dentro de la liga española y, a partir de entonces, consiguió que el Betis se codease con los primeros equipos a nivel nacional.

Hay una serie de hitos que son claros ejemplos de la actividad que llevó a cabo, como la participación por primera vez en la Copa de Ferias (temporada 64-65). Le dio una dimensión totalmente distinta a la que tenía el club, una nueva identidad que fue un ejemplo de liderazgo y de gestión.

El próximo 15 de agosto se cumplirán 46 años de la muerte de tu abuelo. ¿Es el Real Betis la institución que todos conocemos hoy gracias a él?

Fue un gran punto de inflexión en la historia del Betis. Cambió su organización y su espíritu. Fue un puntal muy importante, al igual que muchos otros, y diferenciador.

Con la peña bética de Marchena, la cual abandera el nombre de tu abuelo, siendo una pieza importante en los actos con los que se conmemora la labor de Benito Villamarín, cuéntanos qué otras iniciativas se llevarán a cabo en este sentido.

Haremos una presentación en vídeo y audio con los hechos más representativos en sus diez años como presidente. Nos centraremos en las bases del beticismo, es decir, las peñas. Allí es donde reside el espíritu de Benito Villamarín. Será un reconocimiento a los que sienten y reconocen la figura de Villamarín.

¿Cómo se explica que Benito Villamarín, sin ser siquiera sevillano, sea considerado por la mayoría del beticismo como el mejor presidente que ha tenido la entidad en toda su historia?

Mi abuelo decía que la razón por la que él entró en el Betis fue por una orden lanzada por un soldado, en este caso el Capitán General Eduardo Sáenz de Buruaga, que también fue un gran bético. A partir de ahí se fue metiendo cada vez más en el club y acabó accediendo al liderazgo del equipo.

Aspectos como el apoyo de la gente y la personalidad de mi abuelo también influyeron. Hay gente que me sigue contando a día de hoy anécdotas que denotan la orientación que Villamarín tenía hacia las personas. Su espíritu empresarial, y destaco la palabra empresarial frente a especuladores oportunistas, hizo que ofreciese siempre un apoyo a los trabajadores. Al final, yo destacaría una característica notable: su generosidad.

Dejando a un lado su faceta como dirigente bético, ¿qué podrías decirnos de él como persona?

El único recuerdo que tengo de él es a través de mis padres. Como él era gallego nosotros veraneábamos en La Toja, y cuando tenía dos años, habiendo ya fallecido, unas imágenes de la Toja aparecieron en la televisión. Cuando las ví empecé a gritar ‘abuelo, abuelo, abuelo’, y mi madre se emocionó. Es lo único que me queda de él. Yo soy el nieto mayor y he mantenido su memoria por dos razones; el nombre y el parecido físico que mantengo con él.

Sigo guardando muchos recuerdos suyos. Mi abuela conservaba dos insignias de oro y brillantes, una del Real Madrid que Santiago Bernabéu le regaló a mi abuelo y otra del Real Betis con incrustaciones de esmeraldas. Recuerdo que mi abuela me dijo que cuál quería y no dudé un segundo en escoger la que mantengo hasta hoy en día, la del Real Betis Balompié. La del Real Madrid se la quedó mi tío Benito, que vive en Madrid.

El álbum personal de Villamarín recoge el legado de su abuelo a través de innumerables fotografías, recortes de prensa y cartas personales | Foto: Pedro J. Gallardo

Entonces, ¿quién te inculcó el amor por el Betis?

Yo de pequeño ya iba al Betis con mi padre, que es muy bético. Después el nombre de mi abuelo, etc., me han ido llevando a aumentar mi amor por el Betis. Uno se siente del Betis cuando gana y cuando pierde. Yo puedo detectar si alguien es del Betis. El sentimiento que profesas cuando gana o cuando pierde, ahí se ve realmente. El termómetro es que cuando ganas sientes alegría, y cuando pierdes sientes tristeza, pero es precisamente al sentir esas dos cosas cuando realmente sabes si eres de verdad de un equipo.

