Análisis táctico del Athletic-Betis

Jugó un flojo partido el Betis en Bilbao y fue justamente derrotado. Las rotaciones y la falta de intensidad física y psicológica, debidas al exceso de partidos –más para una plantilla corta–, lastraron a los béticos ante un Athletic en dinámica positiva y muy motivado.

Primera parte

El partido fue prototípico de dos modos de buscar la victoria opuestos. El Betis, como siempre, trató de imponer –con desigual acierto– su juego de posición y buen manejo de balón. El Athletic de Gaizka Garitano, por su parte, fue fiel a la tradición del fútbol del norte y basó su juego en una fuerte presión en campo rival. Como ocurre casi siempre que dicha presión no se basa en las posesiones largas y la contrapresión selectiva (como trata de hacer el Betis actual) sino en el desgaste físico y el juego de alta intensidad (como, por ejemplo, trataba de hacer el Betis de Poyet), el dominio de los locales tuvo una clara caducidad: duró unos treinta minutos en la primera parte y los habituales quince minutos de la segunda.

“Impulso ofensivo” de Athletic (verde) y Betis (azul) a lo largo del partido (sofascore.com)

El partido tuvo pues dos escenarios. En el primero de ellos, entre los minutos 1 y 30 aproximadamente, más luego entre el 45 y el 60, el Athletic encimó agresivamente a los béticos con emparejamientos hombre a hombre en todo el campo y frecuentes cruces –muy concentrados y decididos los defensores vascos– para robar el balón a rivales emparejados con otro compañero. Posicionalmente el 4-2-3-1 bilbaíno encajaba bien en el esquema bético, con San José adelantado para la presión y Muniain como mediapunta tras Williams –en defensa y en ataque–:

 Presión del Athletic con balón en pies del Betis

Los béticos jugaron un sistema bastante asimétrico. Cuando el Athletic trataba de salir jugando el Betis se colocaba en una especie de 3-4-1-2 con Lo Celso cerca del mediocentro atrasado bilbaíno y los dos delanteros béticos sobre los centrales:

Presión del Betis con balón en pies del Athletic

Pero, como se ve en nuestro primer gráfico, en ataque Lainez caía a banda izquierda y Canales se abría a la derecha, formando casi un 3-4-2-1. El reparto de costados ofensivos entre Lainez y Canales pareció premeditado: cuando Yuri fue amonestado en el minuto 25 el extremo mexicano se cambió a la banda derecha para buscarlo, y Canales se desplazó al tiempo al costado izquierdo de Carvalho.

Fuese por ese detalle o por cansancio de los vascos, a partir de entonces el Betis fue liberándose poco a poco de la presión local. Pero desde el inicio hasta entonces el Betis jugó totalmente acogotado por un agresivísimo Athletic; con Carvalho marcadísimo, los béticos casi nunca salían de su campo y sus pérdidas eran castigadas por contras bilbainas que encontraron una mina en la banda izquierda bética: Francis –de nuevo a pie cambiado– era incapaz de sacar el balón jugado y era rebasado en defensa una y otra vez; los desmarques a su espalda de De Marcos y Capa crearon peligro grave. Privados por las bajas de su tradicional poderío aéreo, los vascos, muy móviles en ataque, fueron inteligentes y jugaron pases rasos desde esa zona de extremo derecho hacia la masiva llegada de su segunda línea. Así llegó el gol y varias ocasiones claras más.

El Betis salía muy poco de la cueva y cuando lo lograba era castigado impunemente por faltas –mil patadas a delanteros de espaldas a puerta–. Tan solo la velocidad de Lainez daba cierto alivio.

Segunda parte

Tras tomarse un respiro al final del primer tiempo, el Athletic vuelve a la carga pero no sentencia ni llega ya con tanta claridad. Como es usual en estos planteamientos el arreón le dura un cuarto de hora y cada vez más se ve obligado a practicar su plan B de las jugadas en las que su presión era superada: juntar las líneas atrás y dejar arriba solo a Williams.

Desde el munto 65 el Betis monopoliza la posesión y logra implantar su plan de juego: toque de lado a lado y contrapresión rápida y exitosa cuando pierde el balón. El Athletic se junta mucho por dentro y deja las bandas libres al Betis, sabedor de su recurrente problema: la falta de profundidad en los carriles. Setién (por cierto, sin Sarabia cerca, expulsado) mete a Tello por Barragán pero, de modo extremadamente sorprendente, tarda un cuarto de hora en permutar las bandas ni activa mecanismo alguno para evitar a Francis el mal trago de atacar abierto a pie cambiado, de modo que el Betis llega poco por la derecha y jamás por la izquierda.

Finalmente Setién forma un 3-4-3 con Guardado y Carvalho por dentro y permuta por fin a los carrileros; Garitano va blindando a su equipo pero su maniobra de meter a Ibai en banda y desplazar al fondista De Marcos a la mediapunta (digámoslo así: el Athletic defendía ya a 70 metros de la puerta rival) fracasa por la justísima expulsión de este. El Betis agobia al Athletic pero tiene pocas ocasiones.

Línea por línea

Pau tuvo muy poca responsabilidad en la derrota. El trío de centrales mantuvo al equipo en pie en difíciles circunstancias, aunque Sidnei notó la inactividad y Mandi cometió el error de abrir las piernas en el 1-0.

Barragán no dio profundidad pero al menos mantuvo su zona en defensa. El partido de Francis, por contra, fue desastroso: poco veloz, a banda cambiada y responsabilizado de jugar abierto a banda, era tristemente previsible que fuera incapaz de progresar; pero a ello añadió pérdidas de balón delicadas y completa incapacidad para controlar defensivamente su sector, al que acudieron De Marcos, Muniain y Capa como abejas a la miel. Aquí dudamos que su puesto natural sea el de carrilero, y es cierto que la baja de Junior deja a Setién corto de alternativas, pero al menos habría que buscar recursos tácticos para evitar echar al chaval a los leones como esta noche.

Heatmap del Athletic en la primera parte.

Carvalho, encimado, perdió en el primer tiempo muchos más balones de lo habitual en él. A su lado Canales progresó cuando gozó de espacios. Lo Celso no tuvo una buena noche, aunque siempre deja muestras de su calidad. Loren cumplió y se apuntó una acción defensiva notable.

Hay que dedicar unas líneas a Lainez. En un partido para adultos, en el que recibió muchísimas faltas, el mexicano dio muestras de un enorme potencial; tiene mucha velocidad, maneja bien el balón, tiene buen regate, lo usa verticalmente, y soltó un disparo de potencia más que notable para su escaso cuerpo. Aún tiene que mejorar en la elección de jugada, pero condiciones físicas y técnicas tiene, y el descaro también.

Los suplentes aportaron muy poco. Setién no debe ser señalado como responsable de los  aprietos pasados por el equipo en los tramos en que el Athletic agobió, pero sí de decisiones difíciles de entender como la posición de Francis y, más aún, el hecho de mantenerla sin la menor necesidad durante quince minutos.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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