Antonio Adán Garrido (Madrid, 1987) llegó al Real Betis hace tres años y medio, y se puede decir que hoy es un guardameta muy distinto al de entonces. Su rango se ha acentuado no sólo en las entrañas del club andaluz, sino también en las porterías del fútbol español, pues en las últimas dos campañas pocos cancerberos de La Liga Santander hicieron ganar más puntos a sus equipos que Adán al heliopolitano. Extrañamente, este verano se puso en jaque su condición en peluquerías, ultramarinos y redes sociales. Aunque los medios no se habían hecho eco de ofertas sólidas, existía la sensación de que el madrileño no seguiría en el Betis a final de agosto. Su renovación había quedado en standby, y la llegada de Quique Setién no parecía una buena noticia para un portero que nunca fue amigo del jugar con los pies. Las habladurías incluso pusieron en entredicho su compromiso después de un par de fallos en un simulacro de pretemporada en Alemania. Pero Adán continuó, y a primeros de octubre se puede decir que está respondiendo al desafío que significa iniciar el juego en un equipo de Setién.

«Adán tiene un juego correcto con los pies. Es verdad que tuvo una desgracia en Villarreal, pero también las ha tenido el Barcelona con Ter Stegen, que para mí es uno de los mejores, sino el mejor, con los pies.» – Toni Prats en El Desmarque Radio.

Bien es cierto que las primeras pruebas no auguraban nada bueno, pero también que el número ’13’ necesitaba un período de aprendizaje. Sus pies no estaban preparados para intervenir tan a menudo. De hecho, durante los partidos de preparación, el Betis acostumbró a jugar mejor con su compañero Dani Giménez, que interpretó mucho más rápido los deseos del entrenador cántabro. No obstante, poco a poco en Adán se advertían mejorías. Su lectura era cada vez más apropiada; sus pases, cada vez más tensos, mejor dirigidos y, a fin de cuentas, más precisos. Pasados cincuenta y un días del inicio del campeonato, su integración en el circuito de salida verdiblanco es mayor a la esperada. Antonio siempre ha sido un meta de pies limitados, pero su (obligada) progresión en esta disciplina es indiscutible. El curso pasado, Sánchez del Amo trabajó tímidamente esa salida y su acierto en el pase se situó en el 52’7%, que aunque era su mejor registro desde que llegó a Sevilla, seguía siendo un porcentaje muy escueto. Esta temporada, esos dígitos han dado un salto: Adán completa un 68’3% de sus envíos. Es algo que obviamente tiene que ver con Setién, que facilita las intervenciones del madrileño, pero también hay que subrayar el crecimiento técnico del arquero.

El involucrar al portero de forma tan reiterada es asumir un riesgo, claro. El Betis ya ha probado el castigo consecuente a un error en esa fase de iniciación. El más sonado fue el que Adán cometió en Villarreal. Su entrenador lo suavizó: «Estas son cosas que nos van a pasar a lo largo del campeonato. Y lo asumimos, decía Setién. Días después respondía el propio Antonio: «Fue responsabilidad exclusivamente mía.». Lo que está claro es que fue una acción mal leída. Según el ideario del ex entrenador de Las Palmas, a la larga, el exponerse a este tipo de errores compensa. Esa incondicionalidad fue hace poco matizada por Toni Prats, que si bien dio el visto bueno a esa salida que intenta construir Setién, insistió varias veces en que cada jugador debe saber valorar los riesgos que se pueden tomar y los que no según cada situación, a pesar de que «uno siempre quiere darle continuidad a la pelota».

La temporada pasada, hasta trece porteros de La Liga superaban a Antonio Adán en el porcentaje de acierto en el pase; esta temporada sólo le superan cuatro.

Como vemos en la infografía, Adán ya está entre los porteros más distinguidos en cuanto al pase. Y estas seguramente sean cifras disminuidas por el hecho de que las primeras cuatro visitas del Real Betis hayan sido a Camp Nou, Madrigal, Bernabéu y Anoeta; es decir, partidos ante rivales que inquietan (y normalmente oprimen) tu salida de balón. En cualquier caso, el cancerbero bético ha sabido actuar en varios contextos. Lo hemos visto buscar a Feddal y a Mandi estando éstos muy abiertos. Lo hemos visto buscar a Sanabria muy en largo. Y también lo hemos visto buscar a los hombres de las alas a media-larga distancia: ante la presión del Real Madrid, por ejemplo, salió repetidamente hacia el costado derecho, donde o Barragán o Francis bajaban el balón y desplazaban la jugada hacia el interior. Fueron pases de alrededor de treinta metros, difíciles de ver en el Adán de hace seis meses. Fue su bíblica actuación en Chamartín, por cierto, la que ratificó de nuevo su rango. Pero son sus pies adiestrados los que lo van a sostener, al menos de aquí a mayo. Lo más importante es que está convencido de por qué debe usarlos.

Escrito por

<p>1993 | Estudié Comunicación Audiovisual | Analista en Beticismo.net</p>