La huida hacia delante de Rubén Castro

«Quería vivir esta experiencia y agradezco que el club me lo haya facilitado»

Con estas declaraciones a los medios oficiales del Real Betis Balompié se despedía Rubén Castro de la afición que le ha jaleado y venerado durante siete temporadas. El delantero canario certificó hace unos días, y de forma bastante precipitada, su cesión al Guizhou Hengfeng de la Superliga de China, donde coincidirá con dos viejos conocidos del campeonato español como Gregorio ManzanoMario Suárez.

La apresurada marcha del máximo goleador de la historia del club, al contrario que la de Dani Ceballos, ha pillado a contrapié a buena parte del beticismo, aunque no tardó mucho la afición en ver con claridad el trasfondo del asunto.

La entidad, en un intento lógico de ‘echar balones fuera’, disfrazó el adiós de ‘Rubo’ como un favor personal, un gesto amable hacia una leyenda que necesita ‘aire fresco’ después de tantos años en la misma disciplina. Sin embargo, lo único que buscan ambas partes con este movimiento -y esto es algo obvio- es ‘refugio’ frente a la tormenta que, probablemente, se esté avecinando.

De acuerdo a la información recabada por los medios deportivos locales de Sevilla, Rubén Castro conocerá en breve la sentencia del juicio por presuntos malos tratos a su expareja. Evidentemente, el killer prefiere alejarse lo máximo posible de la capital andaluza, algo que al Real Betis Balompié puede venirle bien, aunque no en términos de imagen. De ser declarado culpable, la (sobre)protección prestada por el club al futbolista sería duramente criticada. Lo que busca Ángel Haro no es otra cosa que tiempo.

Tiempo, obviamente, para maniobrar. Si Rubén Castro resulta ser inocente, volverá a Heliópolis y las aguas volverán poco a poco a su cauce, aparcando el tema de su futuro para más adelante. De lo contrario, y aunque la defensa del canario recurra una sentencia que se intuye desfavorable, el Real Betis dispondrá de unos meses de margen para estudiar qué hacer con él. En tal caso, el delantero -que aún tiene contrato hasta junio de 2018- podría no volver a vestir la elástica verdiblanca.

Un tiempo con el que Haro y compañía no sólo pretenden evitar pitadas monumentales a una leyenda viva, sino también la ‘acampada’ masiva de periodistas procedentes de toda España a las puertas del Benito Villamarín, en busca de respuestas a preguntas incómodas tanto para la institución como, claro está, el protagonista de esta historia.

En lo económico, el club heliopolitano se verá beneficiado al no tener que pagar los emolumentos de su hombre mejor pagado, al menos, hasta el próximo año. Sin embargo, esta situación obliga a Lorenzo Serra Ferrer, vicepresidente deportivo, y a Quique Setién, nuevo técnico del primer equipo, a devanarse los sesos para suplir sobre el verde al mejor artillero -números en mano- de la historia de la entidad. Si el club recurrirá a un traspaso o a una cesión, pronto lo veremos.

En cualquier caso, el beticismo se enfrenta -salvo absolución del jugador- a otro triste capítulo de su historia reciente, de la que uno de los mejores futbolistas de su centenaria existencia -el máximo goleador histórico, ni más ni menos, con 147 goles– puede abandonar el Real Betis Balompié por la puerta de atrás.

Escrito por

<p>Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Responsable de la dirección periodística y las redes sociales de Beticismo.net. Redactor en Medina Media Andalucía. Autor del libro ‘La década perdida’.</p>