Análisis táctico del SD Eibar-Real Betis

Hacía mucho frío en Eibar, pero para los jugadores locales es casi costumbre. El equipo de José Luis Mendilibar había entrado calor temprano y pese a haberlo ensayado durante la semana, el repetido 5-3-2 verdiblanco ya tenía problemas hacer llegar el balón limpio a los metros en los que se acelera la jugada. Pero de ningún modo el cuadro euskaldun tenía el dominio tiránico que luego tendría durante 75 minutos. Pasado el cuarto de hora, una pérdida cerca de la divisoria, con la fila defensiva alta, acaba una incomprensible expulsión de Piccini. Hay que acotar que en la acción falla uno que no suele hacerlo: Pezzella. El argentino abandona su posición para encimar la recepción de Fran Rico, y el agujero que deja es suficiente para que Inui, el indescifrable Inui, se sitúe delante de Adán después de un eléctrico sprint.

La tarjeta roja como el consecuente gol de Pedro León dejan grogui al Betis, que ya casi no pudo competir contra un Eibar que a dos toques le bailó ya sin cesar al conjunto sevillano. En un principio Víctor Sánchez afrontó la expulsión desplazando a Joaquín al carril derecho, y extendiendo a Mandi al lateral. Es decir, se pasó a un provisional 4-4-1. Pero con un jugador menos el ritmo impuesto por el Eibar fue imposible de seguir. Tras el 2-0 firmado por Enrich, a los 22 minutos, el entrenador madrileño temió que la ventaja vasca ensanchase y prefirió reagrupar al equipo en torno al dibujo que había trabajado durante la semana. Cejudo sustituyó a Joaquín para convertirse en el hombre abierto de una línea de 5. La decisión fue discutible, pues de algún modo Víctor dejó aun más solo a Rubén Castro. El canario, peso pluma, era incapaz de toser siquiera al dueto Ramis – Lejuene, y el destino del partido dependía casi en exclusiva de Dani Ceballos, pues solo una puntual virguería del utrerano podía reabrir las opciones andaluzas.

El Betis no podía con la militarizada presión vasca, y no tenía ni una circulación delicada para sortearla ni referencias aéreas para saltarla. Es por eso que el encuentro de ayer viernes fue un verdadero monólogo. La diferencia numérica y la respuesta insuficiente de Víctor dejó en la cuneta a un Betis que no pudo dar ni la mitad de pases que su rival: 449 completaron los azulgranas, 207 los verdiblancos. Especial mención a cómo el Eibar orientó su fútbol al costado herido de su adversario. Allí estaban Takashi Inui & Antonio Luna, que acabó siendo el futbolista con más participaciones (85) del encuentro. El control norteño fue total, y el anecdótico gol de Castro fue casi la única acción en la que Riesgo vio en peligro su portería. En todo caso, como se apunta al principio, hablamos de un partido 100% condicionado por una expulsión que, a opinión de la mayoría, nunca debió producirse. Irónicamente, las palabras más transparentes las pronunció el técnico del equipo ganador, Mendilibar: “Me parece muy fuerte que por una jugada de estas te expulsen a un jugador.”.

No hay conclusiones.

Escrito por

Analista de fútbol

No comments

LEAVE A COMMENT