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Beticismo.net | 22 de diciembre de 2014

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Crónicas Poéticas: Real Betis Balompié - Atlético de Madrid

Fernando Fedriani / 30 de abril de 2012
Crónicas Poéticas: Real Betis Balompié – Atlético de Madrid
La crónica poética, de Fernando Fedriani

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Hoy no tengo mi día más alegre. ¿Os ha pasado alguna vez que le perdéis el sentido puntualmente a todo lo que os importa, sin demasiados motivos para ello? Supongo que todos los que nos dedicamos a la creación tenemos un ánimo más tendente a lo raruno, y nuestro espíritu es más voluble, aunque nos acostumbremos a acostumbrarnos, y sepamos sacarle rigor al desamparo.

Anoche, durante el partido, me dio por pensar que todo era mentira. Antes del partido pensé que un empate amistoso les valía a ambos equipos. A los dos las tarjetas les preocupaban. Nosotros no podíamos cansarnos más de la cuenta, pues el derbi está a la vuelta de la esquina, y ellos venían de un encuentro criminal contra el Valencia. A ninguno de los dos les venía nada bien tener que saltar al césped. ¿Para qué seguir adelante si el punto era bueno para ambos?

Me dio por pensar, durante el primer tiempo, ese del que dijeron en la SER que había sido una vergüenza, que el Atlético podría habernos metido cuatro, de haber querido. Pero aquel empate, aquella sensación de partido sin porterías, ¿solo me resultaba extraña a mí? Me fui poniendo triste al ver que aquel gol visitante no llegaba, como si eso deslegitimara nuestra presencia en el campo. Colgaban balones sin aparente acierto. Por una vez, hubiera preferido un gol temprano para quitarme de encima los fantasmas.

Cuando el Atlético hizo el primer tanto, no me preocupé. Me dio por pensar que el empate era más que seguro. Ellos dejaron de correr y nosotros nos vimos delante, casi por inercia. No defendieron fuerte, ni perdieron tiempo, ni retuvieron el cronómetro como suele hacerse cuando estás cansado. Parecían bailar una coreografía de júbilo y de estrés, tan pautada y tan precisa que me hizo temblar, por mi propia suspicacia.

Y empatamos. Y casi por error, en un alarde mal controlado y de difícil mesura, nos pusimos por delante. Y por primera vez en mucho tiempo, no celebré el tanto, pues estaba convencido de que el empate llegaría. Aquel partido tan extraño, con tantos picos, con poca tensión, sin el tesón prendido por ninguna de las partes, donde nadie parecía reservar a los jugadores apercibidos, merecía un reparto de puntos con el que todos estarían contentos.

Ahora, entrada la mañana del último puente de la historia, me da por pensar en ese córner, en cómo (no) lo defendimos. Me dio por pensar en la mala gestión de aquel descuento. Me da por leer las crónicas de los periódicos y me parecen un relato de humor negro, que nada dicen de las señales que yo sí vi. Lamento parecer escéptico y lamento mucho más confesarlo. Pero lo de ayer… yo no me lo creí. Será el pesimismo, el desánimo o el cansancio. Pero todo lo que sucedió sobre el campo me recordó a esas obras de teatro a las que les falta una escena antes del desenlace, pues el escritor las escribió a toda prisa.

No me tengáis en cuenta nada de esto. Son días y formas de empezar una semana. Acuerdos y desacuerdos. Algunas veces los creadores de textos nos sentimos también como mecidos a merced del viento, como el balón que se cuelga al área, sin demasiada fuerza, y que nadie manda lejos, quién sabe por qué.

Trece Barras perfume oficial Real Betis Balompié

Filólogo, profesor de Lengua y Literatura (en el IES Alfonso XI de Alcalá la Real) y socio del Betis desde hace más de veinte años. Reparte su tiempo entre la docencia y la escritura. Escribe una valoración semanal post-partido en las que casi suele hablar poco del partido y mucho de otros asuntos.