Análisis del Real Sociedad – Betis: un Betis enfermo sin doctor que lo cure

Poco sorprendió la derrota de hoy a quienes hayan seguido esta temporada a Betis y Real Sociedad. Los verdiblancos jugaron a su flojo nivel habitual –más aún fuera de casa– y fueron claramente superados por una Real muy superior actualmente como equipo.

Primera hora de juego

Las razones de esa superioridad son mayormente tácticas, aunque bien haría también la afición bética en concienciarse de que ni su plantilla (heredada en una amplia mayoría, dicho sea de paso, de la era Serra Ferrer) es tan buena como le parecía en los últimos tiempos ni se debe menospreciar a rivales que, con Illarra de baja, ponen sobre el campo a Monreal, Merino, Portu, Oyarzabal o Willian José –todos los cuales serían holgadamente titulares en este Betis–.

Sin embargo un Betis mejor preparado habría plantado cara a esta Real. Más allá de esquemas o alineaciones, de los que hablaremos a continuación, el más grave problema de este Betis es la decadencia de sus conceptos tácticos colectivos e individuales. No solo carece de un modelo de juego claro y acude al individualismo del regate y la conducción sistemática como únicos recursos para hacer progresar las jugadas –una forma de jugar propia del siglo XX, ya muy superada–, sino que comete errores de concepto que provocan sensación de inferioridad numérica en todo el campo por su mala gestión de los espacios. Entre esos errores –no los únicos– están:

– La mala ubicación en el inicio de la jugada, que facilita la presión rival por falta de espacios en los que jugar el balón tras recuperarlo: los jugadores tardan en separarse para pedir el balón y se distribuyen sin demasiada premeditación.

– Una mala planificación de cuándo salir en largo y cuándo en corto, asunto que ha cambiado respecto a la temporada anterior y que la plantilla aún no ha digerido.

– Otro más sutil: la tan cacareada verticalidad, panacea que a entender de docenas de expertos con tribuna en prensa pondría al Betis en la eterna senda de los triunfos, produce (naturalmente) muchas pérdidas de balón cuando el equipo aún está largo y avanzando hacia campo rival. Al no estar instalados en campo rival el oponente no está encerrado, cuando recupera tiene (él sí) espacios para escapar de la presión postpérdida, y los partidos se convierten en correcalles para los que los Joaquín, Guardado, Fekir o Javi García no están preparados. Tal vez Brasanac, Camarasa o Petros harían mejor papel en semejante escenario poyetiano de presión a campo abierto, lo que requeriría una remodelación completa de la plantilla.

Pese a que el equipo corre mucho (mucho más, seguramente, que la temporada pasada) la Real tuvo siempre superioridad en las zonas en que le convenía. A ello contribuyó también el buen esquema de los realistas y la extraña colocación de los béticos. Y eso que (a nuestro discutible entender) Rubi puso en el campo a lo mejor que tiene y por fin equilibró al equipo entre defensa y ataque: Álex Moreno y Barragán eran los laterales y Javi García un verdadero mediocentro defensivo conocedor del puesto, al que de inicio acompañaban Fekir y Canales como interiores.

Para encajar a dos delanteros puros en ese 4-3-3 (4-1-4-1 en defensa) tuvo sin embargo que forzar una vez más la posición de Loren, convertido en extremo izquierdo y sometido al martirio de tener que recorrer noventa metros en cada jugada para seguir las subidas del lateral derecho realista y pisar área rival.

Jugada del 2-1: Loren llega tarde a cerrar a Zaldua.

No sería ese el único defecto del esquema verdiblanco: aunque inicialmente el salto a la presión alta lo hacía uno de los extremos (Loren sobre un central habitualmente) abandonando a un lateral rival como hombre libre momentáneo, pronto Fekir comenzó a salirse de su puesto de interior y a defender como segundo delantero, lo que provocó una inferioridad numérica a sus espaldas, típica del 4-3-3, que ya estudiamos hace un par de años (curiosamente en este mismo enfrentamiento en casa de la Real); finalmente el Betis pasó ya a jugar claramente un 4-2-3-1, aunque las recepciones interiores entre sus líneas se siguieron sucediendo durante una hora.

La Real, por su parte, jugaba un 4-2-3-1 desde el inicio, y muy bien planificado: en ataque Guevara se acercaba a sus centrales y Merino se adelantaba al interior izquierdo, donde se dio un festín futbolístico sin estorbar a Odegaard, que caía al interior derecho: un verdadero 4-3-3 ofensivo que el Betis nunca supo contrarrestar.

Última media hora

Imanol retira al tarjeteado Guevara y mete a Sangalli y Odegaard como interiores junto a Merino. Rubi cambia jugadores sin tocar el esquema, aunque Tello obliga a Joaquín a cambiar de banda mandando a Loren a la punta. La Real, cansada, da un paso atrás y entre cierto intercambio de golpes el Betis se encuentra con los palos.

Línea por línea

Un día más Joel tuvo escasa responsabilidad en los goles. Barragán tardó quince minutos en justificar su titularidad, y Moreno, sin apenas oportunidades de subir y un tanto individualista, rindió mejor en defensa que en ataque. Mandi y Bartra capearon aceptablemente el temporal, aunque no saben jugar tan aculados en su área.

Javi García cumplió, por encima de un Canales directamente desaparecido. Fekir, siempre voluntarioso, volvió a tocar demasiados balones donde no hace daño.

Borja Iglesias bajó muy pocos balones y no apareció en el área, donde Loren sigue tocado por una varita: las mete hasta con el pie de apoyo. Joaquín sigue triste.

Ni Pedraza, ni Tello ni Guardado tuvieron apenas relevancia.

Son muy preocupantes, un día más, las declaraciones postpartido de Rubi, optimista hasta rozar la inconsciencia, pese a que esta vez no había infortunio, VAR ni marcador a remontar para culparles del resultado. Si el doctor no diagnostica la enfermedad y ni siquiera le parece que exista dolencia ninguna es imposible que cure al enfermo.

El detalle

Pese a la sensación popular el Betis no recibió mucho castigo a balón parado considerando el bombardeo recibido desde las cercanías del área. En particular, defendió bien (con defensa y medio, que es lo mejor que puede hacerse) las amenazas realistas de córner en corto.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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  • Juan Ramon una duda, pòr las noches siues llorando porque el vejestorio de Setien no está en el Betis o ya lo has superado?

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