Real Betis Out Of Context

En el horizonte esperan Celta, Madrid, Sevilla y Valencia a un Betis con los deberes por hacer, prácticamente desde principio de curso

«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Así es como el Betis llegó a Granada, con una alineación muy gatoparda: muchos cambios, pero ninguna revolución en la práctica. Y eso que, desde el último naufragio, los debates se han multiplicado (y amplificado): ¿de verdad Javi García está en forma para suplir a Carvalho? ¿Probará con tres centrales? ¿Cómo confeccionará el centro del campo si persiste en el «rombo»? Durante la semana, cómo no, también se ha especulado con la salida de Rubi. No de forma gratuita, sino por llegar al primer cuarto de Liga con el equipo en descenso y con la sensación de que podría estar aún mucho peor.

Aun así, no se sabe si por valiente o por inconsciente (si es que hay diferencias), Rubi salió al frente afirmando que no siente que se juegue el puesto en este partido. Aunque, claro, alguien que no se juega nada no tiene por qué hablar como un funambulista ante el abismo y, por sus declaraciones en la previa de este encuentro, parecería que viene totalmente dispuesto a morir con su idea. El problema es que se desconoce aún cuál es esta.

Aunque fuesen muchos los cambios que el técnico realizó sobre el once inicial (con la entrada de Tello, Guardado, J. García, Fekir y Feddal), el sistema parece intocable. No obstante, en Granada, el equipo verdiblanco mostró una imagen mucho más sólida, al menos durante los primeros 45 minutos. A pesar de que ambos equipos llegaban a este partido con dinámicas muy opuestas, Betis y Granada jugaron una primera mitad igualada, tratándose de tú a tú, con un centro del campo atascado, pero con defensas muy limpias.

Solo hay que revisar el gol con el que el Granada se agenció el partido, en el que no habrían desentonado unas risas enlatadas

Decía la reina de la comedia norteamericana, Carol Burnett, que «la comedia es la tragedia prolongada en el tiempo» y la verdad es que los de Heliópolis están a tan solo un partido de convertirse en una sitcom. Pero es que son ya muchas las jugadas, las ocasiones, los goles e incluso las declaraciones de esta temporada que bien podrían engrosar una cuenta de Twitter que se llamara «Real Betis Out Of Context» (no olviden eso de que «este Betis superará los 50 puntos», o que «a este equipo, por valor de plantilla, lo sitúan como el quinto de la Liga, y no tenemos el quinto presupuesto»).

Teniendo esto en cuenta, solo hay que revisar el gol con el que el Granada se agenció el partido, en el que, de haber sonado, no habrían desentonado unas risas enlatadas. Ya saben, una de esas risas grabadas y muy exageradas que se escuchan de fondo, repentinamente, tras un chiste generalmente malo o forzado. Como la mayoría de partidos de los verdiblancos esta temporada, vamos.

Tras una ley de la ventaja aplicada por Lahoz ante una falta sobre Guardado, en la que pierde el esférico Javi García en el centro del campo (una vez más), el equipo nazarí golpea con un rápido ataque. Tras dos toques, el Granada encuentra a Vadillo en área verdiblanca, quien remata a placer para conseguir su segundo tanto en la Liga. En la repetición del gol, la tragedia bética se vislumbra con mayor claridad: antes de que el jugador dispare, Joel Robles ya está sentado en el suelo, como un vidente que ha contemplado el futuro y, con los brazos bajados, asume su propio destino. Una vez más.

A partir de aquí, por supuesto, ocurre lo de siempre: el Granada se crece y el Betis baja revoluciones. En la segunda parte, el equipo de Rubi intenta aumentar el peligro sobre el área rival con un all-in de libro, con los cambios de Joaquín, Álex Moreno y Borja Iglesias, y la salida, entre otros, de Feddal. Esto deja al conjunto verdiblanco con Mandi como único central y con Guardado asumiendo más responsabilidades defensivas de las que debería. El panorama es desolador: Canales totalmente desconectado, Loren apagando fuegos, las bandas pasándose de rosca con los centros y Fekir desaparecido en combate. Así pues, el empate se esfumó tras algunos fatuos ataques de los béticos durante los minutos de descuento.

En el horizonte esperan Celta, Madrid, Sevilla y Valencia a un Betis con los deberes por hacer, prácticamente desde el principio de curso y que, además, está en una posición en la que la única respuesta válida es la victoria si quiere salir, de una vez por todas, del pozo de la mediocridad. Una semana más habrá que dejar pasar los días para que la amargura se diluya y volver pisar con ganas el Benito Villamarín, con la esperanza de que el equipo ofrezca una respuesta contundente, y con la que olvidar, por fin, los días oscuros [risas enlatadas].

Fotografía: Tomás Quifes

Escrito por

Periodista y redactor de contenidos. Dice que «escribe, pero no le sale tan bien como el salmorejo» y, aún así, ha pasado por el Diario de Cádiz, El Confidencial y ABC de Sevilla. Como redactor, claro, no para hacer salmorejo. Gaditano nacido en Ronda y sevillano de adopción, como bético no dejan de preguntarle eso de: «¿Por qué eres del Betis, si no eres de Sevilla?». Pero le da coraje tener que responder una pregunta tan obvia.

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