Análisis del Sevilla FC – Real Betis

Personalidad. En base a ello el Betis comenzó a edificar un derbi muy diferente. Saltó sin memoria y con mucho presente: no se podía caer. A galopes de un imperial Fabián comenzó el encuentro mirando de tú a tú al Sevilla FC.

Setién, con la entrada de Boudebouz, buscaba que el derbi fuera menos derbi; es decir, que su equipo impusiera la cabeza al corazón. Esto conllevaba riesgos: el argelino a día de hoy pierde una gran cantidad de balones comprometidos, y al ritmo que se iba a jugar dichos registros se podrían multiplicar por una decena. Y así fue, ni el Betis logró bajar el ritmo del partido ni, mucho menos, gobernarlo en el primer periodo. Pero el conjunto verdiblanco exhibió una capacidad de sufrimiento nonata, se hizo fuerte atrás – exceptuando el gravísimo problema con los centros laterales del cual ahora hablaremos – y atacó menos pero con bastante más clarividencia.

La lesión de Barragán condicionó el primer tiempo para los verdiblancos, ya no tanto por la debilidad defensiva de Francis, quien tuvo la suerte de que Nolito siempre salía hacía dentro, y el chico ya se sabía la jugada, sino porque el Betis se quedó sin ninguna profundidad ni opción ofensiva por ese costado. Ryad y el canterano no superaban a sus pares ni lograban avanzar, las jugadas morían demasiado lejos de la meta de Rico, y para colmo el conjunto verdiblanco volcaba buena parte de sus ataques sobre ese costado. Fue un primer tiempo de achicar agua, de sudor en la frente, pero el conjunto de Setién tiró de pundonor, y a no ser que la pelota se parara, apenas sufría. De hecho hasta Durmisi lograba relativamente neutralizar a un Jesús Navas que lo intentaba una vez tras otra con su clásica jugada.

Como decíamos, el balón parado y los centros laterales fueron un martirio para los de Setién. No es nuevo dicho déficit en el conjunto verdiblanco, pero tantas concesiones en acciones tan básicas alejan al Betis con demasiada facilidad de los puntos. Como se pudo observar ayer de forma reflectante el problema no es individual, de algún jugador débil en el juego aéreo y/o despistado, sino que es un problema coral.

Setién realizó el ajuste ganador tras el paso por los vestuarios, sin realizar ninguna sustitución mejoró bastante las prestaciones del equipo. Viendo que Boudebouz era una importante fuente de pérdidas y que Francis, pese a ser extremo no lograba generar en ataque, situó a Andrés Guardado como falso extremo para que Ryad actuara por dentro, donde él se siente infinitamente más cómodo. Quique tenía la certeza de que el siempre denodado esfuerzo del crack mexicano iba a mejorar el sector diestro, sin perder mucho por dentro. Con este movimiento de piezas el Betis pasó a tener más balón y a sudar menos. Empezaba a gobernar en la locura con una frialdad que el Sevilla nunca rozó, de ahí el marcador y el distinto peligro de las acciones. El Betis sufrió – ¡cómo no! – pero bastante menos que en el primer periodo.

El partido de Zouhair Feddal Agharbi merece renglón aparte. Fue un titán en el área y volvió a demostrar que, pese a no ser el más dotado con el pie, es el central que más aporta con balón. Otro gol de los verdiblancos se volvió a iniciar con un cambio de orientación ganador de los suyos. Fue el reflejo del partido del Betis: personalidad y mucho trabajo.

Escrito por

Uno de tantos béticos que sufren y disfrutan desde la lejanía. Periodista deportivo. Apasionado del balompié y de todo lo que sucede sobre el verde. Piensa que podría vivir sin el gol, debido a su fascinación por todo lo que sucede en el juego: movimientos, espacios, etc. Esa fascinación es la que pretende reflejar en sus artículos. Eso si, nada como explicarlo con el sabor de las deliciosas victorias verdiblancas. Siempre ha pensado que lo sueños son mentiras que un día deja dejan de serlo.

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