Gastón Casas: «Si algo le queda al Betis, es la hinchada; eso no se compra»

Gastón Casas (Buenos Aires, 1978) fue una de las grandes figuras verdiblancas de principios de siglo. Pese a su juventud y a no haber debutado aún en Europa, el Real Betis Balompié apostó por él para engrosar las filas de una plantilla llamada a devolver al club a Primera División. Por desgracia para el argentino, Fernando Vázquez no contaba con él.

Tuvo que ser Luis del Sol, una vez destituido Vázquez, quien diese la alternativa al joven Casas, quien no sólo formó una dupla letal con su compatriota, Gaby Amato, sino que también marcaría un doblete histórico que significaría el ascenso del cuadro verdiblanco en Jaén. Una temporada y un hito que hacían presagiar un brillante futuro para el delantero, quien atiende a Beticismo.net desde su Argentina natal.

Pregunta. ¿Qué es de Gastón Casas en este momento?

Respuesta. Llevo unos días de vacaciones. En 2016 estuve entrenando como director técnico en el equipo juvenil de Racing Club de Avellaneda, en las categorías menores. Como el ‘B’ en España. Ahora tratando de seguir la carrera como entrenador. Me fui preparando y estoy con muchas ganas.

P. ¿Cómo está siendo su experiencia en los banquillos?

R. Se lleva con mucha ansiedad. ¡Ya uno no decide dentro del campo! Pero feliz en este nuevo camino, que esperemos que dure muchos años.

P. ¿Sigue al Real Betis en la distancia?

R. Sí, sí, mucho. Los altibajos de los últimos tiempos, también los temas ajenos a lo futbolístico, que repercuten… Pero tengo la esperanza de que se normalice todo de una vez para poder pensar sólo en el fútbol, que es lo que quiere la afición.

P. ¿Qué pensó cuando, tan joven, con sólo 22 años, le dijeron que un equipo de la liga española estaba interesado en ficharle?

R.  Lo recuerdo con mucha alegría. Era el paso a Europa. Aquí, en Argentina, se sueña mucho con jugar en Primera y luego ir al viejo continente para seguir la carrera. Y, por suerte, no me equivoqué. Encontré una gran ciudad y una de las mejores hinchadas que hay.

P. En su primer año como verdiblanco, pese a no ser titular indiscutible, marcó once goles. Parece que no le costó mucho trabajo adaptarse.

R. Venía de unos muy buenos años en Argentina y, la verdad, me resultó muy cómodo el fútbol europeo. Los compañeros de ese momento -Merino, Cañas, Ito o Amato, por nombrar algunos- me lo hicieron fácil. Al principio, cuando llegué, Fernando Vázquez me dijo que no me quería ni me había pedido. Pero no me importó y seguí luchando. Lo bueno es que, al final, le echaron y Luis del Sol confió en mí. Esa dupla con Gaby Amato, Joaquín y Denilson, entre otros, sé que aún se recuerda en Heliópolis.

P. De todos los compañeros que tuvo en Sevilla, ¿con cuál se entendía mejor sobre el césped?

R. Sin duda, con Amato, mi compatriota, que llevaba muchos años jugando. Yo recién arrancaba y me ayudó con sus consejos, su filosofía y lo buena persona que es. También conocer a Merino, Cañas o Ito, pero me ayudaron mucho más unos chavales que empezaban a crecer: Joaquín, Juanito, Rivas, Capi…

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P. Aunque se consiguió el ascenso a final de temporada, Fernando Vázquez fue destituido a mitad de curso. ¿Qué fue lo que no funcionó con él? 

R. Vázquez -según decían, un gran profesor de matemáticas- nunca había jugado al fútbol. A mi parecer, era muy defensivo y nosotros teníamos un equipo para ir a atacar a cualquiera, a ganar en cualquier cancha. Éramos el Betis y no me podía hacer a la idea de ir a defender. ¡Incluso en casa defendíamos con cinco a veces, teniendo a Joaquín, Denilson, Capi o Benjamín! Por suerte, Luis del Sol lo sabía y el equipo no paraba de hacer goles en las últimas jornadas. La gente estaba muy identificada con esa idea.

P. Se le recuerda especialmente por el doblete en Jaén que certificó el ascenso del Betis. ¿Qué significó aquello para usted?

