Era una urgencia que este equipo pudiera respirar tranquilo como local, demostrar seguridad, control y superioridad

Al finalizar el partido, uno de los autobuses de la línea 2 partía desde la parada que hay frente al Estadio Benito Villamarín, tras recoger un buen número de aficionados. Apretujados, con el espacio justo para estar de pie, una señora y un chaval entablan conversación sobre el encuentro; no se conocen de nada, pero es que no hablarse, estando tan cerca, era incluso más violento que hacerlo.

–Seré la única que lo piensa, pero yo creo que «el Rubi de los cojones» [sic] todavía puede darnos muchas cosas buenas. Estoy segura, vamos.

–Yo le decía a un amigo el otro día que [Rubi] no se comía en Sevilla los mantecados, fíjate, pero hoy le he visto al equipo otra actitud. Que siga así.

«Otra actitud». Dice de un equipo mucho más el por qué juegan que el cómo lo hacen. Para eso hace falta, no solo intensidad, sino actitud. Hay quien ni siquiera pide al Betis que tenga un estilo, un plan, una idea. Solo quieren ver a los jugadores sudar de verdad la camiseta. Ir con todo a por cada balón, asfixiar al rival, presionar, dar la sensación de peligro, de control. Se puede ganar o perder, pero no se puede jugar sin actitud.

Parafraseando (una vez más) al compañero Juan Ramón Lara: «El mejor Betis de la temporada es el que jugaba perdiendo 0-1». Tan crudo como real. De nuevo, esta vez ante el Levante, el equipo verdiblanco cometió un error demasiado pronto, cuando todavía seguramente ni siquiera estaba encendido el ordenador del VAR. A pesar de ello, con el marcador en contra el Betis era todo lo que le pedía su afición: intensidad, actitud, garra.

Para este encuentro, con Fekir lesionado, Rubi introdujo un esquema parecido pero diferente en algunos puntos clave: del inefectivo doble pivote, el técnico verdiblanco pasó al 4-3-3, con Canales a un lado y Guardado al otro. Ambos haciendo coberturas y apoyando la salida de balón de un Carvalho muy naif para una posición tan crítica. La defensa, solvente y eficaz, –exceptuando la inesperada bajada de brazos de Barragán–, se reafirmó, manteniéndose bien posicionada y atenta. Por lo que el portugués no sufrió –tanto– como en otras ocasiones.

Loren es, ahora mismo, el jugador no solo de laLiga, sino de Europa, con un porcentaje más alto de acierto

Arriba, un magnífico Álex Moreno, por un lado, y Joaquín, por el otro, se encargaron de servir balones, una y otra vez, generando sensación de peligro constante; asfixiando, así, a un Levante muy flojo y con poco que aportar tanto en ataque como en defensa. El olor a pólvora, pegajoso, impregnaba la ropa, los asientos, raspaba las gargantas, pero el gol no llegaba.

La sensación de superioridad era tan evidente que se hacía insostenible: abrasaba. Ya en el descuento, antes del descanso, y tras un primer tiro al poste, Loren –que esta noche duerme como pichichi junto a Benzema y Gerard Moreno– ponía las tablas en el marcador. Ahora mismo, de hecho, es el jugador con el porcentaje más alto de acierto, no solo de laLiga, sino también de Europa. Básicamente, el 100%: cinco tiros a puerta, cinco goles.

Loren morón celebrando el primer gol / Fotografía: José Luis Contreras

La asistencia, por supuesto, vino de la mano de alguien con nombre de leyenda –una de esas que recorre el mundo entero–. Joaquín Sánchez. Forever Young. El gaditano no solo sirvió en bandeja a Loren el primero, también el segundo. Y, por supuesto, el tercero, pero esta vez a Borja Iglesias para que, por fin, se estrenara con la elástica de las trece barras.

Hay goles que son más bonitos por cómo se celebran que por cómo se marcan. Y este equipo era pura belleza celebrando los tres tantos, hambriento por recibir el cariño de los suyos, el roce de los once que estaban sobre el césped y el grito de las gradas. Tres eternos abrazos, tres goles y tres puntos.

Era una urgencia que los de Heliópolis pudieran respirar tranquilos como locales; demostrar seguridad, control y superioridad. Transmitir, además, buenas sensaciones a cincuenta mil gargantas y confirmar que hay lugar para la actitud y la intensidad; que el Villamarín sí que puede ser un fortín. Tendrá que llegar el estilo, el plan, pero mientras haya actitud y garra –y lleguen las victorias–, tal y como dice canción de Los Chunguitos: «Si me dan a elegir, me quedo contigo».

Escrito por

Periodista y redactor de contenidos. Dice que «escribe, pero no le sale tan bien como el salmorejo» y, aún así, ha pasado por el Diario de Cádiz, El Confidencial y ABC de Sevilla. Como redactor, claro, no para hacer salmorejo. Gaditano nacido en Ronda y sevillano de adopción, como bético no dejan de preguntarle eso de: «¿Por qué eres del Betis, si no eres de Sevilla?». Pero le da coraje tener que responder una pregunta tan obvia.

No comments

LEAVE A COMMENT