Tu tía, María Luisa Villamarín, declaró en el pasado que Villamarín tenía alma de líder…

Estoy de acuerdo. El liderazgo es la capacidad que una persona tiene para mover a otros, y Villamarín tenía capacidad para mover no solo al beticismo, sino más allá. Mi abuelo cambió la Real Federación Española de Fútbol. Antes estaba comandada por los grandes, y estos tenían más votos dependiendo de los títulos que tenían. Él manifestó que siendo el máximo exportador de aceitunas del mundo, teniendo una posición muy privilegiada, tenía el mismo peso a la hora de votar que los demás empresarios del sector.

Ante esto preguntó por qué ocurría lo contrario en el fútbol, algo que generó tensiones y negociaciones. Pero mi abuelo tenía muy buenas relaciones con Vicente Calderón y con Santiago Bernabéu, con los grandes. Al final se produjo el cambio en la Federación, y esto es un ejemplo del posicionamiento que Villamarín desarrolló en el Betis a nivel nacional. Pero el liderazgo de mi abuelo era de tipo participativo, no autocrático, al rodearse de un gran equipo de profesionales con sus responsabilidades definidas, estructurando el club y sembrando la semilla del camino que ha recorrido el Betis hasta el día de hoy. Tenía las ideas claras hacia donde quería llevar al club.

En 1961 tu abuelo cedió al club, de su propio bolsillo, 14 millones de pesetas de la época (toda una fortuna) para que el equipo pudiese adquirir un estadio propio, aunque con la ayuda inestimable de Don Alfonso Jaramillo, Concejal del Ayuntamiento de Sevilla en aquella época. ¿Fue tu abuelo un filántropo para el beticismo?

Al final el nivel de compromiso que tenía y que fue desarrollando le llevó a poner su nombre y su patrimonio a disposición del Betis, en base a lo que él creía. Apoyó financieramente a la Hermandad de Santa Genoveva y en particular a su Cautivo. Estos son ejemplos de que su personalidad generosa no se acotaba al Betis, sino también fuera de él.

La prima más alta que se da en el fútbol español, 28.000 pesetas por jugador, la dio mi abuelo con el partido entre el Sevilla y el Betis en la inauguración del campo del Sevilla, que ganamos 2 a 4. Eusebio Ríos [mítico jugador bético en la década de los 60] comentaba una anécdota curiosa. “¡Si esto no lo ganaba yo en toda la temporada pasada!”, decía. Pero antes todo se basaba en la palabra dada, si Benito Villamarín se comprometía a algo, lo cumplía.

Viendo los desafortunados acontecimientos de la historia más reciente del Real Betis, ¿podríamos decir que el espíritu de tu abuelo ha sido traicionado?

Bueno, yo creo que las circunstancias a lo largo del tiempo van cambiando. Desde Villamarín ha habido varios presidentes y, en un momento dado, se produjo un cambio. La gente se ilusionó, pero a veces la concentración de poder puede hacer que se desvirtúen las cosas. Inicialmente puedes ir con una buena intención, pero es mejor que el poder se alterne. En un momento dado se decidió cambiar el nombre del estadio porque existía una nueva ilusión. Pero yo creo que entre los béticos debemos mantener siempre una unión entre todos. Lo pasado está para aprender de ello.

Llegado el momento, y ante una situación económica crítica, tu abuelo decidió vender al jugador más carismático del equipo, Luis del Sol, por 8 millones de pesetas. Se hizo para sobrevivir en la élite del fútbol español. Una decisión arriesgada, y valiente…

Tenía una visión empresarial más allá de la que era normal para la época. Sin conocer ningún idioma se posicionó en Estados Unidos, Latinoamérica, se dedicó a la exportación de aceitunas y desarrolló su instinto comercial y de superación. La empresa que tenía era de ámbito local y la convirtió en internacional.

El caso de Luis del Sol se debió a falta de financiación. Y cuando quieres desarrollar una actividad tienes que invertir y tomar, a veces, decisiones impopulares, pero siempre sopesadas. Yo, en el mundo en el que me muevo, veo que las cosas hay que analizarlas desde una perspectiva mucho más amplia de lo que la gente cree.

