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Beticismo.net | 25 de julio de 2014

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Rafael G. Romero: "Algún día lo dejaré, pero no me gustaría que Palmerín desapareciera"

Juanma Mendoza entrevista a Rafael García, la cara que se esconde detrás de Palmerín, la mascota del Betis

Rafael G. Romero: “Algún día lo dejaré, pero no me gustaría que Palmerín desapareciera”
24 de Abril de 2012 |
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Rafael García Romero es un chico normal de 33 años, sevillano, atlético y deportista al que le apasionan el fútbol y la Semana Santa. Pero la cosa cambia cuando pasa por los alrededores del Benito Villamarín. La gente se vuelve y lo saludan efusivamente: “¡Ese Palmerín!“, “¿Qué tal Rafa?“… Desde comerciantes de puestos de comida rápida, pasando por señoras y niños, le saludan con cariño y el sonríe amablemente, devolviendo la complicidad de un secreto a voces.

Rafael, como cada partido, se prepara para adoptar la identidad de la simpática y carismática mascota del Real Betis Balompié: Palmerín. Hemos tenido el gusto de conocerlo en persona y poder hablar con él para mostrarles a nuestros lectores otro punto de vista del Beticismo más puro. Además de la entrevista, hemos preparado una galería fotográfica sobre el proceso de conversión de Rafael en Palmerín.

Rafael, preparándose para convertirse en Palmerín | Foto: Juanma Mendoza

¿Cómo empezó todo?

Todo empieza cuando se presentan las mascotas del centenario. El primer Palmerín no es el de ahora, había un Palmerín más delgado que ganó y poco después lo cambiaron, le hicieron la forma que tiene ahora mismo el diseño de Palmerín. Cuando lo presentaron en televisión lo vi súper simpático en el diseño, y conociendo a la afición del Betis dije “este muñeco triunfa seguro”. Y yo ya me vi dentro del muñeco, imaginándome en el campo, lo que podría hacer, lo que no, de qué manera… yo me veía capaz de hacerlo.

Me estaba dando vueltas la cabeza porque me daba un poco de corte, pero pensé “¿me presento en el campo y me ofrezco?”. Lo comenté con varios amigos, y unos que me dijeron “no vayas, seguro que eso está organizado, con alguien enchufaíllo” y otros que me dijeron “tú acércate, no tienes nada que perder”. Y me presenté, llegué a la oficina del Centenario y estaba llena de gente. Me sorprendió la ilusión que había allí. Miré a todo el mundo, no conocía a nadie salvo a Rafa Serna. Me presenté a él y le dije “Mire usted, si hacéis un disfraz de Palmerín yo me veo capacitado para darle vida”.

Me apuntaron en una lista como voluntario del Centenario, donde antes de ser Palmerín colaboré en varias cosas, y el 7 de enero trajeron el disfraz, me lo puse y salí. Fue de estas veces que sale todo bien y a todo el mundo le gusta. Encima ganó el Betis. Era el debut de Luis Fernández contra el Celta de Vigo y el Betis estaba en descenso. Marcó Sobis, que fue el primer gol que celebré con el Betis, y todo salió redondo.

Después, poco a poco, empezó el tema de las peñas. Todas organizaron algún acto para el Centenario, pero pasó un año y las peñas seguían llamándome porque, sobre todo a los chiquillos, les llamaba la atención y seguimos adelante.

¿Cuál ha sido tu mejor momento bajo la identidad de Palmerín?

Dentro del campo, el mejor momento fue cuando vino el Barcelona aquí e iba ganando 0-2 en la primera parte y el Betis remontó. 3-2, el tercer gol fue de Edu. Ese partido fue el que yo más he disfrutado. Fuera del campo, cuando estuve con Rafa Serna cantando el himno en el escenario con Alejandro Sanz en la Cartuja. Me sentía una estrella, ¿quién me lo iba a decir a mí, un camarero, un socio normal? Yo miraba para abajo y veía 30 o 40 mil personas, ¡estaba en un escenario grandísimo y veía a todo el mundo grabándome con los móviles!

También en el autobús descapotable cuando subimos o en las peñas que están lejos de Sevilla, como en Extremadura o Granada, que están muy faltas de Betis. Nosotros lo tenemos aquí al lado pero llegas allí y te tratan con un cariño increíble.

¿Y el peor?

El descenso. Ese día fue un papelón, o cuando no subió. Con el Valladolid bajamos y con el Levante no subimos. Fue muy duro. También era posible que pasara porque ese partido si no ganaba, bajaba el Betis. Y bajó, la verdad es que fue muy duro.

Te han tenido que pasar muchas anécdotas. Cuéntanos alguna.

Me he cambiado en muchos sitios. Cuando he tenido que ir a las peñas me he cambiado en una peluquería, en un barco, en un sala de juntas… en muchísimos sitios.

¿En qué consiste tu labor fuera de los partidos?

