Fabián destroza el molde

La crisis de juego en la que el Real Betis se enfangó a finales octubre, y que se extendió hasta principios de diciembre, dio fin ante el Atlético en la jornada 15. La mutación del cuadro verdiblanco, que siete días antes había languidecido en Gran Canaria, fue difícil de explicar. Aquel domingo hubo dos novedades a las que atender: por un lado, el regreso de Zou Feddal a la titularidad después de casi dos meses sin participar; por otro, una pequeña pero llamativa actualización en la pizarra de Quique Setién, que quizás se encontraba en su semana más comprometida como entrenador bético. Ese ajuste no fue otro que la resituación de Fabián Ruiz. Además de haber saneado el fútbol del equipo, la medida ha traído consigo la eclosión definitiva del canterano, que, desde que debutase en diciembre de 2014, con dieciocho años, nunca había gozado de un protagonismo igual en el primer equipo.

En las cuatro últimas fechas, Fabián promedia más de 98 intervenciones por 90 minutos. Ningún otro jugador bético ha tocado el balón con esa frecuencia en los últimos cuatro partidos.

Durante la citada crisis, el Betis había presentado problemas crónicos en la salida de balón. Los centrales habían perdido el temple, la participación de Adán cada vez resultaba más aparatosa y los interiores rara vez auxiliaban a un Javi García ahogado. Rivales insistentes en la presión, como el Getafe o el Eibar, estaban provocando pérdidas sistemáticas en la iniciación verdiblanca, así que Quique decidió duplicar la referencia del pivote en esa fase del juego. Y la solución estuvo en Fabián, en su nuevo papel. Porque Setién ha matizado su posición. Ahora el joven comparte altura con el mediocentro, pero también algunas de sus funciones: tapa el frontal del campo, se ocupa de los primeros pases, hace la cobertura si el lateral de su lado sube… Sin embargo, no es del todo exacto afirmar que el Betis está jugando con doble pivote, pues Fabián interviene en muchos escalones de la circulación, y en ocasiones todavía se descuelga. Además, su ubicación se modula según lo pida el adversario. Frente al Atlético, por ejemplo, lo vimos en una posición muy lateral; frente al Málaga, en una más interior, cercana a la de Amat.

Lo que está claro es que el 4-3-3 de Setién ha sufrido una transformación. Ha mudado hacia una versión menos ortodoxa, más próxima al 4-2-3-1, y de la que Fabián es su máximo intérprete. Se trata de un escenario, por cierto, que libera y potencia a jugadores como Camarasa o Boudebouz. Pero sobre todo un escenario que brinda al Betis mucho más control que el que tenía. Y eso tiene que ver, sobre todo, con el centrocampista de Los Palacios. Cuando el equipo no puede salir a través del mediocentro, lo intenta por el perfil derecho, a través de él. La constancia con la que se ofrece y la sabiduría con la que elige dónde hacerlo, recordemos, con sólo veintiún años, impresiona. Los números no mienten: en las últimas cuatro jornadas, Fabián promedia 98’7 participaciones por cada 90 minutos. Ninguno de sus compañeros está tocando el balón tantas veces. Quizás a algunos les sorprenda menos que a otros, pero que pudiese sostener este nivel de protagonismo era inimaginable hace seis meses.

«Las condiciones hay que saber explotarlas, hay que saber en qué momento el jugador va a poder aportar lo que lleva dentro. Dani Ceballos, por su personalidad, nos lo dio mucho antes. Nada más comenzar a jugar en el filial se notaba. De Fabián sabíamos, por su timidez, su manera de ser y su falta de maldad, que había que darle tiempo.» – Juan Merino

Hace un tiempo hablaba de él, en la radio oficial del club, Juan Merino, uno de sus principales valedores. Fue el gaditano quien le hizo debutar tanto en Segunda como en Primera División cuando aún tenía cuerpo de tallarín. Hacía referencia a la paciencia que no necesitó Ceballos pero sí había necesitado Fabián. «Todo el mundo, cuando es joven, tiene su momento de madurez. Capi, por ejemplo, empezó a jugar con el primer equipo con veinticuatro años.». En esta línea, esta misma semana, Serra Ferrer comentaba en Betis Televisión cómo ha crecido la confianza del jugador en los últimos meses. Y precisaba que el partido del Bernabéu había supuesto un antes y un después en su autoestima. Como también lo ha supuesto en su rendimiento el rol que le ha encomendado Quique Setién en el último mes. Un rol multifuncional, en realidad, porque Fabián está ayudando a su equipo a iniciar la posesión, y asimismo a instalarla en campo contrario. Ante todo está dándole continuidad al juego. Aunque también está destacando sin la pelota, que es en el apartado en el que más se están notando los kilos de músculo que ganó en Elche. Es más, seguido de Guardado (88) y Barragán (84), es el futbolista verdiblanco que más recuperaciones de balón acumula esta temporada (90).

Fabián Ruiz ha roto su molde. El recipiente en el que estaba todo lo que cabía esperar de él. Su performance en el Sánchez Pizjuán ha coronado un mes pletórico, en el que ha sido decisiva la maniobra de su entrenador. Setién no solamente ha volteado la dinámica de su equipo; ha disparado el crecimiento de uno de los activos más valiosos de la entidad.

Escrito por

1993 | Estudié Comunicación Audiovisual | Analista en Beticismo.net

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