Poyet, hablemos de fútbol

El técnico verdiblanco insiste en sus declaraciones que desea un Betis bravo, intenso como los británicos. Nada se sabe de su deseo de orden e ideas, las cuales urgen. Pero en fútbol se gana jugando, no con bemoles tan sólo. Y el juego del Betis da mucho para hablar, pero poco bueno.

En declaraciones previas al partido Poyet confesó que pretendía que su equipo dañara a la contra, pero la realidad es que arriba el conjunto verdiblanco formaba con Alex Alegría, y dos veteranos como Rubén Castro y Joaquín. El plan, de ser verdad lo que expresó, no tenía mucho sentido, más aún cuando los centrales rivales – Pepe y Varane – precisamente destacan por su velocidad. Se puede ahondar un poco más en las lagunas del plan si tenemos en cuenta que Joaquín recibía con demasiada frecuencia en campo propio, y no siempre cerca de la divisoria precisamente. Es decir, uno de los tres efectivos de arriba estaba atrás, por tanto con poca capacidad de sorpresa; y obligado a correr muchos metros, degaste que le quita opciones para dañar al contragolpe.

A la conclusión del partido reconocía Gustavo Poyet que pretendía el cero en su portería, pero pese a ello optó por Rubén Castro y Joaquín en bandas dentro de un repliegue muy bajo, cuando posiblemente en la plantilla hay atacantes con mayores cualidades defensivas que ellos. De hecho, a Piccini, quien volvió a sufrir muchísimo atrás, no le habría venido mal una ayuda más contundente.

No se puede decir que Poyet no esté siendo autocrítico, pero no sacará del Betis del lío que se está empezando a meter sólo con testiculina y asumiendo las culpas. Se saca construyendo un equipo ordenado, no como el de hoy que cedía hectáreas a generadores natos como Kroos, Kovacic o Marcelo; se saca equilibrando al equipo, para lograr que los hombres importantes la toquen donde hacen daño y no en campo propio; y revertirá la situación con ingenio, ofreciendo a los jugadores soluciones para potenciar sus cualidades y ocultar sus déficits. Por tanto, menos bravura y más fútbol, qué falta hace.

Escrito por

Uno de tantos béticos que sufren y disfrutan desde la lejanía. Periodista deportivo. Apasionado del balompié y de todo lo que sucede sobre el verde. Piensa que podría vivir sin el gol, debido a su fascinación por todo lo que sucede en el juego: movimientos, espacios, etc. Esa fascinación es la que pretende reflejar en sus artículos. Eso si, nada como explicarlo con el sabor de las deliciosas victorias verdiblancas. Siempre ha pensado que lo sueños son mentiras que un día deja dejan de serlo.

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