Andalucía y el Betis, una cuenta pendiente

Identidad: Dícese del conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.

“Andalucía late en verde”. Éste es el lema escogido por el Real Betis Balompié un año más para animar la asistencia al Benito Villamarín, que podría batir un nuevo récord. Una curiosa frase o afirmación con la que el club ha querido volver a ‘seducir’ a los aficionados al fútbol de nuestra comunidad autónoma, con una efeméride tan señalada como el 28 de febrero como principal ‘excusa’. El rival será la Real Sociedad, uno de los clubes que más tienden a los ‘productos de la tierra’, a lo ‘suyo’.

¿Es ése el caso del Betis? Esta temporada, al menos, parece que existe un mayor interés por el futbolista local o de la casa, como se suele decir; de hecho, esto ya le ha valido un reconocimiento al club. En apenas siete meses como técnico del equipo, Quique Setién ha hecho sitio en el plantel –uno de los más completos que se recuerdan en Heliópolis- a jugadores andaluces como Francis (Coín) o Loren Morón (Marbella), además de ‘darle la alternativa’ a Julio Gracia o Carlos Redruello, ambos naturales de la capital.

El cántabro cuenta en su plantel con un buen número de jugadores de la tierra y procedentes de los escalafones inferiores del club, liderados, por supuesto, por Joaquín Sánchez (El Puerto de Santa María), Sergio León (Palma del Río) y Fabián Ruiz (Los Palacios), además del desaparecido Rafa Navarro (Salteras). No hay que olvidar, por supuesto, a ‘cachorros’ no andaluces como Junior Firpo, Aitor Ruibal o Pedro López, que entrenan habitualmente con el primer equipo.

Pero este hecho, lejos de formar parte de un plan preconcebido o de una filosofía empresarial, parece más bien casual. Es más, de los 538 jugadores que han defendido los colores verdiblancos en Primera División, ‘sólo’ 184 eran andaluces, como indicaba en Twitter el investigador Alfonso del Castillo. Especialmente recordado es aquel plantel que, en 2005, saltó al césped del Vicente Calderón con siete andaluces en el once titular -seis de ellos canteranos- y conquistó la Copa del Rey. 

A los mandos de aquel equipo, como ahora -en cierta medida-, estaba Lorenzo Serra Ferrer. Balear, sí, pero uno de los mayores avalistas del potencial de la Avenida de Italia en lo que al desarrollo del talento futbolístico se refiere. Una confianza que no parece haber mermado con los años -y a Dani Ceballos nos remitimos-, pese a que la gestión al respecto no ha sido la mejor. ¡Incluso parece habérsela contagiado al propio Setién! Ante el Levante, cinco canteranos y Loren Morón partieron de inicio, sin ir más lejos. Parece que la filosofía futbolística de José Juan Romero ha ayudado, y mucho, a la rápida adaptación de los chicos del filial al estilo del ex de Las Palmas.

Harto recordado es el llamado ‘Proyecto Heliópolis’, impulsado por el consejo de administración de Miguel Guillén, y cuyo objetivo era el de alcanzar, ni más ni menos, un 70% de canteranos en el primer equipo. Un sonado fracaso -uno más- que se vio afectado por la urgencia del momento. Las constantes crisis deportivas y sus diversas consecuencias -descensos, destituciones, reestructuraciones- han impedido al Real Betis Balompié construir los cimientos de una filosofía concreta, sea endogámica o no.

