Análisis del Betis – Leganés: un Betis ultraofensivo

Fue más bonito que bueno el partido jugado anoche por el Betis ante el Leganés. El equipo mostró esta vez un perfil ultraofensivo, desequilibrado pero al menos afín a su plantilla.

Buenas y malas noticias para los béticos

Más allá de la victoria, importante por balsámica, el partido desveló mucha información sobre el futuro del Betis esta temporada, aunque siguen abiertas también muchas incógnitas.

Entre esas incógnitas está una fundamental: el modelo de juego. Llámese dar bandazos o flexibilidad, según se sea pesimista u optimista, lo cierto es que este Betis ha mostrado caras tan diferentes en estos tres partidos que es difícil aún saber con certeza qué propone Rubi. Ayer tocó un planteamiento muy ofensivo y un tipo de partido que recordó en muchos aspectos a los del primer Betis de Setién, con largas posesiones y riesgos en la salida de balón; para ello fue sin duda importante la presencia, por fin, de Mandi –pasador de estadísticas sobresalientes con balón–, pero también la actitud ultradefensiva (un año más) del Leganés, que prácticamente renunció a la pelota durante largas fases del partido. Así pues tendremos que darnos aún más tiempo para saber qué Betis pretende Rubi, pues ni el modelo de juego ni siquiera su estructura básica –se busca con prisa un mediocentro defensivo que permita sostener una defensa de solo dos centrales– están aún claros.

Entre las buenas noticias para los béticos está sin duda el salto de calidad dado en la delantera: Fekir es un jugador excepcional y muy desequilibrante; si sumamos el renacimiento de Loren y la calidad –ya contrastada y anoche demostrada– de Borja Iglesias, resulta un potencial ofensivo al alcance de pocos. La finura táctica mostrada anoche por Rubi, inédita hasta ahora y de la que daremos cuenta a continuación, es otra buena noticia. La mala noticia es la debilidad defensiva del equipo: con solo dos jugadores con verdadera vocación defensiva en la alineación (sus dos centrales) y con un centro del campo débil físicamente, el Betis fue de nuevo un auténtico coladero en defensa posicional, y permitió al Leganés un número de llegadas a portería desproporcionado para la escasa cuota de balón de que disfrutaron los pepineros; mejor funcionó el equipo en este aspecto cuando se instaló en campo rival y sus centrales defendieron a cincuenta metros de su portería, algo que, creemos, debe hacer reflexionar a Rubi sobre qué modelo de juego conviene a esta plantilla.

Primera hora

Decíamos que Rubi por fin mostró un trabajo táctico fino, y también es positivo saber que se lo permitió el trabajo defensivo de Fekir y Loren, que facilitaron a Rubi ejecutar con éxito su original planteamiento.

El trabajo de scouting (estudio) táctico del rival es importante, y anoche dio la clave al técnico bético. El Leganés usó un esquema, el 3-1-4-2, bien conocido en este blog porque el Betis lo utilizó muchas veces la temporada pasada. Las propias posiciones medias de los visitantes durante el partido lo dejan ver de forma muy clara:

Posiciones medias con balón del Leganés. Ataque: hacia la izquierda (As).

Rubén Pérez (21) se encargaba de cerrar como mediocentro por delante de Bustinza (3), Omeruo (4) y Siovas (22); Mesa (6) y Rodríguez (27) serían los interiores tras dos delanteros de fuerte físico.

El sueño de cualquier entrenador al diseñar su esquema es lograr cerrar la salida de balón del rival logrando a la vez superioridad numérica en la propia defensa; pues bien, contra ese esquema, como hemos explicado aquí muchas veces, es posible encontrar esa panacea. Se trata de dejar como hombre libre al defensa más central del rival (Omeruo anoche), cuya salida ya está bloqueada por su propio mediocentro. Poniendo un jugador sobre cada rival en el resto del campo, más tu hombre libre donde más convenga, sale lo que planteó ayer Rubi: un curioso 4-4-2 en rombo que además distribuía inmejorablemente al equipo para el ataque:

Ciertamente durante la primera hora de juego tampoco hubo que hacer mucho uso de esa trampa contra la salida de balón del Leganés porque los visitantes se quitaron la pelota de encima sin rubor a la menor presión bética. Por su parte el Betis movía con paciencia el balón en su tres contra dos de salida hasta que bien Carvalho o bien un central lograban salir libres. Muy encerrado el Lega, que apenas trató de apretar arriba en los inicios de cada tiempo, al Betis tenía largas posesiones y hacía bascular y correr mucho a su rival, pero sin apenas ocasiones en la primera media hora.

