Las cuitas tácticas de Camarasa

¿Por qué jugadores que pasan sin pena ni gloria por ciertos equipos descuellan luego en otras escuadras de categoría similar, o incluso en ligas más competitivas? Lesiones, cuestiones de aclimatación o incluso la pura suerte son a veces la causa, pero en otras ocasiones el modelo de juego y asuntos puramente tácticos provocan altibajos de rendimiento. Es el caso de Camarasa en el Betis de Setién.

Pese a muy leves síntomas de mejoría en esta pretemporada, el levantino sigue sin justificar, ni de muy lejos, el importantísimo desembolso realizado por él hace poco más de un año. Desde el principio pareció un fichaje de secretaría técnica más que de entrenador: sus virtudes lucen poco en el modelo de juego de Setién y en cambio carece de las necesarias para triunfar en el peculiar juego de este Betis, que le exige comportamientos contrarios a su naturaleza. Es un típico “box to box”, con tendencia a aparecer por aquí y por allá y a llegar al remate, pero se le exige atarse a una posición; de una larga zancada apropiada para los espacios amplios, se ve constreñido a jugar en espacios cortos; fuerte en el choque, en los balones divididos y en el fútbol de ida y vuelta, su equipo cultiva larguísimas posesiones sin apenas momentos para la pelea; potente físicamente y de buena conducción, se ve obligado a jugar a dos toques, un fútbol que no domina porque ni orienta bien el control ni es un buen pasador; en un fútbol colectivo en el que es fundamental detectar en décimas de segundo al compañero libre y la zona de superioridad, suele confundirse al elegir.

Aunque naturalmente sus virtudes son bienvenidas –por ejemplo, sus poderosas conducciones cuando se sale de la presión alta rival–, de haberlas complementado con un progreso apreciable en los conceptos del fútbol de posición se habría convertido en mucho mejor futbolista. No ha sido el caso, tras más de un año de voluntarioso trabajo, y cabe pues preguntarse si no sería bueno para su carrera buscar un destino tácticamente más apropiado a su naturaleza.

 

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