R. Ese doblete fue la culminación de un gran año para un gran grupo y una hinchada que no se merecía estar en Segunda. Casi 45.000 personas en cada partido era una utopía. Así les pude devolver ese cariño que siempre me brindaron.

Pero aquel extraordinario momento de forma pronto quedaría en el olvido. A comienzos de la temporada 2001/2002, con Juande Ramos al frente del equipo, Casas sufriría una lesión que le cambiaría la vida. Fue en el Camp Nou, donde el 3-0 en contra fue lo de menos. Una fractura de peroné marcaría un antes y un después en la carrera del ex de Huracán, quien no volvería a vestir la elástica verdiblanca, encadenando una serie de cesiones a RecreativoElcheCádiz antes de rescindir su contrato con el Betis en 2004.

P. Unos meses después, ya en Primera, sufrió una dura entrada por parte de Gerard que le produjo una grave lesión. ¿Cree que aquello marcó su carrera?

R. Fue el peor momento de mi carrera. Estaba en un estado ideal, a punto de ser llamado por la selección argentina, con un Betis jugando en Europa… Me costó mucho recuperarme de eso.

P. ¿Alguna vez se pregunta hasta dónde pudo haber llegado futbolísticamente si no hubiera sido por aquel lance?

R. Eso nunca se sabe, la verdad, pero está claro que marcó un antes y un después.

P. Los problemas con las lesiones le cerraron las puertas del once y encadenó varias cesiones. Cuando aún le restaba un año de contrato, le dieron la carta de libertad. ¿Entendió la decisión del club o cree que pudo haber seguido aportando cosas al equipo?

R. Recuerdo que fui un año a Racing de Avellaneda para tener continuidad y poder volver. Pero ese año tuve muchos problemas familiares: fallecieron dos seres muy queridos, operaron en la cabeza a mi mujer… En ese momento no pude lograr la continuidad. No reprocho la decisión del club, pero me hubiese encantado tener la oportunidad de seguir.

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P. ¿Cómo era su relación con Manuel Ruiz de Lopera?

R. La verdad es que, en lo personal, era muy buena. Siempre.

P. Algunos de sus compatriotas no pudieron adaptarse tan bien como usted o como Amato al fútbol español: Martín Palermo, Fabián Monzón, Juan Pablo Caffa… ¿Por qué cree que a algunos futbolistas sudamericanos les cuesta tanto encajar en el fútbol europeo?

R. Siempre cuesta toda adaptación, pero también creo que caí en un grupo humano y futbolístico que me ayudó mucho y eso aceleró la aclimatación. Todos los casos son diferentes y es difícil opinar. Pero yo fui muy feliz ahí y quería jugar siempre, y luchaba por eso.

P. Hablemos del presente. Que un futbolista de 35 años como Rubén Castro, que juega en una posición que usted conoce bien, siga dando ese rendimiento -pese a su actual sequía- debe sorprenderle, ¿no?

R. A mí no me sorprende. La edad no tiene vencimiento. Eres bueno o no, y si el equipo te ayuda a mejorar y estar en forma, sólo hay q disfrutarlo. Si viniese el mejor talento que haya con 20 años, seguro no hace ni la mitad que Rubén. Ese mérito se lo ganó él y hay que valorarlo mucho.

P. Pese a contar con un jugador tan decisivo como él, el Betis ha sufrido mucho en los últimos años, especialmente tras los numerosos éxitos del eterno rival. ¿Cree que el beticismo podrá sobreponerse a este golpe?

R. Creo que los problemas extrafutbolísticos pesaron mucho. El Sevilla gasta mucho dinero en incorporaciones y puede elegir; eso lo hace más fácil. ¿Cuánto hace que el Betis no puede gastar dinero en una estrella? Eso es mucha ventaja. Pero si hay algo que le queda al Betis, y eso no se compra, es la hinchada que tiene. Sólo con mirar los abonados de uno y otros, aún habiendo ganado alguna copa estos años. Eso no tiene precio.

Fotos: Getty Images

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<p>Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Responsable de la dirección periodística y las redes sociales de Beticismo.net. Redactor en Medina Media Andalucía. Autor del libro ‘La década perdida’.</p>