Análisis del Stade Rennais – Betis

Cuajó el Betis un buen partido en Rennes; tras asomarse al precipicio en el arranque supo sacar un buen resultado gracias a ráfagas de excelente fútbol y a su control del resto del partido.

Es cierto que el Rennes no es un grande de Europa y que se presentaba con una decena de bajas, pero también que el Betis jamás había metido un gol en partido oficial en territorio francés y que los locales tienen los argumentos de esos equipos galos que han amargado otras noches europeas a los béticos: poderío físico, velocidad arriba y un puñado de buenos jugadores, como Niang o Ben Arfa.

Primer cuarto de hora

El segundo tardó muy poco en demostrar su calidad y de un desborde suyo nació el 1-0. A partir de ahí el Betis mostró un defecto recurrente esta temporada (padecido ante Real Sociedad y Valencia en el Villamarín en Copa, por ejemplo): el equipo se desenchufa y durante un breve tramo permite al rival secuencias consecutivas de ocasiones sin que nadie sepa cambiar el ritmo del partido ni interrumpir el juego rival. La fuerte presión francesa, cierto empanamiento de los béticos –que parecían jugar con tres velocidades menos que sus rivales–, algún error arbitral y la mala suerte dieron como resultado un 2-0 muy preocupante.

Resto del partido

A partir de ahí la presión francesa cede un poco y se puede empezar a reconocer el planteamiento de unos y otros. Setién había sacado lo mejor que tiene (priorizando claramente las copas sobre la Liga) y, aunque Guardado se escalonaba un poco respecto a Carvalho, lo situó en un 3-4-3 (5-4-1 en defensa posicional) en el que Canales (derecha) y Lo Celso quedaban a los costados de Loren, y Joaquín y Junior en los carriles.

El Stade los esperaba con el bloque a media altura (tras mediarse la primera parte nunca más fue a la presión alta) y muy compacto por dentro, con la defensa lejos de su portería, y formaba un 4-4-2 en el que Niang retrocedía bastante para impedir a Joaquín encarar mano a mano a Zeffane. Los franceses permitían al Betis posesiones muy largas de sus tres centrales, que ganaban fácilmente la salida libre por los costados.

Con el paso de los minutos los béticos fueron ajustando su presión postpérdida sobre los defensas y mediocentros franceses, poderosos pero de escasa calidad para la salida de balón. El partido se jugaría en ese terreno: el Betis defendía hacia delante, de modo que si los franceses eran capaces de salir jugando la velocidad de sus puntas podía hacer estragos, pero de lo contrario el Betis monopolizaría la posesión. Sucedió lo segundo, y cuando no sucedía los béticos –por fin– interrumpirían con faltas la progresión del rival. El partido acabó con un tremendo 75-25% de balón favorable al Betis.

Sin embargo lo mejor del equipo durante esos 75 minutos no fue, claro está, la mera posesión. Fue que por fin corrigió determinados problemas aquí señalados y que habían hecho poco efectiva esa tenencia del balón en los últimos tiempos. Cuanto menos se mejoraron cuatro puntos:

1) Aunque la circulación fue lenta, especialmente por causa de un Javi García en mal momento y de un Carvalho que necesita partidos para coger forma, sí se intentaron esta vez cambios de juego hacia los carrileros, Joaquín y Junior (sustituido en ese rol por Guardado tras la lesión del dominicano, lo que retrasó a Canales al puesto de mediocentro derecho para hacer sitio a Lainez como delantero por la derecha). Así se llega más y mejor, y se castiga además el físico del rival.

2) Se amenazó con cierta profundidad por banda, donde la mera presencia de Joaquín y la potencia de Junior obligaron a desgastarse a los franceses para hacer ayudas a sus laterales.

3) Se hicieron desmarques de ruptura y se intentó –y logró en muchos casos– meter balones a la espalda de la defensa rival, particularmente por parte de Sidnei. Con ello no solo se crearon ocasiones claras (como el palo de Canales), sino que se hizo dudar a la defensa francesa a la hora de cerrar los espacios de recepción entre sus dos líneas de cuatro.

4) Se aprovecharon los robos por presión alta para lanzar minicontragolpes (en el 2-1, por ejemplo, pero no solo), algo que apenas se veía desde Milán y que es un método de creación de ocasiones importantísimo en este fútbol (Busquets es un especialista, de hecho): aunque haya cierto riesgo de pérdida y descontrol, coger al rival abriéndose en la salida y con la defensa mal escalonada es una situación favorabilísima, mucho más que enfrentarse a la típica defensa cerrada que encara el Betis rutinariamente.

De esos cuatro mecanismos y del balón parado –en los córneres el Betis ha recuperado, felizmente, el mecanismo de zurdo y diestro para extraer a dos defensas del área, con excelentes resultados– surgió una sucesión espaciada pero continua de ocasiones. Cansado de bascular de lado a lado y de correr tras el balón el Rennais no tuvo al final fuerzas ni siquiera para mandar gente a las contras. El Betis perdió algo de profundidad con los minutos, Barragán entró (lógico cambio) por un Joaquín al que se exige un duro trabajo como carrilero, y tras el 3-3 los béticos decidieron no tomar más riesgos.


Momentum ofensivo de Betis (azul) y Rennes durante el partido según sofascore.com: la superioridad bética es manifiesta.


Individualmente hay que destacar el partido de Sidnei, bien con balón y sin él, la personalidad y buena elección de jugada de un Lainez que promete muchísimo, el excelente partido de Lo Celso y la regularidad de Canales. Loren no vio puerta pero dejó otra maniobra de las suyas en el 2-1. Hay que lamentar la recaída en su lesión de Junior.

El detalle

No pretendemos darle un valor decisivo, pero una vez más el juego bético fluyó mejor con dos mediocentros por delante de los tres centrales que con solo uno. Si el doble pivote paralelo por delante de defensa de cuatro es anatema en el mundillo posicionalista (no habrá atacado así el Barça más de una docena de veces en una década), no se entiende muy bien esta afición a sacar el balón con un mediocentro único por delante de la defensa de tres, que provoca los mismos problemas posicionales: mal reparto de espacios (incluso arriba: las parejas de interiores y de delanteros se pisan los terrenos en el 3-1-4-2) y obturación de la salida de un central.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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