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Beticismo.net | 28 de agosto de 2014

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2 comentarios

Análisis táctico Real Sociedad - Real Betis

Partido con dos tramos bien diferenciados: Uno sin Beñat y otro con él. Mención especial para la despoblada banda derecha bética, Jefferson Montero y para la batalla que le libró en el centro del campo.

Análisis táctico Real Sociedad – Real Betis
Real Sociedad - Real Betis | Fotografía: Marca.com
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Empate en un partido  igualado en el que hubo de casi todo. Transiciones rápidas, ataques estáticos, errores posicionales, grandes presiones tras pérdida,etc.

Saltaba el Betis al césped de Anoeta con varios cambios en el once con respecto al anterior partido, pero hay una variación que explica el partido casi en su plenitud. Esa no es otra que la ausencia de Beñat, en la cual ahondaremos ahora más adelante. Es complicado definir con qué esquema jugó el Betis de inicio, ya que Salva Sevilla se situaba en zonas interiores con demasiada facilidad, dando la sensación de un 4-3-3, pero en transición defensiva, el almeriense basculaba en derecha constantemente, y por tanto, el sistema se parecía más a un 4-4-2. La verdad es que esas dudas que a mi me surgen, son las mismas que aparecían en el equipo en dicho sector. La banda derecha estaba totalmente despoblada en ataque. Rubén Castro no caía, ya que al no estar Pereira, huía en busca de alguien rápido con quien trazar contragolpes. Salva, como comentábamos, pasaba al centro del campo, y Chica, apenas se incorporó a ataque. Con ese lado descubierto, la Real podía acumular más gente por dentro y tapar de este modo líneas de pases con mayor facilidad. Además, pudo extremar la vigilancia sobre Jefferson Montero a través de ayudas de los centrocampistas. Con esta situación, ¿qué zona atacó más el equipo donostiarra? Exacto, el lado derecho del Betis. Hay equipos que huelen los espacios a distancias cual perro hambriento.

Real Sociedad - Real Betis | Fotografía : 20minutos.es

Montanier sacó un once con jugadores de tendencia claramente ofensiva. 4-2-3-1 en el que Illaramendi en fase ofensiva se escalonaba destacadamente sobre Elustondo en el eje horizontal. El joven mediocentro se situaba en zona de mediapuntas, lo cual permitía mayores posibilidades en ataque estático. Él era el encargado de mover la pelota para desajustar las líneas del Betis. Por otro lado, a priori, Carlos Vela debía ocupar una banda, y Griezmann otra, pero observaron los espacios que concedía el Betis en derecha, y ambos de juntaban en dicha zona buscando 2 contra 1 constantes. Por lo que se podría decir que un desajuste provocó otro en el rival, aunque éste intencionado.

El Betis demostró, una vez más, que Beñat es el hombre más importante de la plantilla. Bien es cierto que la relevancia de Rubén Castro es enorme, tanto en la faceta goleadora como en la meramente futbolística en fase ofensiva, pero la figura de Beñat va un paso más allá. Sin la presencia del vasco, el equipo tiene serias dificultades para combinar, salir con el balón jugado, encontrar líneas de pases con facilidad y ejercer ataque estáticos. Si a todo eso le sumas que el rival cierra bien por dentro, te encuentras ante un gran problema en el que nada pudieron hacer ni Cañas ni Iriney. Ambos chocaban una y otra vez contra la medular de los locales. El equipo no era capaz de encontrar referente en banda con facilidad, y Paulao no se aventuraba a romper él la primera línea de presión, por lo que salir de la “cueva” era complicado. Tuvo que adelantarse la Real en el marcador para que Pepe Mel reaccionara ante esta situación. Dio entrada a Pereira, para contar con ese referente que faltaba en derecha, y a Beñat para solucionar todos los problemas en el juego. Y tanto que los solucionó. Fue prácticamente inmediato, el Betis mejoró notablemente su juego, se empezaron a separar las líneas del rival, el equipo empezó a aprovechar las bandas. Las asociaciones entre jugadores empezaban a surgir.

Real Sociedad - Real Betis | Fotografía: Sport.es

Se lleva hablando unas semanas de una madurez observable en el juego de Jefferson Montero, de una serie de cambios, y frente a la Real pudimos ver una faceta que quizás lo  confirma. En varias ocasiones el ecuatoriano tiró diagonales hacía dentro, cabalgadas como la del gol en las que destrozaba el dispositivo defensivo del rival. Estas acciones son inviables con el Jefferson Montero sin pausa de principios de temporada, por la sencilla razón de que acaba chocando con un defensor. Quizá una le saldría, pero no tres seguidas. Siendo ahora un jugador con algo más pausa en su juego y con más frialdad para levantar la cabeza, estas acciones son mucho más fáciles de llevarlas a  cabo, siempre que disponga de tanto talento como él claro está.

Volviendo al  partido, tras la entrada de Beñat, el encuentro jamás volvió parecerse al del primer periodo. Tras dicha sustitución, alternó periodos de intercambio de golpes con ataque organizados del Betis. La Real perdió fuerza en su centro del campo, pero no velocidad arriba, donde siempre se mostró muy incisivo

Analista y redactor en Beticismo. Por la facultad de comunicación pasé, y el título recibí. Por tanto, juntaletras profesional.

Comentarios

  1. En efecto, la posición de Salva (que como bien dices es en defensa la propia de un 4-4-2 –o 4-2-3-1 con Roque–) es un arma de doble filo, que a veces destroza al rival, como el día del Betis-Zaragoza, y otras es un filón para ellos, como recuerdo haber observado ya en el Xerez-Betis del año pasado… y ya ha llovido. Como bien dices una de las claves es que el lateral y Castro aprovechen el espacio, y ayer no lo hicieron, de modo que Salva no tenía a quién dársela, y como no tiene uno contra uno, la jugada se cegaba por ese lado. Me parece que Mel elige el costado de Salva y Montero más bien mirando hacia atrás, o sea, a si el lateral rival de cada lado sube mucho o poco, que adelante, el recorrido del suyo. El de Chica ayer fue muy escaso.

    Me tiré buena parte del partido mirando si la Real jugaba en defensa con dos pivotes o con uno… para mí Elustondo estaba por detrás, era un 4-1-4-1 o 4-3-3, pero era muy sutil la cosa.

    Un saludo.

  2. Miguel Verdugo

    Coincido plenamente en que Pepe Mel elige dónde situar a cada jugador de banda según vaya a ser su defensor. Algo obligatorio si cuentas con un puñal como puede llegar a ser Jefferson Montero. En el partido contra el Real Madrid mira como no dudó en situarlo en derecha para cortar las subidas de Marcelo (Además le hizo un roto en defensa).

    Con Illaramendi en la Real sucede algo curioso, ya que el equipo siempre suele mantener esa línea de dos relativamente firme, pero es jugar Illaramendi y cambia el guión totalmente. Y de manera intencionada creo. Contra el Rayo también lo hizo. ¿El porqué? saben que si se mantienen igual pueden perder demasiado dominio en favor de parejas fuerte en juego posicional como Rayo y Betis. Escalonas la posición de tu jugador más hábil en construcción de juego, Illaramendi, y buscas que reciba la pelota a espalda de los mediocentros rivales propiciando desestabilizar la medular rival. Movimiento hábil de Montanier que le funcionó de manera excepcional contra el Rayo y muy bien contra el Betis hasta que Beñat dijo ¡ya basta!
    Saludos, Juan Ramón

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