Análisis táctico del Milan-Betis

El Betis logró anoche un triunfo de brillo europeo gracias a una buena primera hora de juego y pese a los apuros con los que, desfondado, superó la última media.


Primera hora

El Milan está muy lejos de su nivel histórico; hoy es un buen equipo que en España pasaría sin pena ni gloria por la Primera División. Su planteamiento fue valiente: lejos de la imagen que tuvo como jugador, Gattuso plantó un equipo ofensivo que trató bien la pelota y disputó meritoriamente la posesión al Betis, dejándosela a los sevillanos en el nivel más bajo de la temporada (solo 49%/51% a su favor).

Para ello los lombardos propusieron un 4-3-3 al que un Betis igualmente valiente presionó muy arriba. Los béticos plantaron en teoría un 3-1-4-2 con (por fin) dos verdaderos delanteros, más Canales y Lo Celso tras ellos y Carvalho como mediocentro. Sin embargo al tirarse la presión alta Lo Celso iba a por Biglia y resultaba más bien un 3-4-1-2.

Aquí estuvo una sutil clave del partido: los tres centrocampistas interiores del Betis quedaron escalonados y Lo Celso, de natural móvil, jugó muy libre y por delante de sus dos compañeros, en una zona de mediapunta (o más bien en posición de fantasista a la italiana) desde la que destrozó el sistema defensivo del Milan.

La otra clave del partido fue que durante esta hora el Betis sí hizo una de las cosas que desde aquí –y desde otros foros– se le pedían con insistencia: verticalizar el juego cuando se sale de la presión alta rival, para castigar los riesgos de esta. El Milan no se atrevió a presionar arriba a todo coste y en todo momento, pero sí adelantó sus líneas lo suficiente para que Mandi y Bartra practicaran su mecanismo favorito, el de atraer a los rivales para provocar espacios entre las líneas de estos. Muy adelantada la defensa milanista (pero esta vez más amenazada por dos verdaderos delanteros), Carvalho, Lo Celso y Canales castigaron esos espacios y lanzaron ataques rápidos durante todo el primer tiempo; dos de ellos acabaron en gol (uno de ellos injustamente anulado) y pudo caer alguno más; faltó, como suele, acierto en el remate.

Última media hora de juego

Pero el fútbol es una manta pequeña y las mejoras que se intentan suelen tener un coste. La valiente presión alta del Milan y la verticalidad del juego bético provocaron durante esa primera hora un fútbol de ida y vuelta, de ataques más breves y posesión bastante más igualada de lo acostumbrado para el Betis de Setién. Como efecto secundario los béticos corrieron demasiados minutos tras el balón, y a campo abierto; la propia presión alta bética desgastó mucho a los verdiblancos, que llegaron sin fuerzas al tramo final.

Para entonces Gattuso había tratado de cambiar la dinámica del partido, ya en el descanso, metiendo arriba a Cutrone, acostado a la izquierda de Higuaín, y al gaditano Suso como interior, de lo que resultó un sistema un tanto asimétrico que en defensa era un 4-4-2 y en ataque casi un 4-3-3, con Castillejo como extremo a la derecha de sus dos delanteros centro y la banda izquierda limpia para las subidas (más bien los intentos de tal cosa) de un horrible Laxalt. Setién pasa a un 3-4-3 (5-4-1 sin balón) en el que Carvalho y Lo Celso cierran por dentro y Tello (izquierda) y Canales ocupan los flancos. El Betis no puede ya castigar los desajustes del Milan, no se encierra pero deja espacios por el centro, y aguanta como puede las embestidas locales, finalmente con Bartra como medio tapón.

Línea por línea

Pau cumplió bajo palos y tomó altos riesgos con balón, sin consecuencias. El trío de centrales fue un día más clave por su capacidad para sostener la presión alta del equipo gracias a la velocidad de hombres (caso de Sidnei) emparejados con delanteros rápidos, y con muchos metros por cubrir.

Barragán y Junior sostuvieron bien sus bandas, aunque –muy arriba en ataque, casi formando un 3-3-4– solo el segundo se proyectó con acierto en la ofensiva. Carvalho alternó buenas rupturas de líneas rivales (gracias a sus conducciones y a sus buenos pases filtrados) con pérdidas un tanto absurdas, y Canales, sin hacer un gran partido, sí encontró esta vez un fútbol más incisivo. Pero la gran estrella del partido fue sin duda Lo Celso, muy rápido en las arrancadas y los balones divididos, quien abrochó con un gran gol un partido en el que demolió al Milan con sus conducciones y pases, acumulando un impresionante número de jugadas decisivas desde el mismo arranque del partido.

En ese arranque Sanabria, por fin goleador, demostró con un mal control que el nivel de los delanteros béticos no es el del resto del equipo, aunque acumular dos supuso más probabilidad de gol y más desmarques a la espalda de la defensa rival, tan necesarios.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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