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Beticismo.net | 23 de abril de 2014

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8 comentarios

¡El abuelo era el Betis!

¡El abuelo era el Betis!
6 de agosto de 2012 |
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Eran las nueve de la noche. Como cada día a esa hora, la familia se ponía a ver el telediario. Últimamente las noticias que se daban eran cada vez más desagradables y tristes, por eso la parte favorita de todos era la sección de deportes. Raramente hablaban del Betis, el equipo de la familia, sin embargo, cuando lo hacían, todos prestaban tanta atención como a una falta de Assunçao en su día.

La sección de deportes acabó y, como de costumbre, no escucharon nada del Betis. Eso sí, sabían perfectamente qué habían almorzado en la concentración del Real Madrid y lo que estaban cenando en la del Barça.

El niño de la casa, el pequeño, dejó de interesarse por la tele, no sólo no hablaban del Betis sino que ahora lo hacían del tiempo. Sus ojos repasaron el salón, hasta detenerse en una foto antigua situada encima de una mesita.

-Papá, ¿ese era el abuelo?

-Sí hijo, pero hace muchos años.

-Soy el único de la clase que no ha conocido a su abuelo ¿cómo era?

El padre miró extrañado a su hijo, normalmente los chicos de su edad se aburrían con las historias del pasado, sin embargo no dejó que su hijo se arrepintiera de la pregunta y le contestó.

-El abuelo era del Betis. Eso primero.

-Venga papá, hay cosas más importantes que el Betis.

-Claro que hay cosas más importantes que el Betis, ¡muchas! Pero es que para el abuelo era lo más importante.

-¿Y eso por qué?

-Verás, el abuelo nació pobre, como el Betis; y si hoy viviera tendría casi los mismos años que nuestro club. Tal y como él me contaba, su infancia estuvo rodeada de trabajo y sacrificios. En casa había pan, pero poco más, así que pronto se puso a hacer pequeños encargos para ayudar con algún dinero. Su afición por el fútbol iba creciendo al igual que la del resto del país, y claro está, se interesó por el Betis. En aquella época, lo único que al abuelo le hacía olvidar que no tenía dinero era un partido de fútbol. Se colaba en el campo para poder ver a los futbolistas, y aunque alguna que otra vez lo pillaron y le atizaron, él lo seguía haciendo. El Betis era su medicina contra la pobreza.

“Durante toda su juventud el Betis fue su amigo, su compañero de fatigas y su distracción. Y la mayor alegría se la llevó en esa época. Cuando el Betis ganó la liga en el 35 tu abuelo era el más feliz del mundo; el más pobre y el más feliz. Siempre me decía que ni todo el oro del mundo le podría haber hecho más feliz que ese título. Después de la guerra, en la que lo pasó realmente mal, tu abuelo fue recorriendo España en busca de trabajo, y nunca estuvo más de dos meses en la misma ciudad. Eso sí, cada vez que el Betis visitaba una de esas ciudades él era el primero en comprar una entrada”.

“Cuando por fin regresó a Sevilla conoció a la abuela, y las únicas peleas que tuvieron fueron provocadas por el fútbol. ¡Qué paradoja que el más bético de todos se casara con la más sevillista! Aun así, la amaba locamente. Tanto que no se enfadó el día que la abuela me hizo un jersey rojiblanco. Eso sí, luego me tuvo que hacer uno verde porque el rojo no me lo puse jamás. Recuerdo que siempre me decía que el Betis era distinto. El resto de equipos del mundo tenían que competir para intentar ser el mejor del mundo, mientras que el Betis, simplemente, lo era. Da igual que jugara en Tercera”.

-El abuelo era un gran hombre –terminó de contar aquel padre mientras alguna que otra lágrima inundada de recuerdos resbalaba por sus mejillas- fue un marido excelente y un padre ejemplar, luchador y humilde, como el Betis. La enfermedad que le llegó los últimos años de su vida hizo que ya no pudiera ir al campo, limitándose a seguir los partidos por la tele o por la radio; acostándose de inmediato sin decir palabra si el Betis perdía un partido o lo empataba tras ir ganando.

El padre hizo una pausa, y su hijo, el nieto más orgulloso de su abuelo que existía en ese momento sobre la ciudad del Betis, se quedó mirando las últimas palabras que diría su padre sobre el abuelo.

-No hace mucho que lo volví a ver. En uno de los partidos, los focos se apagaron, el partido se tuvo que suspender porque los jugadores no podían ver bien el balón, entonces, me eché atrás sobre mi asiento, cabreado, y lo vi. Allí estaba. Sonriéndome, como siempre, como en la foto. Estaba en el cielo, en forma de estrella. La misma forma que toman todos aquellos que están abonados en el cuarto anillo. Es por eso hijo, que el Benito Villamarín es el estadio con mayor capacidad del mundo. A los asientos verdiblancos que inundan las gradas hay que sumarle todo el cuarto anillo, todas las estrellas.

-Papá, el abuelo no era del Betis. ¡El abuelo era el Betis!

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Presentó "Vuelta Rápida” en Radio Betis. Trabaja en el Departamento de Marketing de Admiral Seguros y su web personal es siempreconectado.es

Comments

  1. Adrián González

    Increíble

  2. Ayer cuando leí el borrador antes que nuestros lectores ya sabía que la gente iba a llorar con este gran post.
    Chema, te sales con tus artículos.

  3. fancalo Antonio

    La madre que os parió, me habeis hecho llorar leches

  4. Chema

    ¡Gracias a todos!

  5. Jonathan

    Joder, a las 4ª linea ya estaba llorando, que bien escribes meu, asi es un plazer leer.

  6. Alvaro

    Da gusto leerle, amigo…..
    Y en la radio no parece tan profundo….
    Jejejejeje

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