Análisis táctico del Betis-Leganés

Una insólita desproporción en la posesión del 82’5% frente al 17’5% define por sí sola el partido jugado anoche por el Betis: una especie de apoteosis del mal llamado fútbol de posesión que tal vez atacó los nervios de la hinchada bética pero que a buen seguro gustó mucho menos a los aficionados del ultradefensivo equipo pepinero, sometido y finalmente derrotado de forma tan extrema como justa.

Minutos 1 al 75

Si cabe dividir de algún modo el partido habría que diferenciar apenas el tramo final, pues casi todo transcurrió de un modo similar, y por otra parte según la dinámica ya habitual en los partidos del Betis. Y ello pese a que de salida Quique rotó bastante en la alineación: solo cuatro jugadores repetían de salida respecto al jueves. El Betis no solo insistía (claro está) en su conocido plan de juego, sino también en esquema, pues se situaba de nuevo en un 3-4-3, con cambios apenas de nombres: los carrileros, Lo Celso por Guardado como interior (o mediocentro) izquierdo, León en punta, Joaquín como extremo izquierdo…

Curiosamente enfrente el Leganés repetía también el esquema del Girona, esto es, idéntico 3-4-3, que en teoría emparejaría también hombres contra hombres en todos los sectores del campo. Decíamos entonces que defensivamente el Girona se quedó a medio camino, y pese a esa colocación no fue a la presión alta pero tampoco pudo impedir las recepciones a la espalda de sus líneas de presión, situadas a media altura. El Leganés tomó nota y apretó líneas a pocos metros del borde de su área, esto es, aparcó el autobús sin misericordia. En consecuencia el Betis, con los carrileros altísimos, atacó de hecho en un elegante 3-2-5, mientras el Leganés defendía de facto en un 5-4-1.

Posiciones medias del Betis ante el Leganés

El partido entró en la dinámica propia de estos casos: larguísimas posesiones del Betis –sobre todo de sus centrales– y buen movimiento de balón, pero grandes dificultades de los béticos para batir líneas y, más aún, para conservar la ventaja posicional una vez logrado esto: la cercanía de las tres líneas defensivas del Lega permitía a sus jugadores retroceder rápidamente para deshacer esa ventaja una vez recibían por dentro los Canales o Lo Celso, y no digamos Joaquín, Boudebouz o León. A cambio, y es detalle en el que el Betis ha mejorado muchísimo respecto a la temporada pasada, el Leganés –juntísimo cuando recuperaba– era víctima inmediata de la presión postpérdida bética, pues el 80% del campo de juego era terreno dominado por los béticos y cualquier intento de despeje o jugada acababa en los pies de los locales, frescos (pues en sus largas posesiones los béticos se cansaban bien poco) y agresivos siempre. Es importante que el aficionado bético asuma la importancia de esto: las largas posesiones que encierran al rival tienen mucho que ver con los ceros en el marcador propio, y aunque los marcadores bajos conlleven alto riesgo de empate (con su escaso premio) es mucho más fácil ganar partidos si no se reciben goles. La liga española no es de nivel precisamente bajo y no conviene despreciar el monopolio de la posesión; los rivales no son malos  –el Leganés venció al Barça hace muy pocos días–, pero el Betis logra que lo parezcan.

Durante la primera mitad el Betis llegó con cuentagotas a puerta, aunque en el arranque de la segunda subió el ritmo y las llegadas con peligro sí se sucedieron con frecuencia. El Leganés, significativamente, no enganchó un solo contragolpe y solo asustó en un par de robos altos en las escasas ocasiones en que apretó arriba.

Un par de detalles posicionales hay que destacar: en la primera parte Canales repitió, esta vez con mucha más insistencia, una colocación muy cercana a la banda derecha que ya practicó a veces en Girona, arrastrando a Boudebouz a posiciones más retrasadas, a Barragán más arriba y a Lo Celso prácticamente al eje central. Esa insistencia, que quitó sorpresa, y una ejecución de las permutas bastante más defectuosa que la del año pasado en ese sector hizo muy poco efectivo el movimiento, descartado en la segunda parte. Un segundo detalle fueron los grandes riesgos que corrieron los centrales del Betis: adelantadísimos Mandi y Bartra, Javi García se vio abandonado demasiadas veces a expuestísimas situaciones de mano a mano sin ayudas contra En-Nesyri, afortunadamente bien solventadas; Quique pareció querer corregir el problema mediada la segunda parte, para lo que bastaba retrasar un poco al central del lado en que no estuviera la pelota.

Minuto 75 al final

Setién cambia de esquema: al meter a un segundo punta pasa al 3-1-4-2 con Lo Celso como mediocentro y Joaquín y Boudebouz en los interiores; al poco Joaquín se va al carril derecho (como ante el Athletic), William entra como mediocentro y Lo Celso sube a interior. El Betis, con buen criterio, toma más riesgos: cuando el partido acaba y se arriesga un solo punto pierde sentido alargar tantísimo las posesiones y merece la pena aumentar el número de llegadas aun a costa de facilitar algún ataque al rival.

El Leganés, cansado, empieza a tener problemas para volver en las ocasiones en que se estira, y en una de ellas Lo Celso y Tello enganchan dos excelentes pases para poner a Loren el 1-0. El Leganés lo intenta, pero ya sin fortuna ni convicción.

Línea por línea

En su debut en Liga Joel rifó más balones de los debidos, aunque cumplió perfectamente bajo palos. El trío de centrales fue de nuevo de lo mejor del equipo, pese a alguna pérdida de riesgo. Javi García mereció mención especial.

En los carriles el mediocre partido de Barragán se vio compensado por el acertado de Tello, que tal vez debió encarar más pero jugó con criterio y pocas pérdidas. Canales, en gran forma física, volvió a dar un recital con balón, y Lo Celso mejoró con los minutos y mostró un enorme potencial, aunque aún debe aprender los mecanismos de colocación y uso del balón del equipo; su lugar natural parece algo más cercano a la puerta rival, pues parece mejor conductor y regateador que pasador –nada malo, por cierto–.

Arriba Joaquín volvió a dar una excelente asistencia desde el carril, León dio movilidad desde su ingrato puesto y Boudebouz, aunque muy voluntarioso y acertado en el pase (hacia el final de partido cogió una buena colocación en el sector derecho), volvió a demostrar su falta de comprensión de lo que necesita el equipo de él: ya no solo la pide siempre al pie, sino que llegó a interrumpir jugadas de compañeros para jugar hacia atrás (¡?).

Lejos de la perfección pretendida por Quique Setién, creemos que el equipo puede y debe mejorar algunos detalles ofensivos ante rivales tan encerrados, como por ejemplo realizar movimientos verticales y horizontales de la última línea que amenacen las espaldas de las defensas y alboroten su colocación, o hacer permutas organizadas en otros sectores que les provoquen dudas. Pero en general es evidente que el equipo juega a lo que quiere, y funciona.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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