Análisis táctico del Real Betis – RCD Espanyol

La imagen de Poyet en rueda de prensa tras el partido lo dice todo. Un entrenador abatido. Un entrenador que siente su inventiva agotada. El técnico uruguayo modificó cosas, pero de poco valieron como ahora analizamos.

El Betis arrancó con un poco ortodoxo 4-4-2 en el que Joaquín actuaba de mediapunta como si el equipo formaran en rombo pero con Felipe Gutiérrez en banda izquierda como si de la disposición clásica se tratara. La presencia de Rafa Navarro, quien apenas cruzaba la divisora, otorgaba libertad a Joaquín, quien capitaneaba los ataques béticos en un inicio, pero a Poyet le duró poco la fe en la idea inicial ejecutada. A poco que el Espanyol logró salir un par de veces – le costó en el inicio – coartó la libertad del centrocampista gaditano y pasó a formar en un clásico 4-4-2. Dicha decisión restó mucho fútbol al conjunto verdiblanco, el número de triangulaciones fue mucho menor, Joaquín ya no lograba encontrar a Sanabria en profundidad y las fuerzas se igualaron. Ambos equipos empezaron a exhibir el limitado nivel que venían mostrando en fechas anteriores y el Villamarín empezó a murmurar.

Mientras fue dinámico el Betis fue peligroso, y eso lo logró con las combinaciones de Jonas y Joaquín por dentro. El problema, lo que frenó a los de Poyet, es que tan sólo lo fue con ellos. Los laterales fueron demasiado previsibles en sus acciones ofensivas, y la presencia de Felipe Gutiérrez dejó al equipo cojo en cuanto a profundidad en izquierda y limitó el radio de acción de Rubén Castro, quien se vio obligado a centrar demasiado su posición, sin apenas intervención en el juego.

Gustavo Poyet quiso ganar en profundidad con Nahuel y Cejudo, los cuales estaban listos para salir antes del gol aunque finalmente saltaran con el 0-1, pero lo hizo a costa de sus dos mejores hombres, algo que cuesta entender y que el técnico uruguayo no quiso explicar en rueda de prensa. Es decir, él puso a extremos sobre el verde, pero sentó a los jugadores habían mostrado capacidad de poner a esos centrocampistas en disposición de hacer daño y ser profundos. Y no tardó en evidenciarse, el Betis apenas inquietó la meta de Diego López en el segundo periodo. El gol estuvo demasiado lejos. Además, una vez más, a menos balón el Betis es más desordenado.

En el bando contrario, el Espanyol de Quique estuvo lejos de firmar una gran actuación, hecho que el técnico no tuvo reparo en reconocer en rueda de prensa, pero le bastó. De hecho, en el inicio del segundo periodo apenas le bastó con presionar un poco más arriba a los verdiblancos para detener el ímpetu bético tras el paso por vestuarios. La realidad bética es esa, a día de hoy los rivales necesitan muy poco para sacarle puntos. Además, hoy Poyet deja de contar con buena parte del respaldo del Villamarín. Se avecinan días difíciles para él

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Uno de tantos béticos que sufren y disfrutan desde la lejanía. Periodista deportivo. Apasionado del balompié y de todo lo que sucede sobre el verde. Piensa que podría vivir sin el gol, debido a su fascinación por todo lo que sucede en el juego: movimientos, espacios, etc. Esa fascinación es la que pretende reflejar en sus artículos. Eso si, nada como explicarlo con el sabor de las deliciosas victorias verdiblancas. Siempre ha pensado que lo sueños son mentiras que un día deja dejan de serlo.

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