El cangrejo de Poyet

No, no todo sigue igual; el Betis cada día es peor equipo. Poyet parece no encontrar el camino, y cada vez le cuesta más encontrar apoyos. En el Madrigal, además, se la jugó con una decisión que evidencia carencias: volvió a sentar a Rubén Castro por no encontrarle hueco en el once. A Cejudo sí le encuentra, al máximo goleador de la historia del club no. Este tipo de decisiones es difícil que no calen en el vestuario, pero aun así Poyet se ve más cerca del triunfo sin su hombre referencia que con él.

Posiblemente fuera el partido donde el Betis se mostró más ordenado, pero el peaje a pagar fue ser un equipo inocuo. Inerme. Lo frustrante fue que tras el gol se perdió orden y no se ganó en peligrosidad. El plan a seguir en ataque fue pobre, demasiado, lo cual deja claro que en el conjunto verdiblanco actualmente no hay cimientos tácticos. Poyet optó por buscar en largo a Sanabria en el sector diestro, y que Joaquín y Jonas conectaran tras las recepción. Ocurrió, pero nunca con peligro. Entre otras cosas faltaba el desmarque determinante de Rubén Castro.

Rubén entró, y tuvo minutos, pero lo hizo con un Betis que bajó los brazos y con un Betis sin desborde con balón. Es decir, con Castro, pero lejos del gol, pues no había constructores que crearan el camino para llegar a él. Fue tan pobre el segundo tiempo, que hasta la Villarreal se le hizo largo el partido. Urge cambio, y Poyet cada vez evidencia estar lejos de encontrarlo.

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Uno de tantos béticos que sufren y disfrutan desde la lejanía. Periodista deportivo. Apasionado del balompié y de todo lo que sucede sobre el verde. Piensa que podría vivir sin el gol, debido a su fascinación por todo lo que sucede en el juego: movimientos, espacios, etc. Esa fascinación es la que pretende reflejar en sus artículos. Eso si, nada como explicarlo con el sabor de las deliciosas victorias verdiblancas. Siempre ha pensado que lo sueños son mentiras que un día deja dejan de serlo.

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