Análisis del Osasuna – Betis: en busca del plan A

Hizo un mal partido el Betis en El Sadar, fue inferior a su rival en casi todos los aspectos del juego y solo la firmeza de su portero y centrales, junto a la falta de acierto de Chimy Ávila, salvó un rácano empate.

Primeros 70 minutos

El decurso del partido fue bastante homogéneo, apenas variado en detalles tácticos por los cambios, y nos permite ya saber qué Betis es, a día de hoy, el de Rubi, transcurridos ya una pretemporada completa y cinco partidos de liga, y más allá del acierto o desacierto de momentos puntuales.

La sensación general es que este Betis no juega a nada. La afirmación es básicamente correcta en el sentido de que el equipo carece de una personalidad definida, o sea, es muy mainstream: ni entrega el balón al rival ni lo monopoliza, ni acude al pelotazo sistemático ni arriesga demasiado. Si a esto unimos los malos resultados obtenidos hasta ahora y una sensación desasosegante de regresión en el juego es lógico que el pesimismo cunda entre la afición. No obstante conviene presentar algunos argumentos en provisional apoyo de Rubi:

– Uno primero es obvio: la temporada acaba de empezar y, aunque detectemos ya qué desea hacer Rubi, es probable que aún no haya tenido tiempo de trabajar suficientemente sus ideas, diferentes de las del anterior entrenador –algo claro a estas alturas: no hay continuismo alguno–.

– Esas ideas son muy diferentes porque el equipo tenía un modelo de juego (una personalidad) muy definido y extremo, de manera que la vuelta a un juego más convencional, que en otros tiempos hubiera pasado desapercibida, resulta ahora insípida. Sin embargo, aunque el modo de jugar anterior daba una identidad atractiva (y además a nosotros nos pareciera racionalmente bueno, en sí) hay muchísimos equipos que han funcionado muy bien sin tener un fútbol de perfil muy definido.

 – Aspecto particular de ese estilo, seguido entre tácticos de media Europa, era la exquisita salida de balón del equipo en las temporadas anteriores, y en general su trato de la pelota. Habituado el bético (de cualquier tribu) a ese trato, una regresión a un trato de balón estándar le parece lamentable, sin ser más que lo normal en LaLiga.

Dicho todo esto en descargo de Rubi, es difícil aceptar que el equipo haya perdido tan rápidamente sus antiguas virtudes sin que a cambio se le reconozcan las supuestas nuevas. Desgraciadamente, es claro que el equipo ha dejado de entrenar –o lo hace mucho peor que antes– muchos mecanismos del juego de posición: el cuidadísimo posicionamiento en la salida de balón, los rondos de alta velocidad, la atracción de rivales antes de pasar, la búsqueda sistemática del hombre libre, el respaldo psicológico a los riesgos en la salida de balón… mecanismos que el aficionado bético medio nunca pareció comprender y que habituaban a los jugadores a manejar el balón en espacios pequeños al tiempo que agrandaban esos espacios en el juego real, lo que hacía parecer técnicamente muy buenos a futbolistas de currículum anterior en clubes solo aceptable (los Guardado, William, Canales, Mandi… por no hablar de los canteranos).

Muchos de estos mecanismos no son incompatibles con llevar el mando regulador del estilo de juego a una posición más convencional: así, una salida de balón cuidada –aun dosificada al gusto– facilitaría las lícitas alternativas a las que acude el equipo de Rubi, como la salida con velocidad por bandas o el balón dirigido al punta-tanque; hoy, mal preparadas, son más bien carreras desesperadas de Pedraza y Emerson o pelotazos sin dirección ni ventaja para el delantero (al no haberse obligado antes al rival a separar sus líneas).

El aficionado entiende ahora también que otras peculiaridades del juego bético (como renunciar a veces a contragolpes, centros al área o disparos) permitían un control del partido que evitaba llegadas del rival y cuidaba el físico de jugadores como Joaquín o Guardado, que dan ya señales preocupantes de no soportar las exigencias del nuevo estilo.