Para muchos, y por muchos motivos, el de Heliópolis estaba llamado a ser uno de los pcoos clubes capaces de seguir la estela de lo que ha conseguido implantar el Athletic de Bilbao en Euskal Herria. «Sería el sueño de todos los que hemos trabajado en el Betis a lo largo de su historia. Pero que eso tenga sustento, o se inicie siquiera, depende de la filosofía que se quiera instaurar en el primer equipo», señaló Pedro Buenaventura, director de la cantera, en una entrevista concedida a este mismo medio hace más de un año, consciente de las dificultades que entrañaría emprender semejante empresa:

«Si lo establece el club, si lo instaura oficialmente, lo tiene que defender y, por ende, debe aceptarlo el director deportivo que venga. Y, por último, deberá no sólo aceptarlo, sino defenderlo, el entrenador del primer equipo. Ahora bien, hoy en día son contados los clubes que lo hacen porque la universalidad de este deporte es muy grande. Si nos centramos en la realidad en la que vivimos… ¡Eso no es sencillo! Yo he sido seleccionador andaluz y de Sevilla, y a la selección iban niños de equipos de pueblo. Hoy día eso es inviable porque ha crecido esto de tal forma que los chicos buenos de cualquier edad juegan en los mejores clubes, incluso de fuera de su provincia. Las canteras del Barcelona o el Villarreal están llenas de andaluces»

La ‘relación’ entre Andalucía y el club de La Palmera es, a día de hoy, intermitente; carece de una clara solidez. Podría decirse que el convertirse en el club andaluz de referencia fue un tren que se dejó escapar -otro- hace ya más de una década. El auge competitivo del vecino, el Sevilla F.C., además, hace ahora muy difícil para el Betis llevarse a los mejores chicos en el principal área de captación de ambos clubes, la cual comprende Huelva, Cádiz, Córdoba y Sevilla. En Andalucía Oriental, por si fuera poco, el Málaga C.F. parte desde la pole position, pese a que uno de sus mayores responsables, Miguel Calzado, fichó por el Betis recientemente.

Pero, ¿qué beneficios podría reportar al Betis ser el equipo de referencia -no hablamos a nivel de títulos, por supuesto- de la comunidad? ¿Supondría ello una mejoría a nivel económico o competitivo a medio/largo plazo? ¿Sería una implantación realista en el actual contexto futbolístico?

Durante la elaboración de mi libro, La década perdida, tuve la oportunidad de entrevistar a José Antonio Bosch, exadministrador judicial del Real Betis Balompié y una de las mentes pensantes detrás del ‘Proyecto Heliópolis’. El abogado sevillano no tuvo reparos en explicar en detalle el porqué de aquel plan, impulsado por la imperiosa necesidad del club de recortar gastos y crecer en todos los ámbitos, especialmente en el económico, pues se encontraba en verdadero peligro de disolución:

«Personalmente, tuve la certeza de que el potencial del Betis como empresa está muy por encima de lo que rinde, a nivel de ingresos y de todo. Ahí es donde entiendo que entra la ideología. Cuando nosotros planteábamos un club de Andalucía, en vez de hablar de un club sevillano, era porque nos lo creíamos. El Málaga es un club de malaguistas y de malagueños, y el Sevilla es un club de sevillanos, como el Granada lo es de los granadinos. Pero el Betis puede aspirar a ser un club de andaluces. Cuando vas a sitios de emigración como Cataluña o Madrid, la gente que te encuentras no es bética porque sus padres lo fuesen; lo es porque sus padres eran andaluces. Teníamos la coincidencia de los colores del equipo con la bandera de Andalucía, con lo andaluz. Entendíamos que debía existir un interés para que el club fuese andaluz (…) El esquema es tonto, pero es muy simple. ¿Cuántos vascos hay en el País Vasco? Si aquí somos tres veces más (…) ¿por qué narices no vamos a ser capaces nosotros de nutrirnos de andaluces?»

La idea de Bosch, a grandes rasgos, era la de dotar al Real Betis de una ideología empresarial y, de paso, sortear el limitado target del Sevilla, «con el que compartes contexto y con el que te estás pegando bocados». ¿Cómo? Atrayendo a los ‘huérfanos’ futbolísticos, como «un niño de Huelva, que va a tardar mucho en ver al Recreativo en Primera». Lo mismo que podría ocurrir en Jaén, Almería, Córdoba, Cádiz… «Había que hacer Betis en esas provincias», insistió el señor Bosch, quien también lamentó no «haber sido más ‘agresivos’» en ese ámbito durante su tiempo en el club.

