El argumento en las derrotas de “El Betis no gana porque Setién no tiene plan B” va camino de convertirse en el nuevo “El Betis no gana porque falta exigencia”. O en aquello que se decía hace ya unos cuantos años de “El Betis no gana porque los canteranos son los amos del vestuario”. Todos ellos argumentos poco rigurosos y alejados del análisis futbolístico. Llama la atención que tras años sin plan A la afición reclame un plan B; que tras Víctor Sánchez del Amo, un entrenador al que se le criticaba por adaptar sus planteamientos siempre a la propuesta del rival, se critique a Setién por no adaptarse al rival.

Desde luego al conjunto verdiblanco le hace falta mejorar su iniciación del juego y su circulación ante rivales más sacrificados defensivamente, así lo atestiguan los números. Si bien es cierto que esta temporada los rivales vienen desistiendo de presionarle muy arriba, entre otras cosas por la mejora notable del conjunto verdiblanco en este aspecto, cuando los equipos lo han hecho con gran intensidad e inteligencia han comprometido a los de Setién. Véase Leganés y Girona como ejemplos recientes.  Pero esto no quiere decir que el técnico bético sea rígido, que no tenga un plan B. De hecho, la salida de balón del Betis no siempre se ejecuta del mismo modo. No siempre el equipo sale con la misma consigna en la iniciación, no siempre es el mismo centrocampista el encargado de bajar a recibir ni siempre lo hacen a la misma altura. Setién modifica estos aspectos según el rival y su forma habitual de presionar. Lo que sí no es una opción para el técnico bético es sortear el esférico más allá de en alguna acción comprometida. Se suele llamar plan B al balonazo, pero los planes B del entrenador cántabro son pequeñas modificaciones para mejorar las prestaciones del equipo. Incluso recientemente se cambió el esquema para mejorar la salida de balón.

Evidentemente el Betis es un equipo que arriesga en su salida de balón, en ocasiones demasiado; pero el equipo parece esta temporada detectar mejor los riesgos y, por tanto, se muestra menos temerario. Este curso los goles tras fallos en salida de balón son ínfimos comparados con los de la pasada campaña. Además, especialmente cuando juega Joel Robles, la salida de balón no siempre es corta, sino que en ocasiones se opta por envíos medios.

En ocasiones cuando se saca la supuesta carencia de un plan B en el conjunto verdiblanco, se alude a que el equipo no quiere contragolpear, pero para poder contragolpear tiene que haber espacios, y el Betis suele carecer de ellos de forma sistemática. Cuando los ha disfrutado, lo ha intentado aprovechar. De hecho, jugadores como Lo Celso, Joaquín y Canales son futbolistas que no dudan en galopar en con el esférico si detectan la ventaja. Sí es cierto que en ocasiones el fútbol de los verdiblanco es demasiado estático, y desde luego se añoran desmarques de rupturas en las inmediaciones del área. De hecho, este es un problema serio y que urge solucionar, pues es bastante habitual que en ataque estático todos la pidan al pie, lo cual dificulta la generación de ocasiones y/o ventajas. El mayor protagonismo de Sergio León y las llegadas de Jesé y Laínez deben corregir dicho déficit.

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Uno de tantos béticos que sufren y disfrutan desde la lejanía. Periodista deportivo. Apasionado del balompié y de todo lo que sucede sobre el verde. Piensa que podría vivir sin el gol, debido a su fascinación por todo lo que sucede en el juego: movimientos, espacios, etc. Esa fascinación es la que pretende reflejar en sus artículos. Eso si, nada como explicarlo con el sabor de las deliciosas victorias verdiblancas. Siempre ha pensado que lo sueños son mentiras que un día deja dejan de serlo.

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