También es posible ya reconocer los esquemas que pretende, de momento, implantar Rubi. Digamos antes que el Osasuna se situó en 4-2-3-1, que en defensa era un 4-4-2 y en ataque rozaba el 4-3-3 al meterse por dentro Rubén García para dejar la banda entera a Estupiñán, mientras que por la derecha Vidal y Torres jugaban ambos abiertos. Por el Betis, aun con cambios de piezas Rubi mantuvo en ataque su singular 4-4-2 en rombo, con García flanqueado por Guardado y Canales (este a su derecha en la primera parte; luego se permutaron).

Naturalmente arriba quedaban Juanmi y Borja. Como se ve en la imagen, muy juntos los cuatro mediocampistas y poco trabajada esa fase del juego, el 4-4-2 osasunista, usando posiciones intermedias para presionar muy arriba (dos contra los dos centrales), obligaba a jugar largo al Betis  a pesar de estar los rojillos en inferioridad numérica en esa zona: 4 contra 5 más portero en el cuadrado negro.

Así que los pelotazos hacia Borja pillaban a los delanteros (óvalo rosa) en inferioridad numérica: la mala salida de balón convertía el recurso al balón largo (idealmente hacia un delantero con una sola marca) en un simple pelotazo en busca de fortuna hacia una zona en inferioridad.

Al parder el balón con facilidad el Betis tuvo cuotas de posesión mediocres, y se vio obligado durante largos tramos a defender en posicional. Ahí pasaba (y por fin tenemos aquí la información de un partido normal) a un claro 4-4-2:

Mérida, mediocentro, la tiene entre unos centrales osasunistas muy abiertos

Pero no era Fekir quien bajaba al mediocampo a defender, sino Juanmi, de modo que Canales quedaba como aparente mediocampista de banda (aunque solo en fase defensiva en realidad) y Guardado junto a García como mediocentro. Esta configuración da problemas, como ya avisamos, para seguir a los laterales rivales: Juanmi, que tenía un tremendo recorrido entre defensa y ataque, llegaba muchas veces tarde (fue cambiado, de hecho, como Joaquín otras veces en el mismo rol, muy exigente en lo físico). Afortunadamente (¿estudio previo?) la otra banda daba menos problemas al tomar Emerson directamente al solitario Estupiñán. De cualquier modo Osasuna logró llegar decenas de veces por esas vías y la solidez de los centrales béticos, junto a la ayuda de García, aguantó el bombardeo frecuente de balones cruzados. Joel, con un par de paradas decisivas, sostuvo a un equipo cuyo único plan de ataque pareció consistir en las conducciones de un Fekir vigiladísimo.

Minuto 70 al final

Lesionado Fekir, Joaquín acaba de mediapunta en un esquema que se parece ya más a un 4-2-3-1 convencional al aparecer Álex Moreno como extremo izquierdo. Ismael finalmente se echa a la derecha, donde ya ejercía Guardado. El Betis salva el 0-0 sin apenas crear peligro en todo el segundo tiempo.

Línea por línea

La bajada de nivel en la portería es solo en la suplencia: Joel está rindiendo al nivel de Pau, si no mejor.

Emerson y Pedraza tuvieron un mal día con balón, sobre todo el brasileño, y siguen atolondrados en defensa, sobre todo el cordobés. Afortunadamente Mandi y Bartra (gran partido de este) estuvieron duros ante Ávila.

Desaparecido Guardado y torpe en campo rival García (que sin embargo cumplió en defensa cerca de su área), Canales fue la esperanza para sacar la pelota jugada desde atrás. Fekir comenzó bien pero fue parado a base de patadas y salió finalmente lesionado.

En un mal día de Borja, Juami participó poco pero hizo un trabajo invisible y llevó peligro en el remate.

Joaquín acertó muy poco. Ismael cumplió y Álex Moreno acumuló méritos para ser titular como lateral.

Lo visto hasta ahora en Rubi da malas expectativas. No obstante es muy pronto para sacar conclusiones firmes.

Los comentarios son agradecidos y contestados (antes o después). En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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