Tras la venta de Luis del Sol, y ante la presión mediática que había generado su polémico traspaso, Villamarín salió en solitario al palco siendo aclamado por todo el estadio. | Foto: archivo personal de Benito Rivero

Pero hablamos de una decisión valiente en un momento de crisis económica para la entidad. Actualmente, según el estado de los mercados a nivel internacional con la crisis económica azotando Europa, ¿cómo puede afectar este panorama a un equipo como el Real Betis que se encuentra en Ley Concursal?

La inexistencia de recursos te lleva a la austeridad. No solo nos afecta a nosotros, sino también a otros clubes. Hay que desarrollar la cantera, decidir bien los fichajes y optimizar muy bien los recursos. Tenemos que ser austeros, sensatos y aprovechar todos los recursos al máximo.

Más de cuatro décadas después de la muerte de tu abuelo el Real Betis es un equipo endeudado. Villamarín luchó para que la entidad contase con un patrimonio propio y ahora lo que tiene es una deuda que ronda los 75 millones de euros. ¿Quién o quiénes son los culpables de esta situación?

Evidentemente, la gestión realizada ha sido mala. A veces aspirar a lo que no se puede y vivir por encima de nuestras posibilidades lleva a la creación de unas expectativas irreales. Aquello que no puedes pagar, no te lo puedes permitir. Lo que no puedes es gestionar mal y decirle un día a la afición que no hay nada en la caja.

Todo depende del liderazgo. Este país se ha focalizado en la cultura del pelotazo, del ‘aquí todo vale’, del aplauso a más derechos y a la evasión de deberes. Es un tema muy básico, se ha gestionado por encima de las posibilidades.

El 13 de diciembre de 1988 el periódico ABC publicó un artículo tuyo titulado ‘Pasado, presente y porvenir del Betis’, en el que te oponías radicalmente a la venta del estadio Benito Villamarín. ¿Qué sentiste cuando presenciaste el cambio de nombre del feudo bético a Estadio Manuel Ruiz de Lopera?

Rabia, mucha rabia. Había que entender lo que se había generado alrededor para propiciar ese cambio, pero al igual que otros clubes en España mantuvieron el nombre histórico del equipo (caso del Vicente Calderón con la presidencia de Jesús Gil), otras personas renunciaron a su pasado. Y creo que así es difícil tener futuro. Pero no tengo por qué ocultarlo. Sentí rabia, aunque también alegría cuando se volvió a cambiar el nombre del estadio.

Esa alegría se basó en el posicionamiento del nombre, aunque al final Villamarín es el nombre con el que siempre se ha sentido identificada la gente. El nombre de Villamarín y el nombre de Betis forman un mismo espíritu inseparable. Cuando yo hablo de ambos conceptos la sensación que me da es la misma. Sin embargo también me dio alegría que la gente, sin conocer la figura de mi abuelo, votara su nombre. Es una de las cosas que quiero brindar al beticismo, recordar la figura de Villamarín y también su espíritu.

¿Temiste la desaparición del club debido a su propia ruina?

Como equipo e institución, sí; como espíritu, no. Nos hubiéramos reinventado. Desde un punto de vista capitalista todo puede desaparecer, pero desde el espíritu es diferente.

Lee la 2ª parte de la entrevista


El próximo martes 27, con la publicación de la segunda parte de esta entrevista, ahondaremos en la vida y la personalidad de Benito Rivero Villamarín. Conoceremos su visión de la situación actual en la que se encuentra el Real Betis Balompié; sentimientos, miedos y e ilusiones de un bético ilustre con un apellido legendario para el beticismo.

Actualmente cursando la Licenciatura de Periodismo en Sevilla.

Comments

  1. Espectacular entrevista, enhorabuena Pedro!! Qué gran trabajo!

  2. José Mª García

    Me ha encantado. Aqui deseoso de la 2ª parte.

  3. nachofergar

    Tremendo. Enhorabuena!!

  4. Rafa Carretero

    Maravillosa entrevista, creo que D. Benito Villamarin debe estar orgulloso de tener una familia que sea capaz de seguir manteniendo y transmitiendo esos “valores béticos” tan importantes dentro y fuera del fútbol. Otro gallo nos cantaría, si hubiera más generosidad, honestidad y profesionalidad , demostrados por este inolvidable Presidente.

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