Betis de Posadas

Jamás sabremos si aquel plan habría funcionado o no. De lo que sí podemos estar más o menos seguros es de que el Real Betis Balompié siempre ha sido un equipo con ‘personalidad’. Sus peñas se reparten por todo el mundo y su nombre ha calado en toda la geografía española. Buenos ejemplos de ello son el Betis C.F. de Valladolid o el Betis Iliturgitano de Andújar (Jaén). También el Betis de Posadas -arriba-, pueblo natal de Sebastián Alabanda-, un equipo de infantiles creado en 1935 tras la consecución del título de Liga, aunque tuvo poco recorrido debido al inicio de la Guerra Civil.

Pese a la lluvia de títulos de la que ha disfrutado el Sevilla F.C. en los últimos años, las encuestas encaminadas a dilucidar si hay más béticos o sevillistas en la provincia arrojan casi siempre resultados muy ajustados; no habido un cisma social tan grande como cabría esperar, al menos de momento. En el mapa de las aficiones elaborado en 2014 por Jot Down Magazine se puede comprobar, de hecho, que Andalucía es un ‘nicho de mercado’ bastante interesante para el club verdiblanco, líder en fidelidad en Sevilla, mientras que el madridismo domina en las otras siete provincias.

En la actualidad, para más inri, son muchos los andaluces de fuera de Sevilla que se han abonado en los últimos tiempos al Real Betis Balompié. Es el caso de Ana y Antonio, una pareja de cordobeses que iniciaron sus estudios universitarios en la capital -periodista ella, arquitecto él- y que, desde el pasado mes de septiembre, viven juntos su pasión por el Betis en el Benito Villamarín. Ana, que describe al equipo verdiblanco como «herencia, futuro, sonrisas y lágrimas», responsabiliza a su chico de ‘convertirla’ al beticismo «hace unos ocho años». Pero, ¿por qué el Betis y no el Córdoba o el Real Madrid?

Galería: Real Betis - Levante UD (4-0)

«Creo que es porque enganchan la adrenalina y los nervios de pelear por una victoria, aunque por costumbre se sufra mucho. El Betis y los béticos sienten cada partido como un regalo y jugarlo siempre es una emoción. Creo que los sevillistas no lo valoran igual. Además, estoy en contra de que el Sevilla sea ‘el equipo de la ciudad’», asegura Ana, natural de Villa del Río, lugar de nacimiento del mítico periodista Matías Prats Cañete. Su pareja, Antonio, piensa que el club de La Palmera «va más allá de los límites de la ciudad», y él es buena prueba de ello.

Con cuatro o cinco años, este joven arquitecto de Baena -que ya fue abonado entre 2009 y 2013 antes de volver esta temporada- afirma que su pasión verdiblanca «surgió sola, por instinto», pese al madridismo de su padre. Gran culpa de ello, dice, la tuvo la plantilla comandada por Lorenzo Serra Ferrer a mediados de los 90. «Conforme fui creciendo entendí el Betis como un equipo que representaba muy bien a Andalucía por sus colores, su pasión, su sentimiento, su afición, su alegría… Es cierto que apoyo que el Córdoba gane, pero siempre he considerado al Betis como mi verdadero equipo, sin tener por qué asociarlo a una ciudad», añade, no sin apostillar que «la diferencia que haya podido existir en los últimos años» entre ambos clubes sevillanos «no afecta a mi pasión».

También nos interesamos por la historia de Jesús, abogado de profesión y onubense de nacimiento, aunque lleva trece años residiendo en Sevilla. Tanto él como sus cinco amigos -todos ellos de Huelva- están abonados al club de La Palmera, aunque él sólo desde comienzos de temporada. Cuando le preguntamos por qué escogió al Betis y no al Real Madrid o al Recreativo de Huelva, nos dice que «no podría contestar a esa pregunta con ningún argumento lógico; ni yo mismo lo sé muy bien». Respecto a sus colegas, «vienen y vuelven (a Huelva) todos los días de partido», lo que le pareció «increíble» y le animó a abonarse.