A partir de ahí el cansancio hizo mella en los visitantes y aparecieron dos mecanismos de los que carecía el Betis de Setién para desatascar este tipo de partidos. Uno fue la tremenda calidad en el uno contra uno de Fekir, un regateador casi imparable que desequilibró el sistema defensivo del Lega con apariciones por todo el frente de ataque. El otro, y este sí habría sido solucionable para Setién, precipitar la jugada de ataque cuando funcionaba la presión postpérdida; esto es: el Betis movía con paciencia el balón, y cuando finalmente lo perdía durante la jugada ofensiva, no solo lo recuperaba rápidamente al aprovecharse de un rival muy encerrado (contrapresión) sino que inmediatamente reiniciaba un ataque vertical, en forma de minicontragolpe, aprovechando que el Leganés estaba abriéndose para salir. Este mecanismo ha sido explotado mil veces por el Barça de Busquets (por ejemplo tercer y cuarto gol ante el Betis hace una semana, gol de Arthur anoche ante Osasuna) y no solo es rentable en forma de goles sino que provoca pánico en el rival, que suele renunciar a siquiera intentar sacar la pelota jugada. El peligro, naturalmente, es perder el control del partido y entrar en uno de ida y vuelta, pero bien regulado es un modo inmejorable de llegar al gol ante equipos muy cerrados.

De este modo el Betis se echó encima del Leganés al final de la primera parte e inmediatamente después del 0-1, remontando rápidamente.

Última media hora de juego

Ya sin nada que perder, el antes racanísimo Leganés se echa arriba y equilibra la posesión. Borja entra en la posición de Joaquín, pero de inmediato (min. 73) el Leganés pasa a defensa de cuatro y Rubi se ve obligado a retocar sus sistema defensivo, sacrificando a Loren, tirado a la derecha desde entonces para seguir al lateral izquierdo rival. Gastados dos cambios (uno por lesión), Rubi tarda muchísimo en relevar a Canales y el Betis, con un mediocampo muy débil físicamente, concede demasiadas ocasiones, aunque tiene también opciones para marcar. Desde la entrada de García el equipo controla mejor el juego y no pasa demasiados apuros finales.

Línea por línea

El meriorio partido de Joel, con varias paradas importantes, apenas debe ser afeado por su resistencia a salir por alto y su tendencia al rechace corto hacia delante, ciertamente difícil de evitar en el 0-1.

Mandi y Sidnei se sintieron muy a gusto lejos de su portería. La tremenda velocidad en carrera del brasileño explica que Rubi lo prefiriese por delante de un buen Bartra, que tal vez mereciera un toque de atención. Emerson y Pedraza demostraron un día más atacar mejor que defender.

Carvalho dio una buena salida de balón pero una vez más su lentitud de reacción y su falta de pericia táctica en defensa le impidieron tapar el campo debido. Poco le ayudaron un Canales en baja forma física y un Guardado tremendamente voluntarioso que aguantó meritoriamente el partido entero pero que da muestras preocupantes de falta de capacidad física: en el uno contra uno nunca puede con el rival. Solo la aparición de García dio empaque defensivo a esa zona.

Fekir hizo un partido extraordinario. Su tremenda aceleración convierte su calidad técnica en devastadora, y hace muchísimo daño al rival porque además sabe ver la jugada cuando progresa. Por delante de él Joaquín supo permutarse con Canales y alternar la punta con movimientos de apoyo. Loren falló un remate imperdonable con 0-0 pero se lo hizo perdonar con su tercer gol consecutivo y con su gran trabajo defensivo: corrió muchas veces a cerrar a Rubén Pérez cuando Fekir no podía hacerlo. Borja lo superó en el trabajo de pivote para bajar balones, y estuvo muy cerca del gol.

Rubi mostró por fin una sutileza táctica no vista hasta ahora. Sin embargo quedan aún muchas incógnitas por resolver, que a nuestro modesto entender se deberían solucionar con un cambio a defensa de tres centrales y alejando a estos del área propia. Hay, en todo caso, que esperar.

El detalle

Parece que Joaquín y Fekir se están aprendiendo nuestro dos contra uno en los córneres. Promete.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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