Visito las peñas, voy a hospitales, sobretodo en Navidad; Valme, Macarena y Virgen del Rocío. También con el Betis voy a visitar colegios. “Del cole al fútbol” es una campaña que está haciendo ahora el Betis con visitas a los colegios. Dan camisetas, van los jugadores del Betis, Guillén, Gordillo y también voy yo.

¿A qué te dedicas cuando no eres Palmerín?

Trabajo de camarero, que es mi trabajo realmente. Esto para mí es un hobby prácticamente.

¿Sale rentable ser Palmerín profesionalmente?

Para nada.

Rafael, a punto de convertirse en Palmerín | Foto: Juanma Mendoza

¿Por cuánto tiempo te gustaría encarnar a la mascota del Real Betis? ¿Tienes otros planes?

El tiempo es siempre el que pueda compaginarlo con mi puesto de trabajo. En el momento que mi puesto de trabajo no me permita ser Palmerín lo tendría que dejar. Otra cosa es el día que yo salga al campo y vea que la afición me ignore o vea que la mascota está de más y que sobra, lo dejaría. O si el club tampoco lo ve conveniente. Esto es una cosa que hago porque realmente lo paso bien, yo mantengo mi carnet de socio en Gol Norte.

Con lo que llevo ya, que en enero he hecho 5 años, he vivido muchas cosas: bajar a segunda, cambio de presidente, máximo accionista, un montón de historias. La verdad es que estoy satisfecho, he vivido muchas cosas dentro de Palmerín y seguiría. Tengo ganas, sobre todo por la afición. En el momento en que la afición no me quiera… pero de momento no es así, y eso te llena. Me gustaría que Palmerín incluso lo utilizara más el Betis, que lo explotara más.

Me gustaría llevar a Palmerín a una peña de Cataluña, que es lo que me falta, o fuera de España. Son proyectos que me gustaría pero no sé si algún día los podré hacer o no. Sería muy bonito. Algún día lo dejaré, evidentemente, pero no me gustaría que Palmerín desapareciera. Pero el club se debería encargar de mantener la mascota. Y la afición debería hacer ver que igual que hay un escudo y una bandera, pues Palmerín que se convierta en otro símbolo. A mí me daría pena, que el día que lo tuviera que dejar, se perdiera Palmerín.

¿Has propuesto esos proyectos al club?

La situación del Betis ahora mismo es muy difícil.

¿Qué personajes te ha hecho más ilusión tener cerca?

Primero los jugadores del Betis. Es lo que más ilusión me hace y cuando marca el Betis intento siempre abrazarlos porque creo que es lo que todos los béticos quisieran, y ahí tengo yo un privilegio, la verdad. Poder abrazarme a los jugadores cuando marcan un gol es una maravilla. Jugadores que no sean del Betis y que más he admirado, Raúl o Iniesta, son dos jugadores que si valoro mucho. A María Galiana, la abuela de ‘Cuéntame’, cuando fui al aniversario de la Peña de Valdemoro la conocí y fue una persona que me encantó. Es muy bética y muy sencilla. Me hizo gracia porque yo normalmente me llevo fotos para firmarlas por las peñas y me pidió con elegancia que le firmara la foto, qué para mí era un honor firmarle a ella un autógrafo.

También saludo a todos los equipos cuando vienen y para mí es un placer hacerlo, y además creo que le da un toque de señorío al Betis. Otro privilegio es que las manos de Palmerín las han tocado desde hace 5 años Ronaldo, Raúl, Messi, Ronaldinho, Eto’o…

Cuando te acercas a jugadores como Cristiano Ronaldo, ¿qué les dices?

No mucho la verdad. Los saludo; “Bienvenido”. No suelo hablar mucho con los jugadores de fuera. Los saludo simplemente. Soy educado y ya está.

¿Cómo viviste el tema de la multa de 600 euros ante el Mallorca?

Pues mira, los equipos vienen a perder mucho tiempo aquí, sobre todo cuando iban empatado o ganando. Entonces cuando el balón tenían que ir ellos a sacarlo iban andando a por la pelota. En la parte donde yo estaba no había recogepelotas normalmente. Cuando salía la pelota por esa zona salía el balón rodando y el jugador iba andando. Yo cogía la pelota y se la pasaba para que sacara rápido. Eso llevo haciéndolo bastante tiempo y la confianza mata al gato, como dice el refrán.

Ese día hacía mucho calor, pero no lo quiero poner como excusa. La pelota iba para fuera y el Mallorca iba perdiendo tiempo. El disfraz cuando me lo pongo, sobre un metro y medio alrededor de mi no veo el suelo, solo veo por la boca, hacia adelante. Yo creía que la pelota había cruzado la línea y cuando pasó eso pregunté qué era lo que pasaba y me dijeron que la había parado en la línea. Me quedé súper cortado. ¡Pasé una vergüenza! De ahí hasta que acabó el partido estuve comiéndome la cabeza. Cuando acabó fui a hablar con el árbitro por miedo a que lo pusiera en el acta. Fui a pedirle disculpas y muy amablemente me dijo que no pasaba nada. Pero lo apuntó en el acta.

