Análisis táctico del Betis-Celta

Puede dar gracias el Betis por haber empatado un partido en el que fue algo mejor que su rival durante la primera parte pero fue totalmente incapaz de controlar el juego durante la segunda pese a ponerse dos goles arriba. Esta vez sí tiene responsabilidad su banquillo en el mal resultado, no por cuestiones de estilo sino por no haber sabido reaccionar a los cambios tácticos del Celta al descanso.

Primera parte

Fue valiente el Celta y fue arriba a la presión en muchas ocasiones en el primer tiempo, sin juntar líneas: los gallegos presentaron un claro 4-4-2 en el que Aspas y Mor (a su derecha) eran los delanteros. El Betis repetía la posición ofensiva de Lo Celso en Milán: Guardado y Carvalho jugaban casi paralelos, y el argentino, en teoría extremo izquierdo de un 3-4-3, en realidad se metía por dentro, en una posición difícil de defender a la espalda de los mediocentros celtistas pero lejos de sus centrales, formando en la práctica un 3-4-1-2. Boufal saltaba con frecuencia a presionar a Mandi, mientras Loren y Canales, a su derecha, fijaban a los cuatro defensas gallegos, lo que dejaba libre a Francis.

Hizo bien el Betis en la primera parte en mantener la posesión aun a costa de riesgos –a veces altos– en la salida de balón, pero debe mejorar la elección de jugada en un escenario muy concreto: si el rival, como hizo el Celta con frecuencia, va a una presión muy alta en parejas personales sin ceder metros en estas para cerrar líneas de pase, ni tampoco guardar hombre de más atrás, merece entonces la pena jugar en largo hacia unos delanteros con espacios y en igualdad numérica, y más aún cuando se trata de hombres altos y con buen juego de espaldas como Canales y Loren. El Celta, por cierto, cometió error semejante en algunas ocasiones en la segunda parte.

El Betis tenía más el balón y llegaba mucho, aunque a cambio, al tomar riesgos en su fuerte presión postpérdida, con una defensa muy alta y con Junior prácticamente emparejado con Hugo Mallo debido a la posición de Lo Celso, concedía también a los celtistas contras peligrosas, muchas en igualdad numérica.

El gol llegaba en una jugada que combinó tres detalles tácticos: la posición de Francis (tras un muy buen balón de media distancia de Pau), la posición de Lo Celso y algo muchas veces aquí reclamado a este Betis: castigar con velocidad la presión alta rival cuando se logra salir de ella, como muy bien hace, por ejemplo, el actual Manchester City.

Segunda parte

Antonio Mohamed mete a Hjulsager como carrilero derecho y cambia de esquema, algo detectable prácticamente desde el saque inicial: monta un 3-4-3 con Mor ahora a la izquierda de Aspas y Brais Méndez también arriba; más tarde Maxi Gómez, decisivo, añadiría remate al entrar por Mor.

El Celta se va ya claramente a la presión alta a todo riesgo, y el partido entra en una dinámica de parejas à la Bielsa en todo el campo: un correcalles de posesión igualada en el que el Betis, pese a salir poco de su campo, pega primero (hace el 2-0).

Sin embargo el Celta supera con demasiada facilidad el tres contra tres en su salida de balón, Guardado y Carvalho se ven superados físicamente y son incapaces de abarcar un centro del campo demasiado amplio, y el Betis pierde por completo el control del juego: es el Celta el que llega una y otra vez en igualdad numérica al área bética. El banquillo del Betis no parece enterarse del cambio de esquema del Celta  –apenas corrige la posición de Lo Celso para emparejarlo con Hugo Mallo–; podía, por ejemplo, haber pasado a línea de cuatro atrás para ganar superioridad numérica en esa zona, o al menos ordenar ayudas al centro del campo en defensa posicional, o refrescar esa zona en un equipo castigado por el altísimo ritmo de juego y la dinámica del partido. El Celta da la vuelta al encuentro.

Tras el 2-2 el Betis pareció pasar a un 3-1-4-2, y luego cambió cromos, con Joaquín por Francis por la derecha en busca de mayor profundidad; finalmente Tello entró en ese carril derecho y Joaquín pasó al carril izquierdo, retrasando a Junior al sitio de Sidnei, aunque a esas alturas el caos posicional apenas permitía saber qué esquema intentaban jugar los verdiblancos. Una genialidad de Canales (a punto de ser respondida por Aspas) igualó finalmente el resultado.

Línea por línea

Las buenas paradas de Pau fueron decisivas para poner al equipo por delante. Debe buscar las zonas de ventaja en largo cuando el equipo es presionado muy arriba.

Los centrales béticos, en especial Sidnei, hicieron una gran primera parte; en la segunda toleraron (en particular Bartra y Sidnei) remates demasiado sencillos en balones colgados, aunque también es cierto que se vieron demasiadas veces en situación de igualdad (e incluso inferioridad) numérica.

Francis y Junior empezaron con dudas, pero la marcha del partido pareció darles confianza y sin ser profundos sí fueron decisivos en jugadas de gol. Los mediocentros hicieron una aceptable primera parte, pero el fuerte ritmo de juego les pasó factura y se vieron superados en la segunda mitad, en particular un Guardado que desapareció en ese periodo.

Lo Celso tuvo detalles magníficos, como el pase del 1-0, aunque debe tener más continuidad en el juego. Loren hizo un muy buen encuentro: asistió primero a Lo Celso de tacón (en una jugada recíprocamente similar a la del gol), remató luego con clase en el 1-0, anduvo cerca de volver a marcar y bajó muchos balones. Canales, más arriba de lo habitual, abrochó con un saque de falta extraordinario un muy notable partido.

Los suplentes comparecieron muy tarde y aportaron poco, en especial Sanabria, más allá de la agitación de Tello

Setién y Sarabia sí tuvieron esta vez responsabilidad directa en el resultado al no haber sabido dar réplica al turco Mohamed en la dirección del partido. La dinámica de ida y vuelta de la segunda parte, muy inconveniente para el Betis en general y más cuando iba ganando 2-0, se debió más que a elecciones de los jugadores a cuestiones de esquema que pudieron ser corregidas; al menos se pudo meter más fuerza en el centro del campo (¿Kaptoum?) cuando este hacía aguas.

Sí se vio un detalle novedoso: en saque de puerta –no hay fuera de juego– y ante presión muy alta Loren se metió una vez diez metros por detrás de la defensa celtista, jugada que usa el City y que es muy útil para ganar espacio.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

No comments

LEAVE A COMMENT