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Beticismo.net | 29 de julio de 2014

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Crónicas Poéticas: Real Betis Balompié - Villarreal CF

Crónicas Poéticas: Real Betis Balompié – Villarreal CF
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Esta mañana iba en el coche de camino a Alcalá la Real. Tenía demasiado sueño para conducir y, pese a todo, estaba conduciendo. No terminaba de meter bien las marchas y me sentía anacrónico y despistado. Pero conducía por inercia, sin demasiado esfuerzo. Me he acostumbrado a levantarme a las seis, a dar clases, a redactar textos que muchas veces no vuelvo a leer, tras haberlos publicados. La inercia, repetir las cosas demasiadas veces, provoca que no valoremos todo lo bello que tienen para nosotros las cosas importantes. Dejé de ver el paisaje de la carretera tras hacer el camino todas las mañanas de un año completo. ¡Y me gusta Sierra Nevada y toda la Sierra Sur de Jaén! Pero me cuesta verlo con ojos nuevos, cada día.

Un día pinchas, te quedas tirado en la carretera, y te da por tomar café en ese bar que siempre miras y en el que nunca entras. “Qué bonito es todo, a pesar de que nunca lo miro”, piensas. Como cuando alguien realiza una acuarela de la esquina por la que pasas cada tarde, y vuelves a verla. Todo se ve mejor cuando otro lo dibuja, pues te permite salirte de ti y contemplar tu mundo con ojos renacidos. Vuelven a ser las calles un universo por explorar, tras mucho tiempo fuera. Golpeas el coche en la esquina de la calle que tantas veces sorteaste sin dificultad, por marcharte. Y recuerdas lo bonito que es tu ciudad, y los instantes que te dio, esos senderos que sueles sortear sin apenas fijarte, cuando te marchas.

En abril, cada abril, Sevilla me recuerda que sigue ahí, que sigue siendo tan bella como siempre, y que es esa esquina de nosotros mismos que dejamos de ver por mirarla tanto, sobrevive. Al abrirse las flores del azahar, se nos abren los ojos, también. Y Sevilla vuelve a ser Sevilla, encajan los versos, y todos nos encontramos en el lugar exacto, en el momento preciso y precioso. Así surge la Semana Santa, la Feria, y el partido del sábado. Jamás deberíamos dejar de valorar aquello que somos, nuestros lugares, lo que supone jugar en Primera… Creo que nuestra identidad descansa en ese ajetreo sin descanso y encantador: la capacidad para ver el Betis cada noche como si fuera la primera vez. Somos lo que somos porque valoramos estar donde estamos y porque siempre mantenemos la mirada limpia, como si fuéramos niños.

Hoy valoro la Primera, pues volveremos a vernos en los mismos bares y con los mismos árbitros. El AS nos dará la página que nos corresponde y todo, después de todo, como en los cuentos que nos contaron de niños, está llamado a terminar bien. Los buenos ganan, algunas veces, y los finales alegres no son menos alegres por ser los esperados. Todo lo contrario: nuestra espera de estos meses hace que sepa mejor este trío de puntos, el ancla que echamos en las postrimerías del mar, de la Primera.

Valoro Sevilla, y la Primera, y el ambiente a fútbol, las bolsas de pipas, y todas esas realidades que seguirán siendo nuestras un año más. Y no debemos dejar de conmovernos, de alegrarnos, de quitarle brillo ni valor al destino que hemos construido entre todos. Han de ser los partidos que quedan la fiesta del partido del sábado. Tenemos siete partidos para celebrar que le hemos ganado al Villarreal, que no podrán echarnos. Nadie nos echará de quí.

Nadie podrá robarnos nuestro mes de abril, que diría Sabina. Ni la categoría. Ni la división. Nadie podrá robar el aliento de la afición que no perdió la fe, a pesar de las dudas, que sigue compartiendo el campo y el camino, sin dejar de caminar y de sangrar, por todos los rincones recorridos, habidos y por venir. El porvenir seguirá siendo verdiblanco. Ahora, después de todo, y tras tantos kilómetros, nos toca fingir el pinchazo, parar en el bar en el que nunca entramos, mirar desde allí el paisaje, y sabernos especiales, inmortales, portadores de un secreto gigante. Y tan orgullosos de ser béticos, como siempre.

Filólogo, profesor de Lengua y Literatura (en el IES Alfonso XI de Alcalá la Real) y socio del Betis desde hace más de veinte años. Reparte su tiempo entre la docencia y la escritura. Escribe una valoración semanal post-partido en Crónicas Poéticas en las que casi siempre habla poco del partido y mucho de otros asuntos.

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