Serra Ferrer, entre el mito y la cortina de humo

El anuncio de su regreso no pudo ser más oportuno. Minutos después de que Víctor Sánchez del Amo se despidiese ante los medios de comunicación, el Real Betis Balompié anunciaba el ‘fichaje’ de Lorenzo Serra Ferrer como vicepresidente deportivo de la entidad. A sus 64 años, el entrenador con más partidos en la historia del club -muchos dicen que el mejor, pese a que Patrick O’Connell ganó la Liga- vuelve a Heliópolis para aportar «soluciones».

Así lo puntualizó Ángel Haro, presidente del Betis, en una entrevista con los medios oficiales. Tras mucho especularse con su retorno en los últimos años –la última vez en 2014, con el equipo en Segunda-, al fin es una realidad, aunque el momento escogido para hacerlo oficial no parece ser, ni mucho menos, casual. Tras el sexto entrenador destituido en dos años y con Rafael Salas postulándose para arrebatarles el poder, Haro y Catalán han hecho all-in con la llegada de Serra.

Es innegable el legado que dejó el exentrenador bético en el club. Ascendió en 1994, fue finalista de Copa en 1997 y, por supuesto, ganó la Copa del Rey de 2005, año en el que, además, certificó la primera participación del Real Betis Balompié en la Liga de Campeones. Suya fue la idea de que los jugadores portasen pulseras con el lema «Sentir, luchar, ganar… ¡podemos!», el cual caló hondo en una hinchada que pronto hizo de aquello no sólo una ‘moda’, sino algo propio.

Fue de los pocos técnicos del siglo XXI, junto a Juande Ramos, que le plantaron cara a Manuel Ruiz de Lopera. A la larga, aquello provocaría que el propio Serra pagase de su bolsillo un salón de hotel y varios aperitivos para poder despedirse ante los medios como técnico verdiblanco, algo que no se le permitió hacer en el Benito Villamarín, donde se le retiró la palabra y no se le aclaró nada sobre su futuro. Un año antes, con la Copa paseándose por toda Sevilla, el balear hizo una curiosa predicción: «El Betis será lo que Lopera quiera que sea».

Ahora Ángel Haro y José Miguel López Catalán quieren que él les ayude a hacer del Real Betis Balompié lo que ellos mismos prometieron que sería hace dos años, cuando tomaron las riendas de la entidad tras la dimisión de Juan Carlos Ollero. Y aunque aseguran que ésta era una medida que ya habían decidido tomar, a nadie se le escapa que Lorenzo Serra Ferrer podría convertirse en el enésimo ‘paraguas’ de quienes rigen los designios de la entidad.

Si hasta hace poco el manque pierda era el principal parapeto de quienes realizaron una pésima gestión, tanto deportiva como institucionalmente, el histórico lema del cuadro andaluz ha quedado tan dañado que prácticamente ha caído en el olvido. El nivel de crispación e indignación es elevado, y nadie mejor que Lorenzo Serra Ferrer para darle a una afición desencantada un nuevo motivo para creer que, esta vez sí, las cosas cambiarán al final de la Palmera. Pero la experiencia del mallorquín como directivo hasta la fecha ha sido más bien decepcionante.

Lorenzo Serra Ferrer observa a Joaquín en 2005| Foto: ODD ANDERSEN/AFP/Getty Images

Fracasó como máximo accionista del Real Club Deportivo Mallorca, del cual se convirtió también en director deportivo cuando las cosas empezaron a torcerse. El recuerdo que guardan de él en las Baleares es más bien pobre, y se le culpa de gran parte de las desdichas por las que atraviesa actualmente el cuadro bermellón, a un solo paso de descender a Segunda ‘B’. ¿Por qué tendría que ser diferente aquí, en Sevilla? ¿Porque tuvo éxito en el pasado? Dicha premisa, a estas alturas de la película, se antoja bastante pobre.

Muchos celebran el regreso de Serra, y no es para menos. Es una leyenda viva del beticismo, un hombre serio, disciplinado y recto. Aptitudes que podrían mejorar, sin duda alguna, la estructura deportiva de un club que navega a la deriva. Su ‘fichaje’ se adapta perfectamente a la «inyección de beticismo» que prometió Ángel Haro tras la goleada recibida en Butarque ante el Leganés (4-0), pero se aleja una vez más de la búsqueda de profesionales contrastados. Y hay que insistir en que Serra, por mucho que algunos lo quieran obviar, no ha tenido éxito en los despachos.

Quien sí lo ha tenido ha sido Miguel Torrecilla, cuya opinión respecto a la incorporación de Lorenzo Serra Ferrer desconocemos por el momento. El ex del Celta -cuyo legado en Vigo se ha comprobado con creces esta temporada- ahora debe responder no sólo ante el presidente, sino ante un vicepresidente deportivo cuya trayectoria fuera de los banquillos deja mucho que desear. Conoce la casa, es cierto, y se reencontrará con su mano derecha por excelencia, Alexis Trujillo, pero nada de eso garantiza que Serra sea capaz de potenciar el área deportiva del club por su mera presencia.

En las redes sociales se puede palpar a partes casi iguales la ilusión por su regreso como el temor por los motivos reales de éste. ¿Se trata de una cortina de humo tras una temporada a la que el calificativo «decepcionante» se le queda corto? ¿Es un reclamo electoral con el que neutralizar la candidatura de Rafael Salas ante las numerosas peticiones de un cambio? Ambas opciones son posibles, por supuesto. Los precedentes invitan a asumir con prudencia y cautela cada movimiento que se realice en la planta noble del Benito Villamarín, por bienintencionada que pueda parecer.

Dada la trayectoria a la baja que lleva trazando el Real Betis Balompié en la última década, sería extraño que Serra Ferrer no se termine convirtiendo en una potencial cabeza de turco si las cosas se tuercen aún más. Ocurrió, ni más ni menos, con Rafael Gordillo, cuyo nombre, escrito con letras de oro en el Olimpo verdiblanco, para muchos ahora es sinónimo de «comegambas» o «arrimado». Por el camino se quedaron también, aunque con una mayor cuota de responsabilidad, Pepe MelGabriel Humberto Calderón. A Sebastián Alabanda, por suerte o por desgracia, no le dio tiempo de hundirse con el resto de la directiva de la que formó parte.

¿Está preparado el beticismo para afrontar la caída de uno de los pocos mitos de su historia que aún quedan en pie? La de Serra Ferrer parece ser la última baza sólida o medianamente creíble que le queda a Ángel Haro para reflotar el proyecto deportivo del que tanto ha hablado desde que llegó pero que tan pocos frutos ha dado. El presidente se lo juega todo a una carta: la de la planificación de este verano con Serra y Torrecilla a la cabeza, cuya primera piedra parece ser el también exbético Sergio León a la espera de encontrar un nuevo entrenador.

Sólo el tiempo dirá si el regreso de Lorenzo Serra Ferrer fue un acierto o un nuevo fracaso que sumar a la ya de por sí extensa lista de los que acumula el Real Betis Balompié en la última década. Que contará con el apoyo y el cariño de la grada es un hecho, pero no debe confiarse si quiere mantenerlo, sino trabajar duro para que las cosas funcionen. Hace tiempo que el nombre, por admirado que haya sido en el pasado, de poco sirve para salir airoso de la creciente ira de Heliópolis.

Escrito por

Periodista. Redactor en Medina Media Andalucía. Social Media Manager en Beticismo. Colaboró con MARCA, la BBC u Onda Cero, entre otros.

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