¿Cuántos son los factores que determinan el resultado final de un partido? La alineación inicial, el sistema, la mentalidad de los jugadores, la intensidad con la que saltan al campo, que esté bien trabajada la pizarra, machacar la salida de balón… pero también influyen otras cosas como la meteorología, la disposición del rival, el ánimo de la afición, la situación personal de cada jugador, entre muchos otros elementos.

Tendemos, aún así, a llamar «suerte», «azar» o «casualidad» a cosas que sobre el terreno de juego tienen un nombre concreto. De hecho, si analizamos cada uno de los miles de parámetros y elementos que rodean un partido de fútbol, se podría demostrar el acierto o error de un equipo sobre el césped y, en consecuencia, cómo eso determina una victoria o una derrota. Tanto es así, que esto es algo que ya están trabajando y analizando muchos clubes de fútbol, aunque ese es otro tema.

No obstante, todos estos factores sí que nos sirven para afirmar que no es casualidad que el Real Betis y el Getafe empataran a uno el pasado domingo. Como tampoco lo es que el Betis en cuatro partidos haya tenido dos rojas directas (ambas, en los primeros veinte minutos de encuentro). Entre otras cosas, esto se debe también en parte a la evidente fragilidad defensiva del conjunto verdiblanco. Algo que el Getafe supo aprovechar bien.

Gracias a una magnífica presión alta, sabiendo que el Betis saldría con la defensa, ya no adelantada, si no casi jugando desde el propio centro del campo, el equipo madrileño ahogó posicionalmente a los dos pivotes medio improvisados del Betis (ni Carvalho ni Kaptoum están hechos para esta tarea). La idea de Bordalás, normalmente mucho más conservador, era forzar los errores defensivos de los verdiblancos. Obviamente, el plan tuvo su recompensa: la expulsión de William Carvalho con tan solo 25 minutos de partido transcurridos.

Seguramente la expulsión no formaba parte del plan inicial de nadie, pero tampoco fue un capricho del universo. Ni mala suerte. Al igual que el empate tampoco cayó regalado del cielo. Para llegar ahí, Rubi tuvo que realizar algunos cambios: salió Kaptoum y entró Loren y aunque nadie sabe el porqué de este cambio (lo natural hubiera sido reforzar la medular), en parte, funcionó.

En el resultado final influyó, asimismo, el paso atrás que dio Bordalás, quien confió en la superioridad númerica a la contra, para solventar un partido que en ese momento ya estaba ganando. Los de Heliópolis estaban más ordenados, pero seguían siendo una presa fácil que el Getafe no se atrevía a cazar.

«Hace falta un plan, no se pueden achacar aciertos o errores al azar, o a la calidad individual»

Con la nueva disposición del Betis sobre el césped, la responsabilidad del centro del campo cayó en manos de alguien que sabe gestionarla a la perfección: Sergio Canales. Un jugador que, además, sabe darle salida al balón, crear ocasiones y recuperar atrás. Canales capitaneó sin titubear un barco hundiéndose y consiguió llevarlo a puerto. Y flotando, que no es poca cosa. Eso sí, para ello tuvo que doblar todos los esfuerzos, zona por zona, llegando a ser casi omnipresente sobre el verde.

Así, con un centro del campo bien gestionado, y con más posesión de balón, el Betis se metió en el partido. En la segunda mitad el equipo verdiblanco empezó a funcionar, con Pedraza y Barragán buscando a Borja Iglesias desde fuera, mientras que por dentro volvían a conectar Joaquín y Fekir, con Loren arrastrando defensas y provocando faltas.

Una imagen muy distinta a la que el equipo ofreció de inicio: un Betis confuso posicionalmente, anárquico en su sistema y un creyente dogmático en la calidad individual de ciertos jugadores. Así es difícil que el barco llegue a flote, al menos, hasta Navidad. Bien es cierto que existe esa calidad, pero el empate no se habría dado sin el nuevo orden establecido por Loren, Fekir y Canales.

Ellos fueron, además, quienes propiciaron un error defensivo del Getafe en su propio área, que Joaquín convirtió con mucha elegancia desde los once metros. El gaditano anotó así su primer gol de la temporada, en una noche donde quizás fuera el único que tenía algo que celebrar, tras jugar su partido 400 con la elástica verdiblanca.

Él fue quien afirmó, tras el último partido frente al Leganés, eso de que este equipo «quiere jugar al fútbol, ser protagonista con el balón» y que, sin duda, esa es «la filosofía» a seguir. Esas palabras tampoco son casualidad y esconden un mensaje muy claro: hace falta un plan, no se pueden achacar aciertos o errores al azar, a la calidad individual. Porque si algo está claro es que la suerte no existe: la mató la voluntad. Y, sin duda, eso es algo que ha quedado empíricamente demostrado sobre el terreno de juego.

Fotografía: @RealBetis

Escrito por

Periodista y redactor de contenidos. Dice que «escribe, pero no le sale tan bien como el salmorejo» y, aún así, ha pasado por el Diario de Cádiz, El Confidencial y ABC de Sevilla. Como redactor, claro, no para hacer salmorejo. Gaditano nacido en Ronda y sevillano de adopción, como bético no dejan de preguntarle eso de: «¿Por qué eres del Betis, si no eres de Sevilla?». Pero le da coraje tener que responder una pregunta tan obvia.

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