Roto. En caída libre. Desquiciado. Así ve buena parte del beticismo a su equipo, el Real Betis Balompié. Y el nombre del presunto culpable no ha tardado en trascender: Quique Setién. «¡Vete ya!», le exigió buena parte de la grada tras la derrota en casa frente al Getafe C.F. Un partido donde el plan B del cántabro hizo aguas otra vez.

Miguel Ángel Román, comentarista de BeIN Sports, no entendía el porqué de semejante crispación. Tampoco miles de aficionados de otros equipos de LaLiga en las redes sociales. Pero para comprender el ‘divorcio’ de la afición verdiblanca con su entrenador hay que ir más allá de la victoria del Camp Nou o de los highlights. Setién se ha ganado a pulso la antipatía del respetable.

Sus ruedas de prensa plagadas de excusas, sus ‘experimentos’ y su incapacidad para reaccionar moviendo el banquillo han sido, sin duda, sus mayores hándicaps esta temporada. El bético cree que su equipo tiene plantilla para mucho más, y así se lo ha hecho saber al hombre que lleva casi dos años al frente del vestuario. Pero, ¿dónde estaba el Betis hace dos años?

3 de marzo de 2017. Jornada 26 de Liga también, curiosamente. La Real Sociedad se lleva los tres puntos del Benito Villamarín y deja al Betis de Víctor Sánchez del Amo decimocuarto, nueve puntos por encima del descenso… y a diecisiete de puestos europeos, los cuales ocupó por última vez cuatro años antes. Rafa Navarro, Alin Tosca, Jonas Martin y Petros partieron en el once inicial. Ryan Donk, a cinco minutos del final y con el 2-3 en el marcador, sale como revulsivo (?) desde el banquillo.

Sólo dos años después, su equipo ha jugado unas semifinales de Copa del Rey y se encuentra a un solo punto de zona europea a doce partidos para que termine la temporada. La misma afición que pedía exigencia 730 días antes castiga ahora al técnico que ha hecho posible lo que no se conseguía desde hace catorce años: estar a las puertas de una final. Y aunque la eliminación europea fue a todas luces prematura, ¿cuánto tiempo llevaban los béticos sin viajar con su equipo por el continente? Al bético parece fallarle la memoria.

La misma actitud exigente que ha impulsado el cambio en las altas esferas del club, empezando por el retorno de Lorenzo Serra Ferrer, promete convertirse en el elemento disruptor de un proyecto a tres años cuyos objetivos se han alcanzado con un año de antelación. La impaciencia y la frustración son sentimientos fáciles de entender cuando se trata de una afición pasional como la verdiblanca, especialmente tras una década de sinsabores en la que un ascenso era el mayor motivo de alegría.

Galería: Real Betis - Getafe CF (2018-2019)
Marc Bartra se lamenta tras la derrota ante el Getafe | Foto: Tomás Quifes

Pese a su soberbia y arrogancia puntuales, lo cierto es que Quique Setién ha llevado al Betis donde muchos béticos hubiesen firmado estar hace no mucho. Cierto es que, pese a sus 60 años, ha cometido errores. Pedir una plantilla corta sea, quizás, uno de ellos. Pero la edad no implica experiencia, y el cántabro es novato en lo que a disputar tres competiciones se refiere. Bueno, era. Y, pese a los pésimos números del equipo en 2019, no está luchando por la permanencia, como ocurrió en 2006 o 2014, cuando alcanzó los octavos de final de la Europa League… y descendió como colista.

Construir un proyecto deportivo conlleva aprendizaje, paciencia, ensayo y error. El Betis que todos esperan está en proceso. Dinamitarlo ahora con la destitución de su técnico -algo que, por supuesto, no ocurrirá a corto plazo- podría significar empezar de cero. En momentos tan delicados como éste, conviene recordar lo que decía Andrés Calamaro en su canción Las oportunidades:

«A veces andamos finos y otras veces nada que ver pues hay que caminar antes de empezar a correr»

Escrito por

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Responsable de la dirección periodística y las redes sociales de Beticismo.net. Redactor en Medina Media Andalucía. Autor del libro 'La década perdida'.

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