Su regreso a Heliópolis tenía fecha de caducidad. Si Juanito aceptaba volver a la cantera del Real Betis Balompié fue para impulsar su carrera como entrenador. Como se suele decir, un paso atrás para dar dos hacia delante. Año y medio después, el excapitán bético ha logrado su objetivo al tomar las riendas del KSV Roeselare de la Segunda División belga.

La reincorporación del gaditano al organigrama de cantera en el verano de 2017 se producía tras sendos fracasos en el San Roque de Lepe y el Atlético Sanluqueño, de Segunda División ‘B’. Un fichaje bien recibido por los seguidores de la cantera, que ya contaba -y cuenta- con otros importantes exjugadores del Betis como Arzu, Dani o Jaime Quesada.

Todos finalistas de Copa; tres de ellos, incluido el propio Juanito, miembros del primer y único Betis de ‘Champions’ hasta la fecha. Activos importantes; referentes para los chicos de una cantera que ha sufrido importantes altibajos en los últimos tiempos. Pero sólo uno ha podido -y ha manifestado públicamente su ambición de- dar el salto al fútbol sénior como técnico en todo este tiempo.

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Un ‘hambre’ que ya demostró en su primera etapa como técnico en la Avenida de Italia, al frente del Infantil ‘A’, con el que cosechó un magnífico ‘doblete’ (liga y Copa de Andalucía, venciendo en la final al Sevilla F.C.) que no le sirvió, sin embargo, para dirigir a un equipo superior. El alto carácter competitivo -más que formativo- de Juanito le impedía esperar, recalando en Lepe en junio de 2015.

Sus ‘deseos’ fueron concedidos en 2017, cuando volvió al Betis para hacerse cargo del segundo equipo juvenil, con el que cosechó una decepcionante tercera posición en el Grupo XIV de la Liga Nacional. Pero la fortuita derrota ante el Calavera C.F. -equipo afiliado al de La Palmera- en la última jornada (2-1) le abriría, al fin, las puertas de la División de Honor.

Una categoría que ‘saboreó’ brevemente en 2012 como segundo de Antonio Racero, ‘Puma’, al que acompañaría posteriormente -y también a Óscar Cano– en el Betis Deportivo, y en la que ha impulsado al Calavera como uno de los equipos revelación. Los juveniles blanquinegros, recién ascendidos, marchan décimos, siete puntos por encima del descenso. Un testigo que ha recogido Joaquín Bornes, sucesor de Juanito en el Liga Nacional a comienzos de la presente temporada..

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Pero la llamada del fútbol profesional ha sido demasiado fuerte y, a sus 42 años, el campeón de Europa con la selección española ha sido incapaz de ignorarla. Sorprendentemente, no es algo que haya afectado al beticismo o al propio club. Ni un comunicado. Ni una despedida en las redes sociales. Tan sólo el anuncio de su relevo en el perfil del Calavera en Twitter.

Que una leyenda abandone los escalafones inferiores de una entidad deportiva no suele pasar desapercibido. Que se lo digan, si no, a Steven Gerrard. Las comparaciones, no obstante, son odiosas. «Ojalá yo llegue a ser el ‘Cholo’ del Betis», confesó a esta misma web en 2016.

Puede que su escasa sintonía con el estilo de juego de Quique Setién no ayudase a su continuidad; puede que saber que llegar al primer equipo desde la cantera requeriría bastante tiempo haya colmado su paciencia; o puede que el mero hecho de saber que siempre podrá volver, cual ave de paso, haga menos difícil la despedida.

Sea como fuere, el Roeselare, afincado en puestos de playoff de descenso, será el tercer asalto de Juan Gutiérrez Moreno al fútbol profesional. Y dicen que a la tercera va la vencida

Fotos: Carlos G. Urbano, @SanRoqueLepe y @juanitobetis4

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Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Responsable de la dirección periodística y las redes sociales de Beticismo.net. Redactor en Medina Media Andalucía. Autor del libro 'La década perdida'.

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