Análisis global del Real Betis 2016/17 (I): Directiva

Por respeto y confianza máxima en José Juan Romero y sus chicos del filial verdiblanco este análisis global del Real Betis debía esperar hasta confirmar si se producía, o no, uno de los pocos éxitos deportivos de la temporada. El ascenso del Betis B a Segunda División, tras el empate en Lorca, supone una de las pocas alegrías con el balón como protagonista en este curso que acabó hace una semana. Una cantera a la que habría que sumarle al Féminas y su gran estreno en la élite como aspectos positivos en lo deportivo, más allá del primer equipo. Como en todo final de temporada toca dar las notas, un momento temido por los malos estudiantes. Actualmente, y desde hace ya bastantes años, el Real Betis se podría etiquetar como tal, en términos lectivos. En esta serie de artículos, que empezarán por la planta noble del club verdiblanco, analizaremos a todos los protagonistas de la temporada, tanto en el plano deportivo como extradeportivo. Los aciertos -alguno habrá- y los errores al descubierto tras otra campaña de desilusión, pitos, protestas y palabras que se esfuman.

DIRECTIVA: BUSCARON EXCELENCIA Y ENCONTRARON MEDIOCRIDAD

PLANO DEPORTIVO: NO HAY PALABRAS, SOLO HECHOS NEGATIVOS

Para bien o para mal, el presidente del Real Betis Balompié y, en este caso, su mano derecha como vicepresidente, son los máximos responsables de la temporada que realice el club verdiblanco. Ángel Haro y José Miguel López Catalán han fracasado, y eso es algo que ya se puede decir con todas las letras, en la ya finalizada temporada 2016/17, la de los hechos en lugar de palabras. Al final, la frase se ha dado la vuelta, manteniéndose todo lo dicho en verano junto a un sinfín de hechos que nada tenían que ver con lo prometido. La principal causa de este enesimo fracaso, sin ánimo de ofender, no es otra que el escaso o nulo conocimiento futbolístico de dos empresarios de reconocido éxito en su sector, pero que a la hora de gestionar un club de fútbol han evidenciado carencias incompatibles con la excelencia que buscaban antes incluso del final de la temporada 2015/16.

“Busco la excelencia y no me puedo conformar con poco”, era la frase elegida por el propio Haro para justificar que, su Betis, volviese a sacar la trituradora de profesionales para que la etapa de Eduardo Macià en Heliópolis durase menos de una temporada. La presión de los medios de la ciudad hacia el alicantino fue asfixiante casi desde el minuto uno, lo que provocó que, a pesar de que el equipo quedó décimo en su regreso a Primera con dos entrenadores distintos, un presupuesto limitado y el apoyo mayoritario de la grada hacía el propio Macià, la planta noble no tuviese piedad y le enseñase la puerta de salida. Lo que para muchos era un síntoma de exigencia el hecho de tirar a la basura un positivo regreso a la elite con un proyecto decente para cimentar otro mejor -o al menos eso vendían-, para otros era la evidencia de que los gestores del club vivían en un universo paralelo, en el que se pensaba que el Real Betis estaba preparado para conseguir más de lo que podía.

Todo lo prometido acabó quedando en eso, promesas

“El Atlético de Madrid es nuestra estrella polar, nuestro objetivo es hacer lo que están haciendo ellos”, es otra de las frases que evidencian esta teoría. Compararse con el tercer mejor equipo de España es una osadía casi inaceptable por muchisimos motivos, todos ellos visibles por cualquiera que tenga sentido común. Aun así, la gran mayoría de béticos se volvió a ilusionar con el nuevo Betis que estaba por venir. Miguel Torrecilla, ex del Celta de Vigo, llegaba a Heliópolis para repetir el mismo éxito que tuvo en tierras gallegas desde la dirección deportiva, con un equipo que pasó de Segunda División a Europa. El salmantino aterrizaba con plenos poderes en la parcela deportiva junto a Gustavo Poyet, apuesta personal para el banquillo verdiblanco. Tanto el director deportivo como el técnico uruguayo embelesaron a la infantería bética con buenas palabras, que se esfumaron tras una decente pretemporada en cuanto a resultados. Analizaremos en el próximo artículo del análisis global tanto la labor de Torrecilla como la de Poyet.

