Análisis del Real Madrid – Real Betis: Fin de ciclo

Se despidió Setién del Betis con otra victoria histórica, esta vez en el estadio del club más ganador de todos los tiempos. La trayectoria de su Betis y la sordina puesta sobre partidos como el de ayer por el entorno mediático sevillano serán juzgados por la historia, y será pronto.

LOS PRIMEROS TREINTA MINUTOS

Si la falta de motivación y el estado decadente del vigente tricampeón consecutivo de la Champions puede quitar valor a la victoria, el terrible arbitraje (preñado de detalles decisivos contra los béticos) y la igualmente escasa motivación que en principio podían haber tenido los béticos le devuelve valor a esta. Pronto habrá ocasión de analizar, eso sí, por qué este Betis ha rendido en escenarios así muy por encima de lo hecho en los alcoraces y butarques de la categoría.

Setién, conocedor de su destino ya antes del partido, murió con sus botas puestas: alineó a un equipo de fieles a sus ideas (los que en la hora de la despedida le han dado las gracias en lugar de recordar los errores cometidos), como Mandi, Bartra, Junior, Francis o Guardado, y se atrevió una vez más a disputar el balón a un grande en su propia casa. Para ello plantó a un equipo bastante físico para lo habitual en este Betis y lo colocó prácticamente en espejo ante el 4-3-3 madridista: con unos carrileros no excesivamente adelantados (ya subían bastante los del rival) y Carvalho en posición avanzada para estorbar a Llorente, el Betis presionaría prácticamente en uno contra uno al Madrid durante la mayoría del partido.

El Betis dibujaba pues un habitual 3-1-4-2, en el que de nuevo Feddal, aun siendo zurdo, era el defensa central, para aprovechar mejor allí sus características de defensa a la antigua y su buen pase largo –cerrada su salida por la posición de Carvalho–; Bartra, más rápido que el marroquí y tendente a la salida en conducción, quedaría en la izquierda. La contracara de la valiente presión bética, además del desgaste físico, sería la situación de los centrales béticos, expuestos al mano a mano contra los tres puntas madridistas. Con problemas para salir jugando y tapiada su banda derecha por Junior, los madridistas cargarían el ataque por su banda izquierda, hacia las habituales caídas a ese costado de Benzema y las subidas de Marcelo para conectar con las siempre vistosas conducciones del triatleta Vinicius (carreras, bicicletas, y, al final, nada en casi ninguna de sus jugadas), siempre prometedoras pero casi siempre bien controladas por Mandi. En el sector contrario Brahmi prácticamente no participaría en el juego.

En el Betis Lo Celso era el encargado de alborotar el sistema defensivo rival, con movimientos muy libres que habitualmente caían a la zona de interior derecho pero sin dejar de aparecer por los espacios generados por Loren. Guardado era un interior muy móvil, que buscaba también la espalda de los centrocampistas del Madrid por delante de Carvalho y preferentemente por el sector izquierdo del ataque bético. El Betis, tomando como siempre importantes riesgos en la salida de balón pero esta vez con un Carvalho exquisito en corto, tocaba con cierto desahogo en el centro del campo, donde contaba con cierta superioridad numérica, y buscaba la espalda de una defensa madridista muy adelantada. Las ocasiones, escasas, se alternaban en ambas áreas, aunque siempre más y más peligrosas en la madridista. Una buena combinación de los béticos, que incluyó un desmarque de un interior bético a la espalda de la defensa rival (jugada, desgraciadamente, rara de ver esta temporada), acababa con el 0-1 sobre la hora de juego.

LA ÚLTIMA MEDIA HORA

Muy en su estilo habitual –ese desastre táctico que le ha dado tres Copas de Europa– Zidane va acumulando hombres de ataque sin demasiado criterio: tras cambiar cromos con los dos primeros relevos, parece acabar con su 4-3-3 pero con los extremos finalmente a pie natural (Vázquez y Asensio), destinados pues a acabar jugada con centros hacia rematadores del calibre de Vinicius e Isco (¡?). Valiente y, literalmente, sin nada que perder, Setién atrasa a Lo Celso para meter a Jesé como (verdadero) segundo punta; para el tramo final renuncia (como suele hacer habitualmente si va ganando) a defender mano a mano en todo el campo, y organiza un 5-4-1 en el que Tello y Guardado ocupan las bandas, mientras Lo Celso y Carvalho ejercen de mediocentros. Desquiciado y desorganizado el Madrid, un Betis en su salsa se dedica a jugar un gigantesco rondo de 11 contra 10 (Pau participa) y termina el partido dominando ampliamente la posesión y sin pasar el menor apuro.

LÍNEA POR LÍNEA

Pau jugó bien con los pies e intervino poco bajo palos. Pese a las dificultades del rival y el sistema de juego, la línea de tres bética sostuvo al equipo sin problemas, con sentido de la anticipación y buena salida de balón.

Aunque en este blog huyamos de la crítica –fácil– hacia los entrenadores como meros alineadores, partidos como el de ayer retratan aciertos y errores, y en este caso concreto las apuestas de Setién por Junior y Francis en los carriles para esta temporada. El dominicano, que difícilmente durará mucho en el club, hizo una verdadera exhibición de poderío físico, gestión del balón y manejo de los fundamentos técnicos del juego (véase la asistencia del 0-2, con su derecha). En la banda contraria Francis añadió un grave error técnico y táctico en la jugada más peligrosa del Madrid (un disparo al palo de Benzema tras asistencia involuntaria del bético) a una simétrica exhibición, pero de falta de condiciones físicas para el carril: con su escasa potencia física no puede exponerse a constantes unos contra uno en los que siempre perderá.

Carvalho hizo uno de sus mejores partidos ofensivos en el Betis; magnífico en el manejo en espacios reducidos, le faltó profundizar cuando salió de la presión. Guardado compensó con su asistencia y su mejora en el tramo final una hora de juego deficiente, y Kaptoum progresa muy adecuadamente.

Arriba Lo Celso volvió a demostrar su enorme clase con balón, aunque le faltó el gol; por fin lo alcanzaron Loren y Jesé, que lucieron por demás poco. Tello provocó algún peligro y Sidnei apareció de forma anecdótica como mediocentro.

Setién se va del club como uno de los entrenadores tácticamente más capacitados de su historia, y deja en la retina de los béticos –partidarios y detractores– un puñado de partidos que jamás se olvidarán. Volverán las goleadas en campos célebres y entonces se le echará de menos.

Pronto llegará un balnace de la temporada. Entre tanto, pueden comentar aquí o en Twitter.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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