Análisis táctico del Valencia – Betis

Hizo un buen partido el Betis en Mestalla, muy igualado en ocasiones con los locales: algo muy meritorio en ese estadio, incluso ante un Valencia aún lejos de su mejor forma y con alguna baja de importancia. El equipo confirma la enorme calidad de su plantilla, adivinada en pretemporada, y resuelve de forma dispar las dudas que suscitaba en las áreas: el portero es bueno pero de momento falta un delantero a la altura de esa calidad.

Primera hora

Como era previsible, el Valencia presentó ante el Betis el mismo esquema que el otro equipo de su ciudad hace un mes: un 4-4-2 muy cerrado y trabajado, con el bloque a media altura, en busca (como el Levante) del robo y la contra. Sin embargo Setién –gracias, digámoslo así, a la baja de Carvalho– no situó a sus jugadores en el 3-1-4-2 de aquel día sino en un 3-4-3; era un esquema más arriesgado, pues significaba renunciar al mediocentro defensivo para meter un delantero más, pero a nuestro entender con dos grandes ventajas en posesión de balón:

– Triangulariza muy bien las posiciones de los jugadores, por tanto mejor espaciados entre sí –sin los problemas de solapamiento del 3-1-4-2–.

– Cuando el Betis resolvía favorablemente el tres contra dos de salida y lograba pues el avance del deseado hombre libre, no existía el mediocentro rebasado por la jugada de aquel partido, de modo que la jugada se convertía en un ataque en igualdad numérica (solamente quedaban tras la pelota los dos delanteros del Valencia y los otros dos centrales del Betis), mucho más prometedor que los ataques en inferioridad ante el Levante.

Efectivamente la buena salida de balón bética lograba siempre que uno de los centrales de flanco del Betis (Mandi o Sidnei) saliera libre hasta verse con un extremo valencianista, o incluso atrajera la presión de ese extremo directamente. Como resultado, la jugada progresaba bien por recepción entre líneas del extremo de ese lado o bien del carrilero, en una posición intermedia muy incómoda de defender para los locales (muy a la espalda de su teórico marcador pero lejos del lateral valencianista de su lado):

Una vez lograda la salida en ventaja de un central (aquí Sidnei) el Betis lograba continuidad por medio del extremo y el carrilero de ese costado.

Cuando el Valencia presionaba arriba Pau encontraba también un hombre libre, muchas veces por dentro. El Betis tenía casi siempre cuotas muy altas de posesión (salvo en el tramo final de la primera parte) y solo le faltaba verticalidad, escasa especialmente por el lado derecho, y acierto en el desmarque y el último pase. Las numerosas faltas de los valencianistas solían interrumpir además el juego bético.

Cuando el Valencia lograba robar su impulso por llegar rápidamente arriba y la buena presión postpérdida del Betis solían provocar que los ataques locales apenas duraran un suspiro, aunque en las contadas ocasiones en que tenían éxito se encontraban situaciones de igualdad ante una defensa bética muy adelantada, por lo que llevaron cierto peligro.

Última media hora

A partir del minuto 60 el Valencia da un paso adelante y el Betis comienza a tener problemas para superar la presión y a pegar más pelotazos sin dirección de los deseados. Setién ve un escenario con espacios a la espalda de la defensa valencianista y mete a León para apreovecharlos, además de cambiar de extremos sin tocar el esquema. El arreón local dura apenas veinte minutos, y el Betis, firme atrás y por arriba en el balón parado, no pasa apuros. Marcelino mete un delantero más pero pierde el control del juego; el Betis recupera la posesión y apenas pasa apuros al final, aunque le falta ambición (notablemente, como en Vitoria, a Júnior) para buscar la puerta contraria.


Línea por línea

Pau mejora cada día en el juego de pies, aunque debe cuidar los pases a los interiores cuando estos están de espaldas y muy marcados. Apenas tuvo trabajo bajo palos, y salió por alto algo menos de lo debido.

El trío de centrales fue de nuevo lo mejor del Betis. Mandi cumplió en defensa y dio mucha fluidez al juego –domina excelentemente los principios del juego de posición–; Bartra cuerpeó muy bien con los delanteros locales; y Sidnei demostró lo sabido: que es un gran central. Ocupa muchísimo campo, es rápido y decidido, y saca bien la pelota con las dos piernas.

Francis estuvo de nuevo entre lo más flojo del Betis, aunque cumplió decentemente. Hay caso Barragán. Canales dio otra lección de buen fútbol, aunque le faltó otra vez acierto en el último pase –algo que empieza a preocupar–, y el juego corto de Guardado fue una pesadilla para los intentos de presión del Valencia, aunque progresó poco hacia delante. Júnior anduvo algo fallón con balón, pero de nuevo metió mucho empuje por su banda y pisó área.

El partido de Inui y de Boudebouz fue paradigmático para explicar por qué Setién prefiere al japonés. El asiático la pidió alternadamente a la espalda de la defensa y entre líneas; se plantó una vez ante Doménech (rozó el gol) y cada vez que recibió entre las dos líneas de cuatro, pese al escasísimo espacio que concede ahí el Valencia de Marcelino, se giró y encaró a la línea defensiva local. Bou, sin embargo, la pidió siempre al pie entre líneas y, aunque manejó muy bien el balón, regateó as usual hacia atrás, perdiendo línea de ventaja; entre eso y el mediocre partido de Francis, el Betis casi nunca amenazó al Valencia por su costado. Sanabria tiene el feo papel de esperar entre dos centrales que le llegue el balón sin estorbar la circulación en otras zonas, pero es exigible que intervenga alguna vez tras desmarques y con recepciones de balones largos; no hizo ni una cosa ni la otra, y León tardó medio minuto en llevar más peligro que él. Joaquín prolongó las posesiones béticas y Lo Celso, como extremo derecho algo atrasado, dejó una carta de presentación breve aunque inmejorable.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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