Setién-Romero: un ‘matrimonio’ bien avenido

La incorporación de Quique Setién como nuevo técnico del Real Betis Balompié ha producido multitud de reacciones en el beticismo: desde la felicidad por contar al fin con un técnico con ‘sello’ propio hasta el miedo que da tener a un ‘temerario’ en el banquillo. Nunca llueve a gustos de todos -y mucho menos para el bético-, pero el fichaje del cántabro podría tener una connotación positiva, al menos, a nivel estructural.

El juego de Setién tiene poco secretos para el aficionado de la Liga española. Lugo y Las Palmas -sus únicos equipos como técnico, hasta ahora- practicaron un fútbol combinativo, con la línea de la zaga adelantada y con la posesión del balón como base fundamental de la defensa con él en el banquillo. Además, ejercieron una presión alta sobre el contrario para generar su desgaste físico y mental. Todo ello dispuesto, por lo general, en un 4-1-4-1 o 4-3-3.

Un método que implantó tanto en el Anxo Carro como en el Estadio de Gran Canaria, dispusiera o no de los futbolistas técnicamente adecuados para semejante sistema, más propio del F.C. Barcelona o de la selección española de Luis Aragonés y Vicente del Bosque. Razón por la que muchos dudan de su capacidad para tener éxito en Heliópolis, donde los últimos técnicos –Juan Merino, Gustavo Poyet y Víctor Sánchez del Amo– apostaron por un fútbol más directo, casi de contención.

La labor de Lorenzo Serra Ferrer, vicepresidente deportivo del Betis, y del nuevo director deportivo o responsable de la secretaría técnica -¿Alexis Trujillo?- este verano será clave para ayudar a Setién en la tarea de grabar a fuego un estilo de juego en el Benito Villamarín. Sin embargo, su mayor aliado podría no encontrarse en las oficinas del club, sino en la Avenida de Italia. Hablamos, cómo no, de José Juan Romero.

El entrenador del Betis ‘B’ ha sido la gran sorpresa del curso para los aficionados verdiblancos. No en vano, el gerenense condujo al filial de vuelta a Segunda ‘B’ impregnando el vestuario de beticismo y compañerismo, pero también elaborando un fútbol vistoso y ofensivo, además de disponer un esquema muy similar al que hemos podido observar en los equipos de Quique Setién sobre el terreno de juego. Romero ha sacado a relucir las virtudes de jóvenes como Junior Firpo, Julio Gracia o David Hinojosa, que encajarían perfectamente en el esquema del nuevo técnico bético.

Para más inri, muchas de las ‘perlas’ que vienen pisando fuerte desde abajo han visto prolongada su vinculación con el club de la Palmera, por lo que, si se cumple el deseo de Ángel Haro de que Setién firme una larga estancia en Sevilla, la cantera podría convertirse en un interesante ‘vivero’ de jugones -entiéndase el concepto- a medio plazo. Además, ambos técnicos comparten una máxima: darle la oportunidad a los futbolistas de adaptarse a sus exigencias y, si la cosa fluye, entrenar las cualidades necesarias para que sean activos importantes.

Así lo explicaba Quique Setién en una entrevista concedida a El Pelotazo:

Siempre me he adaptado a lo que tengo. Es cierto que el nivel general de los futbolistas hará que tu equipo juegue mejor o peor. Hay gente que igual no ha rendido con otros entrenadores y con esta propuesta pueden dar una versión de sí mismos extraordinaria. Me pasó con Las Palmas. Había jugadores como Vicente o Tana que casi no jugaban o tenían poco protagonismo y, de repente, empezaron a crecer y todo el mundo se sorprendió. A los jugadores hay que darles un tiempo para que den la mejor versión que tienen. Quiero futbolistas que sean inteligentes, que entiendan rápidamente las cosas y las sepan en el campo. Todo va con la calidad individual que puedan tener, condiciones y recursos. En el filial hay más o menos una misma idea que la que queremos proponer: que los futbolistas entiendan la posición, la asociación entre ellos, combinar…

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Así pues, y a la espera de lo que pueda deparar el mercado de fichajes, Quique Setién y José Juan Romero lograr aquello que se propuso Pepe Mel y no consiguió: implantar un modelo de juego único en los escalafones inferiores. Para ello, no obstante, deben confluir también el criterio de Lorenzo Serra Ferrer, el nuevo director deportivo (tic, tac, tic, tac…) y, por supuesto, el director de cantera, cargo que todavía ostenta Pedro Buenaventura. No obstante, el contrato de este último finaliza a finales de junio y su continuidad podría depender de varios factores, desde su sintonía con el vicepresidente deportivo hasta el resultado de la Junta Extraordinaria de Accionistas del 29 de junio.

Buenaventura, precisamente, concedió una entrevista a Beticismo.net en la que explicó su opinión acerca de unificar criterios tácticos en las categorías inferiores del club. Ésta fue su respuesta:

¿Qué es el modelo de juego? ¿El sistema o el estilo con el que juegan nuestros equipos? Copiar las cosas no es bueno. Puedes conocerlas para adaptarlas a tu propia realidad. En España sólo hay uno o dos clubes que lo tienen instaurado desde hace años; el resto lo intenta. Sin embargo, no todos estamos convencidos de que sea lo ideal. Nuestros jugadores de fútbol-7, por ejemplo, tienen un nivel muy superior al de la mayoría de los rivales, por eso debemos centrarnos más en el perfil del jugador que en el modelo de juego. Siempre somos dominadores, tenemos muchas probabilidades de marcar… En el fútbol-11 sí intentamos implantar un modelo más rico, ya que tenemos que preparar jugadores que puedan jugar en el primer equipo dentro de siete u ocho años. No sabemos si entonces se encontrarán un entrenador cuyo modelo de juego requiera la conservación del balón, la salida del esférico desde atrás o el robo, la velocidad y el contragolpe. Todos los modelos son válidos, pero nosotros tenemos que preparar futbolistas polifuncionales, que se adapten, según vayan creciendo, a los diferentes registros técnicos, físicos, mentales y tácticos y, así, estar preparados. Siendo simplista, te diré que nuestros equipos tienen que jugar bien al fútbol. Nuestros jugadores tienen cierto talento, son elegidos, por eso no entenderíamos que alguno de nuestros equipos juegue a un fútbol meramente defensivo o en el que regalemos el balón al contrario. Eso sí está instaurado, pero porque es lo normal. A partir de ahí, jugar con un 4-4-2, un 4-2-3-1, etcétera, depende de nuestros técnicos, a los que pedimos que enriquezcan a nuestros jugadores.

Son muchas las variables a tener en cuenta a la hora de determinar si el Real Betis Balompié será capaz de instaurar un modelo de juego único en la Avenida de Italia a medio-largo plazo. No obstante, y buscando una perspectiva optimista tras tantos años de discursos vacíos desde la directiva, parece evidente que el tándem formado por Quique Setién y José Juan Romero -quien merece un análisis aparte- es una base importante sobre la que empezar a construir dicho cometido.

Escrito por

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Responsable de la dirección periodística y las redes sociales de Beticismo.net. Redactor en Medina Media Andalucía. Autor del libro 'La década perdida'.

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