Ese día me estuvo llamando mucha gente y tres o cuatro días después me llamaron diciendo que me habían multado. La verdad es que lo pasé mal, pero todo punto malo tiene algo positivo. ¡La de peñas que me llamaron los días siguientes para ofrecerme que me pagaban el dinero! Me dijeron que no me preocupara, que ponían un bote y que entre todos conseguíamos el dinero. Juan de Dios, el presidente de la Federación de Peñas, me llamó y me dijo que si el Betis me pedía el dinero para pagar la multa no me preocupara que la Federación la pagaba. Para mí ese dinero, que soy mileurista, era bastante dinero, pero pensé en sortear algo de Palmerín, por ejemplo la manita. Pero no hizo falta, el club recurrió, se quedó en una cantidad menor de la que se dijo inicialmente y los pagó el Betis.

¿Te dieron un pequeño tirón de orejas desde el Club?

Me pidieron explicaciones. Las di y ya está. Se quedó ahí, no hubo ningún tipo de problema. También porque llevo ahí cinco años y me conocen personalmente cómo soy.

Todo listo para saltar al campo | Foto: Juanma Mendoza

¿Cómo es tu rutina un día de partido?

Pues llego al campo y doy una vuelta por el césped. Me cambio y me pongo el traje de Palmerín, bajo al césped, saludo a las gradas, empiezo a correr… Me voy a la esquina de la parte de preferencia con Gol Norte y me hago unas fotos con niños que se apuntan a hacerse la foto con el equipo y, desde que estoy yo, se echan la foto conmigo individualmente también. Después de eso, el Club me pide que coja la botella de Coca-Cola o cualquier cosilla que sea de promoción. Cada vez que se presenta algo me piden que esté por allí, que participe de eso. Y ya pues intento bailar, animar, saludar al equipo del Betis cuando sale y cuando entra. Lo de la alineación empezó poquito a poco, al principio andaba, después corría y ya al final saltaba. Saludo al equipo rival y me hago la foto con el equipo titular, después con el equipo titular y los niños. Ya durante el partido, animar o protestar, con las tarjetas por ejemplo intento “ayudar” al árbitro: si veo que le hace falta al Betis pues voy con las tarjetas grandes, tamaño ‘mano Palmerín’.

¿Qué te traes con Susana Guash?

(Risas) Es súper simpática y amable y ¡oye, trabaja en laSexta! Tiene mucha repercusión y habla de Palmerín. Le ha dado una popularidad a la mascota que le estaré siempre agradecido a ella. Siempre dice que es la mejor mascota de la liga y no solo habla de Palmerín en los partidos del Betis, sino que en otros partidos, cuando hay otra mascota, ella dice que Palmerín es su favorito. Personalmente a mí me trata muy bien y a Palmerín le da una promoción increíble.

¿Qué es lo más curioso de Palmerín?

Pues que soy yo, nada más que me encargo yo. Y que va a muchas peñas. Yo no creo que haya otra mascota que se dedique a visitar peñas, hospitales y colegios. Y eso a mí es lo que ha hecho que yo siga de Palmerín, porque en los partidos me lo paso bien, pero lo que a mí más me llena es cuando voy a una peña. Visito una media de unas 30 peñas por temporada. Me llena mucho cuando estoy en contacto con los béticos directamente. En las visitas a los colegios los niños te dan mucho cariño, ¡hasta sevillistas! Me sorprende y me gusta, porque todo no va a ser rivalidad. Yo no pertenezco al mundo del fútbol. Los que pertenecen al mundo del fútbol normalmente son abogados o gente que tenga acciones, futbolistas, etc. ¡Pero un camarero!… A mí Palmerín me ha abierto unas puertas que jamás pensé yo llegar a donde he llegado. Que tengo muy claro que es por Palmerín, evidentemente. Pero lo percibo yo, cuando un niño abraza a Palmerín también me abraza a mí, y eso me llena.

Eso es realmente lo que más disfruto con Palmerín, la cantidad de peñas que me llaman. Mi familia me dice que estoy loco y que si a mí me merece realmente la pena. Quizás no siempre, pero por ahora me llena.

Palmerín posa junto al once inicial del Betis antes del partido | Foto: Juanma Mendoza

Desde Beticismo.net queremos agradecerle a Rafa el trato recibido como la gran aportación que está realizando al sentimiento verdiblanco. Le deseamos mucha salud y felicidad por el máximo de tiempo posible.

Es Técnico Superior en Producción Audiovisual y ha trabajado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Actualmente está cursando la Licenciatura de Periodismo en Sevilla mientras realiza proyectos de cortometrajes y fotografía.

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