Lecciones del Doudelange: la posición de Carvalho

Lo mejor del 3-0 del Betis ante el Doudelange fue precisamente el resultado. Dieron algunos sustos los luxemburgueses, y la mejor lección que puede extraerse de una primera parte muy floja y de una segunda mucho más satisfactoria es que no hay rival pequeño si el equipo superior baja su ritmo de juego hasta aproximarlo al del rival; bien está el fútbol-control ante rivales iguales o superiores, pero ante enemigos de este porte conviene apretar mínimamente el acelerador para marcar las diferencias.

Un segundo asunto de mucho interés suscitó debate tras el partido: la posición de William Carvalho. Aún más lento de lo habitual por salir de una lesión, el portugués frenó bastante el ritmo del equipo. Más allá de cuestiones puntuales de forma física, ¿es solo un problema de capacidad individual o hay cuestiones tácticas colectivas que lo perjudican?

Probablemente hay mucho de lo segundo, y no por ello (mucho nos tememos) tiene el problema fácil arreglo. La inversión hecha por el Betis en el futbolista, de unos 20 millones de euros, justifica que nos detengamos un poco a discutirlo. Carvalho es un típico mediocentro defensivo (aunque para Setién ese puesto no exista), de tipo posicional: un holding midfielder cuya ubicación ideal es como cierre por delante de la pareja de centrales en un 4-3-3. En la salida de balón su tarea más típica es sacar la pelota limpia con la ayuda de estos, ante la pareja de delanteros rivales:

 … a veces haciendo lavolpiana (meterse entre los centrales) para resolver ese tres contra dos con más comodidad:

Por tanto, en ataque es uno de los jugadores más atrasados del equipo y está habituado a recibir el balón de cara o a lo sumo perfilado de lado, pero casi nunca de espaldas a la portería rival. Tener un giro lento es ahí poco inconveniente.

El gran problema de Carvalho en este Betis es que ese puesto realmente no existe. Este Betis juega siempre con defensa de tres centrales, y dado el rendimiento de los cinco de la plantilla es difícil que su entrenador deje fuera del equipo a la vez (salvo algún momento esporádico) a tres de ellos. Ahi el problema se le traslada a Setién –y sería interesante conocer cómo negoció este fichaje con Serra Ferrer el pasado verano–: cómo encajar al jugador en el esquema del equipo.

Si miramos la salida lavolpiana de más arriba, el rol de Carvalho podría ser justamente el de tercer central, pero el overbooking en el puesto y su escasa velocidad (requisito indispensable en un central para defender lejísimos de su portería como hacen los defensas del Betis) lo descarta ahí. Setién ha probado dos soluciones para encajarlo:

1) Mediocentro posicional en un 3-1-4-2, como este jueves ante el Doudelange. En ataque resultó esto:

Tal vez sea la situación más cómoda para el jugador, porque el puesto se asemeja bastante al suyo natural; pero con ese esquema Setién desviste varios santos para vestir a uno. El juego del Betis es muy posicional, o sea, los jugadores, tanto en defensa como en ataque, tienen que atenerse con bastante rigor al puesto asignado en el esquema, y eso convierte en muy importante que los espacios queden racionalmente repartidos en fase ofensiva. La forma más eficiente para ello es formar triángulos con los jugadores alternando líneas pares e impares (2-1-4-3, 3-4-3…) para evitar que solapen sus posiciones y dejen sin embargo espacios sin ocupar. Pues bien: como se ve arriba, el 3-1-4-2 es, en este sentido, bastante malo, especialmente si el rival junta líneas, como sucedió el jueves: los dos interiores y los dos delanteros suelen molestarse, y lo mismo sucede con el mediocentro posicional (WC) y el defensa más central de los tres, al que además obstaculiza la salida en conducción natural (… ¡y suele ser nada menos que Bartra!); el solapamiento de interiores y delanteros puede disimularse con movilidad, pero no es el caso en las posiciones traseras, muy fijas en la salida de balón. En el mejor de los casos, como se vio ante el 4-4-2 del Doudelange, la salida en 3 + 1 contra 2 es una especie de mal sucedáneo de la salida con dos centrales más mediocentro: si se logra salir con el balón limpio (por ejemplo si el propio Carvalho lo hace) es a costa de dejar atrás tres centrales contra dos delanteros, algo muy seguro defensivamente pero que a cambio no consigue ni siquiera igualdad numérica en el ataque, que suele resultar previsible y atascado.

La (correcta) tendencia natural a espaciarse de los jugadores suele convertir ese 3-1-4-2 en un 3-3-4, aunque entonces Carvalho acaba incrustado en posiciones muy adelantadas, de interior, donde tiene que jugar de espaldas a puerta y girarse, en las que está poco a gusto y para las que Setién tiene sin duda mejores alternativas, como Guardado:

2) Quique ha situado también a Carvalho como uno de los, digamos, mediocentros de un 3-4-3:

Como se ve fácilmente comparando con la segunda imagen de este artículo, en realidad se trata a efectos prácticos del puesto de interior clásico de un 4-3-3 cuando detrás se hace salida lavolpiana (para entendernos: Xavi e Iniesta cuando Busquets se metía entre centrales en el Barça). O sea, no es el puesto natural de Carvalho, también aquí obligado a jugar a veces de espaldas a puerta y girarse; pero al menos no gripa el funcionamiento del resto del equipo y aporta músculo en la zona.

Una posible solución intermedia sería partir de un 3-1-4-2 en fase defensiva y que en fase ofensiva uno de los dos interiores (podrían hacerlo alternadamente) bajase a la altura de WC, desplazando a este a un costado y convirtiendo el 3-1-4-2 en lo que se llamaría un 3-4-1-2 situacional, móvil, con buen reparto de espacios y diferente en cada jugada (algo nada fácil de defender):

En suma, Setién y Eder Sarabia tienen tarea con la posición de Carvalho. Es cierto que los fichajes se planean a largo plazo y que una plantilla debe planificarse abierta a cambios de esquemas y a variaciones de planes de juego, pero si los técnicos del Betis tenían claro cuál sería el esquema básico del equipo no se entiende muy bien que la gran apuesta económica de la temporada se hiciera en un jugador de difícil encaje en el esquema: un regalo envenenado de Serra Ferrer a Setién.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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