Análisis del Eibar-Betis

Empeñado en dejar escapar los sucesivos trenes que –sorprendentemente– aún le esperaban en el andén, el Betis terminal de Setién explora nuevas formas de caer derrotado: jugando bien, mal o regular, cuando merece perder, empatar o ganar, en casa o, como hoy, tras trabajarse un empate o incluso algo más en un campo complicado. La inoperancia del equipo en las áreas, y especialmente en la rival, tuvo de nuevo mucho que ver con el resultado, aunque el discurso victimista de su entrenador no ayuda tampoco a meter en el plantel el veneno competitivo que es decisivo en ese lugar. La única nota positiva del final de temporada es que el antisetienismo parece haber optado por no hacer leña del árbol caído –algo de agradecer– y su cansina cantinela, cobrada su pieza, ha amainado.

De este penoso tramo los posicionalistas nos llevaremos al menos un muestrario de los conocimientos tácticos de la pareja de técnicos béticos y de su esmerado ajedrez en la colocación de los jugadores, algo que probablemente echaremos en menos en el futuro. En este caso se ofrecieron esquemas diferentes en defensa y ataque y –lo que es más notable– volvimos a presenciar el mecanismo de laterales-interiores tan raro de ver en la liga española –históricamente inédito antes de este último Betis, más bien– que fue estrenado hace muy pocas jornadas con nulo eco en la tácticamente iletrada prensa deportiva sevillana –y, dicho sea de paso, propuesto en sitios como este meses atrás–.

En efecto, de la alineación bética y alguna declaración prepartido podía intuirse lo que propondría el Betis: el popularmente llamado 4-2-3-1, esto es, un 4-4-2 en defensa…

que se convertiría en 4-3-3 en posesión de balón al virar sus posiciones los mediocentros y puntas para que Kaptoum (no Guardado, como nosotros preveíamos) se convirtiese en mediocentro, y Guardado y Lo Celso en interiores:

El mecanismo de laterales-interiores consistió en que al progresar el ataque Francis y Junior, en lugar de doblar por fuera a Joaquín y Tello como toda la vida de dios, quedaban en posiciones retrasadas para que los extremos siguieran jugando muy pegados a la cal, y Lo Celso y Guardado fueran los encargados de ocupar posiciones adelantadas a los costados de Loren:

Como ya hemos explicado aquí, a cambio de perder la sorpresa del desdoble del lateral esta forma de avanzar, muy usada por Guardiola en Múnich y Mánchester, tiene varias ventajas: ante todo, evita al lateral situaciones de uno contra uno en ataque, mucho más apropiadas para verdaderos extremos como Tello o Joaquín que para un Francis; además coloca entre líneas a jugadores habilidosos como Lo Celso, deja el cierre de la contrapresión a defensas naturales y, en fin, ahorra recorrido y cambios de rol a los tres jugadores del ala. Por demás el mecanismo puede activarse o no en cada jugada, permutando posiciones.

El Eibar dispuso también un 4-2-3-1 en el que Orellana mediapunteaba por detrás de Enrich, y León y Cucurella ocupaban las bandas. El desarrollo del encuentro fue bastante homogéneo y mostró el choque de estilos de dos equipos que buscan el dominio de la posesión por vías distintas; los vascos, al estilo británico (que intentó implantar en el Betis Poyet sin éxito alguno hace dos años): presión alta de mucho desgaste físico, ritmo alto, búsqueda de las segundas jugadas, transiciones veloces y juego hacia extremos a pie natural que cruzan balones a un área cargada de rematadores; los béticos, al estilo del juego de posición clásico, esto es, riesgos altos en la salida de balón para evitar el pelotazo largo, posesiones duraderas, e intentos de instalarse en campo rival y hacer una presión intensa y breve cuando se pierde el balón (Gegenpressing o contrapresión).

Primera parte

El desarrollo del partido fue bastante homogéneo: un intercambio de golpes en el que unos y otros tuvieron un éxito solo parcial a la hora de sacar el balón jugado. Ni Eibar ni Betis supieron encontrar la presunta superioridad numérica por dentro que debía provocar el retraso a zonas interiores de sus respectivos mediapuntas; el Betis se vio obligado con frecuencia a jugar largo –con muy poco éxito– hacia un Loren en inferioridad, y solo sabía progresar por los costados, especialmente el derecho. El Eibar salía en ocasiones gracias al juego de espaldas de sus hombres de arriba, pero sus balones cruzados tampoco encontraban remate en el área bética. Un córner cerca del descanso acababa en un gol clonado del encajado ante el valencianista Guedes hace muy poco.

Segunda parte

El escenario cambia poco, salvo en que el Betis toma cada vez más riesgos y las ocasiones son cada vez más frecuentes en las dos áreas. Cerca del final llegan los cambios de Setién, todos ofensivos: Lainez retrasa a Joaquín a lateral, Carvalho sustituye en su puesto a Guardado y finalmente Jesé se convierte en segundo punta para retrasar a Lo Celso a mediocentro ofensivo con el portugués junto a él. El Betis lo intenta de todas las formas pero solo consigue gloria para el portero local, que para incluso un penalti; el Eibar perdona también el segundo.

Línea por línea

El gol encajado por Joel no era imparable, pero las varias paradas de mérito que hizo durante el partido lo exoneran de toda responsabilidad; ahora mismo está sin duda mejor que Pau.

Francis cumplió en su vuelta al once, al igual que una pareja de centrales asentada y puesta a prueba. Junior no estuvo brillante pero impone siempre su físico, esta vez ante el peligroso León.

Tello fue punzante, especialmente cuando el juego fue suficientemente veloz para impedir la llegada de ayudas a su lateral; Joaquín amagó bien pero pegó poco, y Guardado fue de nuevo un pasador seguro aunque poco relevante en zonas calientes. Kaptoum parece consolidarse en la categoría con su fútbol peculiar: en un puesto delicado (mediocentro) cometió algunas pérdidas peligrosas y no mostró buen pie para el pase, pero a cambio su aceleración en corto le permite romper líneas y ganar balones divididos; es un jugador de características muy útiles pero difícil de colocar para un entrenador.

Lo Celso, implicadísimo dadas las circunstancias, pudo ser decisivo y se quedó en protagonista de ocasiones falladas: un palo y un penalti, nada menos. Loren hizo lo de siempre de los delanteros de este Betis: buen trabajo sucio y nulidad ante puerta.

Lainez volvió a mostrar un uno contra uno muy aprovechable; tal vez los mexicanos lleven algo de razón. Carvalho, a su ritmo diésel, y Jesé aparecieron apenas en una jugada de interés.

Setién y Sarabia ven terminar su antes brillante etapa entre una inmerecida melancolía, en parte causada por la terrible inoperancia goleadora de su plantilla. Afortunadamente el equipo no se vino abajo un par de jornadas antes, porque entonces tal vez habría drama.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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