Continuando con la directiva, los hechos que se producían en el campo convirtieron el Benito Villamarín en un auténtico polvorín desde la jornada 2, cuando los verdiblancos se estrenarían ante su afición con un soporífero empate a cero ante el Deportivo de la Coruña. El 6-2 encajado en el Camp Nou en la jornada inaugural fue el aperitivo de una serie de once jornadas en las que Gustavo Poyet evidenció su incapacidad para dirigir a un equipo profesional. Tanto fuera del terreno de juego como dentro del mismo, el charrúa acabó agotando a todos con un libreto incalificable y una falta de respeto al beticismo que a día de hoy sigue vigente. Su siguiente aventura, en China, no deja indiferente a nadie. De Poyet pasamos a Sánchez del Amo, que acabó convirtiéndose en el peor entrenador de la historia del Real Betis con más de veinticinco partidos, pero que al menos fue elegante y educado, para acabar con el parche, en las últimas dos jornadas, de Alexis Trujillo. La responsabilidad deportiva recaía en Miguel Torrecilla, pero había dos piezas antes que la suya en este efecto dominó.

El Betis de los hechos en lugar de palabras, que venía a superar al “nuevo Betis” de la 2015/16 acabó cinco puestos por debajo, a pesar de contar con más del triple de presupuesto y un año extra de experiencia en la planta noble. Para la 2017/18 se esperan cambios, a tenor de lo visto en estas últimas semanas. El recurso de la vieja gloria verdiblanca vuelve a escena con Lorenzo Serra Ferrer..

PLANO EXTRADEPORTIVO: LAS GUINDAS NO TIENEN SENTIDO SIN UN PASTEL

La construcción del nuevo Gol Sur, la propuesta extradeportiva estrella

Nadie puede negar que el Benito Villamarín lucirá sus mejores galas la próxima temporada, gracias a la construcción del nuevo Gol Sur y de todo el lavado de cara que se le dará al coliseo verdiblanco, pero será un regalo al beticismo que no tendrá demasiado sentido si la famosa pelotita sigue sin entrar. ¿De qué sirve un estadio completo si no hay goles ni victorias para llenarlo? Esa es la clave para que cualquier avance en materia extradeportiva sea valorado muy por debajo de lo que se merecería por culpa de las malas decisiones tomadas en el plano deportivo. No solo hay que mencionar el Gol Sur, también la notable mejora en lo que a comunicación se refiere, y que derivó en el regreso de la televisión y la radio del club.

Pero no solo hay hechos positivos, también otros que han provocado la enésima guerra civil en Heliópolis. El famoso pacto entre el Real Betis y Bitton Sport, que suponía la compra de la sociedad por parte del club, provocó un sinfín de comentarios y especulaciones, además de la marcha de uno de los consejeros verdiblancos. Rafael Salas, que votó a favor de dicho pacto, abandonaba el consejo para liderar una nueva candidatura a gestionar el Real Betis, compitiendo con la actual, ‘Ahora Betis, ahora’. ‘Arriba Betis campeón’ surgía justo después de la permanencia matemática del equipo, lo que provocó que la Junta de Accionistas que el propio Salas solicitaba no se vaya a celebrar hasta finales de junio. Su aparición no fue acogida de forma positiva por el beticismo, que lo ha tachado de oportunista y de no contar con un proyecto sólido, más allá de haber fichado a Miguel Valenzuela y Alfonso Pérez Muñoz, además de aceptar muchas de las piezas que forman el actual Betis.

Rafael Salas, otrora consejero, competirá contra ‘Ahora Betis, ahora’

Todo ello ha provocado en la hinchada una transformación bastante extraña, en la que se ha pasado de aceptar el fracaso a no pasar ni una. Bien es cierto que no faltó razón con Gustavo Poyet y, posteriormente, Víctor Sánchez del Amo, pero también que, para conseguir un Real Betis de éxito y futuro hace falta paciencia y confianza en el proyecto, aunque el comienzo no sea demasiado halagüeño. Es lo que necesitará Lorenzo Serra Ferrer y Quique Setién tanto en verano como en la próxima temporada, ya que solo así se podrá escapar de los pitos y la trituradora de entrenadores, directores deportivos y, en definitiva, de proyectos deportivos. El beticismo ha hablado, aunque nunca lo ha hecho con toda la ira que podría mostrar, más allá de alguna que otra manifestación poco secundada. La paciencia aumentará cuando se vea trabajo y resultados, tanto en lo extradeportivo como en el césped, que es lo que al fin y al cabo importa por encima del resto.

Escrito por

Periodismo deportivo. En radio, dirijo y presento el 'Estilo Betis' del martes y colaboro en el Estilo Betis del viernes de Neo FM [90.4]. Ademas, soy redactor en Beticismo.net, con la previa y el 'press review' de cada jornada: Crónica, 'Uno x uno' y MVP del partido, todo en un artículo.

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