Análisis del Celta – Betis

No sirvió al Celta el clásico comodín del entrenador nuevo y el Betis obtuvo tres merecidos puntos tras ser moderadamente superior a los gallegos, que se meten en graves problemas.

Minutos 1 al 51

Escribá situó a su equipo según el pronosticado 4-2-3-1: el tanque Maxi Gómez quedaría muy arriba, aislado pero con el plan de cuerpear con Bartra para cazar alguna contra; tras él, Brais, Boudebouz (tan inoperante como en el Betis) y Boufal mediapuntearían, y Lobotka y Okay formarían un doble pivote clásico. Los celtistas defenderían en un 4-4-2 cerrado y con el bloque a media altura, como hicieron con éxito Valencia o Getafe ante el Betis, aunque las contras pocas veces les funcionarían a los gallegos como a esos equipos.

Setién y Sarabia colocaban el equipo previsible (con una sola excepción, de la que luego hablaremos) y acudían al plan de los días en que quieren monopolizar la posesión sin importarles los riesgos de defender mano a mano en todo el campo: clonar (en espejo) el esquema rival, de lo que resultaba un 3-1-4-2 con Lo Celso a la derecha de (y algo más atrás que) Jesé y Canales como interior, esto es, en sus posiciones habituales y no en las del fallido primer tiempo ante el Getafe.

Plan defensivo del Betis: mano a mano en todo el campo.

Al desplegarse en ataque dicho esquema mostraría las limitaciones intrínsecas de reparto de espacios de las que aquí se ha hablado muchas veces, pero a cambio la disposición bética tendría una gran virtud: el 4-4-2 defensivo celtista encajaría muy mal con él, sin parejas claras en ningún lugar del campo.

Los extremos del Celta no siempre podrían seguir a Francis y Joaquín, los laterales tendrían que cogerlos cuando eso sucediera pero estar atentos a Jesé y Lo Celso… y sobre todo los interiores béticos, Guardado y Canales –y especialmente este–, cogerían las espaldas de Lobotka y Okay, entretenidos con Carvalho y demasiado lejos de sus centrales. Los defensores celtistas quedaban todos en posiciones intermedias, algo adecuado cuando estás lejos del balón (puedes amenazar el robo contra un rival no asignado y siempre tienes tiempo de recuperar tu marca si esta recibe), pero muy malo para los defensas que están cerca de la pelota, que nunca saben a quién deben encimar y llegan siempre tarde a la presión. Así que el Betis jugaría un cómodo rondo en la salida de balón y Lo Celso y Canales recibirían una y otra vez entre líneas.

 Primer tiempo: el Betis tocaba entre líneas con una facilidad poco habitual por la zona de Canales y Lo Celso. Fuente: As.

El partido entraba en una dinámica conocida por los aficionados béticos (para lo bueno y para lo malo): el Betis sacaba el balón sin prisas, con tendencia a hacerlo por la zona de Mandi, pero cuando superaba la línea de mediocampistas celtista o bien no aceleraba lo suficiente –y debía reiniciar la jugada– o cuando lo hacía y se plantaba ante la última línea de cuatro defensas local ni disparaba a puerta ni encontraba el último pase. Para ello confluían varios factores: la mala elección de jugada de Canales (gran conductor de balón pero no gran pasador), la escasísima profundidad de Francis, un día más a pie cambiado y sin la velocidad necesaria para el uno contra uno, y la escasa llegada al remate cuando Joaquín sí lograba profundizar, aunque este aspecto mejoró un poco respecto a partidos anteriores: incluso Guardado se apuntó un cabezazo. Poco amenazada por fuera, la defensa céltica se cerraba mucho hacia dentro (como todas ante este Betis) y Lo Celso, que no tuvo un buen día, nunca encontraba profundidad.

Por su parte el Celta buscó la contra rápida tras robo en campo ajeno y llegó así con cierto peligro en un puñado de ocasiones, aunque cuando robaba en su campo era víctima fácil de la presión postpérdida bética, cada vez mejor engrasada. El Celta apenas cercó el área bética en un arreón al inicio del segundo tiempo, y sin crear así excesivo peligro: el Betis había monopolizado una vez más la posesión.

Minuto 52 al final

Al parecer fueron físicas las razones por las que Setién eligió alinear a un Francis a pie cambiado antes que a Tello, un jugador que aporta muchísimo más al equipo en ataque estadísticas en mano (tanto en lo personal, año tras año, como en los resultados colectivos,  más discutiblemente procedentes). Cierto es que Francis es mejor defensor –controló perfectamente las subidas de Mallo– y que jugadas como la que cerró Joaquín casi en su portería en la segunda parte nos recuerdan los riesgos de jugar con carrileros ofensivos en estos esquemas de tres centrales; pero también es cierto que con estos esquemas y con las altísimas cuotas de posesión de este Betis los carrileros tienen docenas de oportunidades de encarar o incluso superar directamente en velocidad a sus pares; y en ese escenario de juego Tello no solo provoca muchas situaciones de peligro (apenas tardó tres minutos en ponerse ante del portero tras saltar al campo) sino que obliga a las defensas rivales a abrirse para hacer ayudas en su costado, lo que facilita el trabajo de sus compañeros interiores.

El caso es que la lesión de Francis y la aparición del catalán provocaron que el Betis convirtiera por fin su dominio en ocasiones claras, muchas de ellas protagonizadas por el propio Tello, y en una de ellas Jesé logró el 0-1 a falta de diez minutos para el final. A partir de ahí el Betis supo controlar bien el juego sin encerrarse demasiado atrás; Setién reforzó la zona trasera con Javi García, formando una especie de 5-4-1 en el que Joaquín era ya extremo, papel en el que lo sustituyó bravemente Emerson.

Línea por línea

Pau manejó bien el juego con los pies para eludir la presión celtista, sobre todo a media distancia y hacia las bandas, y apenas tuvo trabajo bajo palos.

Pases de Pau, muchísimo más acertado que hace una semana. Fuente: As.

El trío de centrales hizo el partido que llevamos glosando toda la temporada: solvente en defensa y muy bueno con balón, especialmente un Mandi que alcanza cotas de acierto en el pase asombrosas. Sidnei acertó poco en largo.

Joaquín demostró (y ya van varios partidos) que los temores por verlo jugar en un puesto exigente en lo defensivo no tienen mucho fundamento. Francis cumplió en defensa y tocó con cierto acierto, pero una vez más desperdició la banda izquierda en ataque, lo que perjudica también los asaltos por el centro y la derecha. Carvalho mejoró sus prestaciones recientes y Guardado hizo un partido aceptable. Canales erró demasiadas veces cerca del área tras sus buenas arrancadas.

Jesé calló nuestra boca una vez más: fue el atacante más peligroso en la primera hora y por fin marcó. Lo Celso sigue en baja forma, y aun así dio un pase decisivo en la jugada del gol.

La aportación de Tello fue decisiva de nuevo; tras el gol debió amenazar más al rival antes de pasar el balón. García no tuvo siquiera que intervenir y Emerson lo hizo poco pero con acierto.

Setién y Sarabia siguen teniendo por delante trabajo de mejora ofensivo en el último cuarto de campo, aunque ahí su responsabilidad sea limitada. La presión postpérdida les funciona ya muy bien. Es esperable que la ausencia de partidos entre semana mejore el rendimiento físico y mental del equipo y les permita entrenar jugadas ensayadas, actualmente mal ejecutadas.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

No comments

LEAVE A COMMENT