Análisis del Betis-Valencia: los laterales-interiores llegan a LaLiga

El Betis de Setién cayó de nuevo derrotado, esta vez ante un Valencia muy en forma y tras un partido extraño. Pese al muy mal balance del año 2019 el calendario da aún opciones europeas muy reales a los béticos.

Primera parte

Sobre el sistema táctico y el modo de juego del Valencia de Marcelino poco se puede escribir ya nuevo: un 4-4-2 muy bien trabajado y cerrado que niega los espacios al rival y los aprovecha en dirección contraria, con ataques vertiginosos y verticales que buscan la puerta contraria con disparos y centros laterales; en suma, un estilo diametralmente opuesto al de este Betis.

La gran novedad táctica del partido –novedad incluso de alcance histórico en el fútbol español– fue el posicionamiento y los movimientos del Betis de Setién, que por fin usó de forma estructurada y sistemática los famosos laterales-interiores que Guardiola introdujo en Múnich hace ya un lustro, que proponíamos aquí en enero y que apenas habían asomado de forma tímida y parcial en algunos minutos de determinados partidos de este Betis. Efectivamente, Setién y Sarabia colocaron inicialmente al equipo en un 4-3-3 en el que, en fase defensiva, Mandi y Junior serían los laterales, Guardado (Carvalho era baja) el mediocentro, Lo Celso y Kaptoum los interiores y Joaquín y Tello los extremos. Ambos equipos nos mostraban amablemente sus dibujos en el saque inicial:

En la salida de balón el Betis trataría de encontrar a Guardado como hombre libre a la espalda de la pareja de delanteros valencianista –aunque el mexicano no siempre se atrevió a girarse para avanzar–. Las raras veces que el Valencia saltaba a la presión alta era Parejo quien iba a por Guardado para formar parejas en todo el campo.

Esquemas en la salida de balón del Betis

Hasta aquí algo más o menos convencional. La novedad residía en que al progresar la jugada ofensiva los laterales, Mandi y Junior (siempre el primero, la mayoría de las veces el segundo), no doblaban a los extremos por fuera y empujaban a estos hacia dentro, como se ha hecho siempre en este viejísmo esquema. Por el contrario, ambos subían sistemáticamente por dentro, hacia zonas de interior, de forma que Joaquín y Tello quedaban como verdaderos extremos a la antigua, pegados siempre a la cal, donde podrían explotar su uno contra uno. Esa secuencia de movimientos espacia muy bien a los jugadores atacantes:

Como efecto secundario (pero importante) los teóricos interiores, Lo Celso y Kaptoum, lo serían al iniciarse la jugada, pero con el avance de esta pisarían terrenos casi de delanteros, a los costados de Jesé: una posición muy parecida a la que ocupan en el City actual De Bruyne y Silva (David, a veces Bernardo), desde la que podrían acudir al remate de centros laterales y coger las espaldas de los mediocentros valencianistas. El Betis estiraba a los laterales visitantes y tenía superioridad numérica por dentro:

La gran ventaja de este nuevo reparto de roles es que los tres implicados en cada costado quedan en una posición más natural en todas las fases del ataque: el defensa lateral cerrando contras, el extremo siempre abierto para el uno contra uno, y el interior entre líneas. Aquí vemos un ejemplo en el minuto ocho:

En esa misma imagen podemos ver que en esa jugada concreta y por el costado izquierdo las posiciones eran las convencionales: Kaptoum está situado como interior, Tello como delantero y Junior por fuera. Y es que los tres jugadores implicados en cada costado pueden intercambiar roles en ataque, incluso en cada jugada, si hacen bien las permutas ofensivas correspondientes:

Por ejemplo, en esta jugada Junior hace la contrapresión cerrando como interior, en las posiciones teóricas del esquema de arriba:

Mientras que en esta el dominicano es el delantero, con Tello abierto en el carril y el interior (esta vez Lo Celso) por detrás:

En fase defensiva el Betis saltaba con eficacia a emparejar hombre por hombre para hacer contrapresión, pero si el Valencia consolidaba la posesión los locales pasaban a un prudente 4-1-4-1 en el que Lo Celso y Kaptoum cerraban a Coquelin y Parejo, y Jesé quedaba en inferioridad antes los centrales. Ahí cometió alguna vez el Betis uno de sus pocos errores posicionales en esta primera parte: permitir la salida por el lado de Garay, el central a pie natural, hacia el que además Tello saltaba con demasiada facilidad, dejando a Junior en dos contra uno:

Todo este sofisticado ajedrez produjo un dominio claro del Betis, que, con abrumadora posesión y un Lo Celso muy móvil y participativo, controló el partido casi por completo durante toda la primera parte. Sin embargo, sin un punta nato, los béticos se pusieron de gol menos veces de las debidas –un tiro al palo de Tello, un remate bloqueado del canario, un cabezazo de Mandi–. El Valencia era inferior pero su solidísimo sistema defensivo no se descomponía y buscaba soltar contras rapidísimas en igualdad numérica, que el Betis casi siempre cerraba bien. Una de ellas, mal defendida, acaba en el 0-1.

Minutos 45 al 58

El Valencia presiona más arriba tras el descanso, el Betis se descompone y recibe el 0-2 (por cierto, en nuestro apreciado córner en dos contra uno, como ante el Getafe mal defendido por el Betis). Durante quince minutos los béticos juegan a merced del rival.

Minutos 58 al 82

Tras deliberar con Sarabia Setién toma medidas: vuelve al 3-1-4-2 por el simple procedimiento de quitar a un defensa (Mandi) y meter un delantero (Loren), sin alterar el rol del resto de jugadores. El Betis baja las revoluciones del partido y retoma el control de la situación, pero el Valencia se encuentra comodísimo: con Guardado demasiado atrasado, quedan demasiados hombres tras la pelota y el Betis no consigue progresar nunca en ventaja.

Setién, tal vez recordando al Pilatos de la reciente Semana Santa, decide hacer caso a los deseos de los pueblos bético y mexicano: Jesé es sustituido por León y poco después Lainez entra por Kaptoum, formándose una especie de 3-4-3 con los interiores (Guardado y Lo Celso) escalonados. El Betis va perdiendo la fe pero ahora al menos hay delanteros natos en el área, bastante acertados por cierto anoche en las recepciones de espaldas y en los balones al área. Uno de estos últimos provoca el penalti de Gabriel, y muy poco después es expulsado Rodrigo.

Minuto 82 al final

El partido entra en combustión. Sin tiempo y con uno más, el Betis tira a la basura el manual del fútbol-control y se lanza a un ataque desaforado, con delanteros iniciando el juego y defensas arriba, ante el que el Valencia se ve obligado a achicar agua como puede. El Betis incluso manda a Feddal al área rival de forma casi permanente:

El Betis, muy volcado hacia el costado de Lainez (que inicia muchas jugadas), pisa muchas veces el área visitante, aunque pocas con claridad, y el partido acaba entre jugadas del Betis en espacios muy reducidos y barullos sin finalización.

Línea por línea

Pau fue en esta ocasión responsable directo de la derrota bética. Se tragó de forma imperdonable el 0-1, un tiro en maritorio escorzo pero blando y no muy ajustado, y pudo hacer más en el 0-2, potente pero tampoco ajustado. Jugó con sentido y frialdad con los pies.

La línea trasera disfrutó de la ventaja que permite este nuevo sistema: jugar con cuatro defensas muy defensas. Bien adelantada la línea para la contrapresión, y con velocidad (en general) para correr hacia atrás cuando fue necesario, los cuatro controlaron casi siempre los ataques valencianistas. Junior vuelve a ser el que fue.

Los tres centrocampistas cumplieron, aunque destacó un Lo Celso muy participativo (tal vez a costa de retrasarse demasiado en ciertas fases). Kaptoum perdió pocos balones y ocupó bien los espacios ofensivos.

Arriba Tello y Joaquín hicieron menos daño del debido en un sistema que los favorece, y tuvieron algunos problemas de retorno. Jesé, una vez más, tuvo movilidad y aportó juego, pero demostró no ser delantero centro nato.

León aportó más que Loren desde el banquillo. Lainez mostró una tendencia a pedir el balón muy atrás y al pie que seguramente irrite a sus entrenadores, pero lo cierto es que inició las jugadas de ataque con tino y desestabilizó el sistema defensivo rival; como con Tello, estamos ante otro caso de jugador tácticamente incómodo para la forma de entender el juego de Setién, pero a cuyas virtudes hay que saber sacar partido.

El resultado del partido afeó un planteamiento posicional sofisticado e inteligente de los técnicos béticos. Como asignatura siempre pendiente queda mostrar un mayor dinamismo ofensivo, ejemplificado crudamente en el rival.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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