Desde que diese comienzo 2017, el Real Betis está puntuando muy por debajo de lo que dictan sus actuaciones. Esto podría deberse a un problema de fragilidad defensiva, pero no es el caso: es más, los de Sánchez del Amo sólo han encajado dos goles en los cinco partidos que han disputado este año. Sin embargo, la conclusión es bien distinta si se mira al otro área: existe un gravísimo problema para finalizar jugadas. El equipo heliopolitano está generando el caudal ofensivo suficiente para doblegar a sus rivales, pero está rematando mal. Las cifras no mienten: en las últimas cuatro jornadas el Betis superó en disparos a Atlético (10), Sporting (16), Barcelona (17) y Valencia (16), pero sólo fue capaz de anotar un gol.

Esta insuficiencia definitoria convierte al verdiblanco en un equipo raquítico en cuanto a puntaje se refiere. La tara hace responsables, en primer lugar, a los delanteros, los encargados de transformar. Y es que si persistimos un poco en los números, nos daremos cuenta de que estamos ante el Rubén Castro menos decisivo de su periplo en La Palmera. Su porcentaje de disparos entre los tres palos, por encima del 46% desde que es jugador del Betis, ha caído esta temporada a un 37%. Pero hay una estadística más preocupante aun: este año el canario necesita 9’75 disparos para meter el balón a la red, una cifra muy lejana a las habituales en él. Castro, que siempre se ha caracterizado por ser lúcido y eficaz de cara a portería, ya no lo es tanto. El killer es menos killer, pero su edad (35) y el oxígeno que le resta este sistema normalizan este declive. En conclusión: hay que buscar más responsables.

Elaboración: Antonio Durán

Dejando a un lado a Roman Zozulya, envuelto en una polémica que seguramente lo destierre para siempre del fútbol de Europa Occidental, en la plantilla de Víctor hay otros dos arietes. El titular en este momento del curso es el extremeño Alexander Alegría, que aunque está siendo una de las revelaciones de esta Liga, no guarda una relación demasiado estrecha con el gol. Seguramente tenga que ver que su zona de trabajo está lejos de las posiciones de remate, pero hay que decir que a la hora de finalizar la jugada le falta finura. Quizás el llamado a compartir cuota goleadora con Castro era Antonio Sanabria. Al menos lo era este verano. Sin embargo, por culpa de las lesiones el paraguayo sólo ha dispuesto de 9 titularidades en 22 fechas. A finales de 2016 parecía estar cogiendo el tono, pero una rotura muscular ante el Leganés abortó su ritmo otra vez.

Toda esta problemática pide aportación de los centrocampistas, pero lo cierto es que Joaquín al margen, sólo Cejudo y Gutiérrez han anotado gol esta temporada (ambos lo hicieron en el mes de octubre). Durante enero y febrero Víctor ha tratado de potenciar la faceta de llegador de Jonas Martin, pero más allá de las buenas sensaciones, el galo no ha sumado ningún tanto. Ni siquiera se puede decir que sus llegadas hayan sido una constante. Por otro lado, el gran activo del club -Dani Ceballos- está rompiendo en un todocampista cada vez más relacionado con la gestación y cada vez menos con los metros finales. Tampoco Torrecilla ha sabido resolver esta falta: en el mercado invernal debió haber buscado un extremo capaz de atacar el área. Mientras tanto, Rubén Castro empieza a perder olfato sin que ningún otro futbolista de la plantilla le ayude a compartir la carga del gol. Las jornadas avanzan, el Betis tiene 24 puntos y el objetivo -estar entre los diez primeros- se aleja semana a semana.

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1993 | Estudié Comunicación Audiovisual | Analista en Beticismo.net