Setién, Adán y el coste de oportunidad

Recuerdo que hace unos nueve años, en el instituto, la profesora de Economía nos habló del coste de oportunidad. Aunque no encuentro la definición exacta y concreta de dicho término en mi cabeza, entiendo que se trata, a grandes rasgos, de aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión económica. No obstante, podría ser un concepto aplicable a muchos otros ámbitos de la vida, incluido el fútbol.

Por ejemplo, tras el error de entendimiento entre Jordi AmatAntonio Adán que supuso el empate del Villarreal C.F. frente al Real Betis Balompié (3-1)no pude evitar acordarme de aquella lección al analizar las constantes penalidades a las que se ha expuesto el conjunto verdiblanco al acatar estrictamente las instrucciones tácticas de Quique Setién desde que éste tomase las riendas del primer equipo el pasado mes de julio.

Después de una pretemporada llena de resultados decepcionantes y decisiones controvertidas sobre el césped, parecía que los pupilos del cántabro habían absorbido bastante bien sus conceptos tácticos tras la remontada en casa ante el Celta de Vigo. Sin embargo, en el Estadio de la Cerámica volvimos a ver la faceta ‘temeraria’ del ex de Las Palmas, lo que le costó al Betis la ventaja de la que disfrutaba en el electrónico.

A su llegada a Heliópolis, Setién advirtió al beticismo de que, con su estilo de juego, «asumimos una serie de riesgos que a mucha gente no les gusta». «Sé que, por una vez que se pueda equivocar el portero o un central en sacar la pelota y que nos pueda costar el gol, hay otras doscientas veces donde esa capacidad que vamos a tener para gestionar el balón desde atrás nos va a dar mucho más que lo que vamos a perder un día», añadió.

Pero Setién no es el primer entrenador fuera del círculo de ‘grandes genios’ que se niega a cambiar. En su momento, Paco Jémez esgrimió en una entrevista concedida a El País una línea de pensamiento similar -podría decirse que la misma, incluso- a la del preparador cántabro del Real Betis Balompié:

«Los partidos se pierden de cualquier manera. Es más: se pierden más regalando balones con pelotazos largos que perdiéndolos por un pase mal dado. Porque si tú miras el cómputo general del año, los goles que nos hacen por errores nuestros en la salida del balón no son ni el 5% de los goles que recibimos. Cometemos unos siete errores en el año y nos cuestan tres o cuatro goles. No es una cantidad como para que nos planteemos que esto nos está llevando a la ruina».

El técnico verdiblanco, al igual que el por entonces entrenador del Rayo Vallecano, se ha encargado de dejar claro en varias ocasiones que su filosofía de juego es innegociable. A principios de agosto se mostró abierto a introducir «matices», pero ninguno relacionado con la salida del balón en corto, empezando por el portero:

«Es muy importante que el portero asuma esa responsabilidad. Nos da mucho más beneficio que el perjuicio de que pueda acabar en un gol. Ese riesgo lo asumo yo. Los jugadores deben estar liberados de esos errores. Yo les exijo que hagan eso. Si se equivocan es culpa mía. No voy a dejar de decirles que hagan eso. No puedo dudar con respecto al día siguiente. Si dudo, no convenzo a nadie. Verán poco a poco cómo van progresando. Si juegan en largo, dejarán de jugar. Pienso que me voy a quedar aquí toda la vida, así que no sólo pienso en el resultado más inmediato. Hacen falta hábitos y eso lleva tiempo».

Es evidente que el coste (un posible gol en contra) de la oportunidad (mantener el control y la posesión del balón a toda costa) no es lo suficientemente grande como para disuadir a Quique Setién de ciertos aspectos de su modelo de juego. No cambió en Lugo, no cambió en Gran Canaria y, probablemente, no cambiará al final de la Palmera.

Del bético depende ahora aceptar o no las premisas de su nuevo entrenador, o de darles el tiempo suficiente para que den sus frutos y el riesgo se minimice con el paso de las jornadas y las sesiones de entrenamiento.

Escrito por

Periodista. Redactor en Medina Media Andalucía. Social Media Manager en Beticismo. Colaboró con MARCA, la BBC u Onda Cero, entre otros.

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