Aunque no sabe muy bien el motivo exacto de su sentimiento, Jesús prefirió el verdiblanco al blanquirrojo por diferentes motivos, entre los que destaca que «el Betis ha ido dos veces a jugar gratis al Colombino (…) para evitar la desaparición del ‘Recre’», mientras que el Sevilla, dice, parece estar esperando que el Decano se disuelva para poder «heredar el título de equipo más antiguo de España». Diferentes actitudes hacia un equipo en apuros que, de una forma u otra, marcan la diferencia en otras provincias. «Creo que el Betis es un equipo único; no hay otro que se le parezca», afirma Jesús.

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Ana, Antonio y Jesús son sólo tres de los aproximadamente 2.400 abonados andaluces no sevillanos que, según fuentes del club, posee el Real Betis Balompié, siendo Huelva -con más de 1.000- y Cádiz -con unos 800- las provincias andaluzas con mayor ‘afiliación’. Si tenemos en cuenta que la entidad tiene unos 52.000 socios en total, los andaluces de fuera de Sevilla suponen apenas un 4,6%. Medir la importancia y el impacto real de esta cifra no es fácil, ya que no contamos con otros datos o variables con los que compararla, aunque, a buen seguro, pocos equipos de España profesan una fidelidad similar fuera de su ‘radio de acción’.

Aunque no se aprecian esfuerzos explícitos por parte del Real Betis Balompié en pos de ‘colonizar’ la región, más allá de acciones puntuales -camisetas especiales, promociones, partidos de la selección andaluza o visitas solidarias al Decano-, el club siempre ha contado con una serie de mediáticos ‘embajadores’ -llamémosles así- que no sólo han ‘difundido la palabra’ verdiblanca, sino que, además, lo han hecho con acento andaluz. Es el caso, por supuesto, de Joaquín Sánchez, harto solicitado por la industria audiovisual de este país, o de Manu Sánchez, entre muchos otros.

El humorista nazareno, un firme defensor de nuestra tierra, ha estado presente en momentos clave del club, como el ascenso a Primera División de 2011 o la reciente renovación de Fabián Ruiz. Lo sorprendente, por otro lado, es que un recién llegado como Marc Bartra, catalán de pura cepa, declarase durante su presentación como nuevo jugador del Betis que se sentía «orgulloso de que mi hija pueda nacer en Sevilla y sea andaluza». ¿Énfasis inconsciente? ¿Sugerencia del departamento de prensa del club? Nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que, de una forma u otra, el nombre del Real Betis Balompié siempre ha estado ligado a Andalucía. Con el tiempo, y con el crecimiento exponencial de la burbuja del llamado ‘fútbol moderno’, parece que el vínculo se ha ido distanciando, aunque sigue existiendo. Tras una década de continuos sinsabores, más que títulos, el bético busca reencontrarse con ‘su’ Betis y, por ende, consigo mismo. Con ese equipo conocido en todo el país por su sentimiento de pertenencia, por considerarse una forma de vida, por su arte y su alegría.

Ahora que el Real Betis parece despertar de su largo letargo -veremos, claro está, si se mantiene esa tendencia-, quizás sea hora de retomar la ‘relación’ con Andalucía. Una tierra que, al igual que el Betis, ha sido pisoteada y despreciada, incluso por quienes decían admirarla y quererla. Puede que algún día, como ocurrió antaño, muchos piensen en la verde y blanca cuando vean izarse la bandera blanca y verde.

Selección andaluza - Selección Liga (3-1)

Escrito por

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Responsable de la dirección periodística y las redes sociales de Beticismo.net. Redactor en Medina Media Andalucía. Autor del libro 'La década perdida'.

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