Con este empate, el Real Betis obtiene cuatro de seis puntos esta semana y Rubi consigue calmar los ánimos, salir del descenso y afrontar con otras sensaciones el Gran Derbi del próximo fin de semana

El Real Betis sale vivo del Bernabéu y eso ya es mucho más de lo que se podía decir de este equipo hace tan solo una semana. «¿Cómo va el partido, niño?», preguntaba alguien al entrar al bar. «Cero a cero, ganando el Betis», daban ganas de responderle. No porque un empate fuese a lo máximo que pudieran aspirar los béticos, pues ya demostraron Loren, con un tiro lejano, Álex Moreno chutando a puerta en área madridista, y Fekir, rozando el poste, que los tres puntos también podían irse para Sevilla. Pero el empate, tras una semana convulsa, sabe a victoria.

Tanto, que el conjunto verdiblanco se ha convertido en el único de la historia de LaLiga en salir tres veces seguidas con la portería a cero del Santiago Bernabéu: dos victorias y un empate en sus últimas visitas. En esto hay más mérito que fortuna, ya que este equipo mostró una cara muy diferente al de la semana pasada.

No solo con el cambio de sistema –con el que los jugadores, incluso, se animaron a volver a sacar el balón jugado desde atrás– sino con la mentalidad y la intensidad con la que plantearon el encuentro. Atascaron el centro del campo, defendieron con ferocidad su portería y, por una vez, la suerte les sonrió para no acabar por debajo en el marcador cuando el Madrid se encontraba más cómodo jugando.

Con una defensa de tres centrales y Bartra haciendo de pivote, Canales volvió a conectar con Guardado y Fekir en el centro del campo, y Emerson y Álex Moreno pisaron área rival como carrileros. El Betis parecía un equipo distinto al de hace tan solo unos días, cuando por unas horas se asomaron a un abismo que amenazaba con llevárselo todo por delante. Ahora la balanza vuelve a equilibrarse y el Betis, poco a poco, se reencuentra de nuevo con su estilo, con todo aquello que el año pasado hacía bien pero que parecía haber olvidado.

Una actitud que se contagia

Solo hay que ver la vehemencia con la que el pianista James Rhodes defiende al Betis para entender algo que no atiende a razones: ser bético es mucho más que apoyar a un equipo de fútbol, es una forma de afrontar la vida. Una pasión torrencial donde el «manquepierda» no es una excusa, sino un alegato de fe contra los pesimistas, los conformistas y los gafes. De hecho, en sus redes sociales el artista londinense publicaba algunos mensajes y fotos, ataviado de la cabeza a los pies con los colores de los de Heliópolis, alabando la correosa defensa de los andaluces en el Bernabéu: «Eso es porque los béticos son luchadores. Son héroes», tuiteaba Rhodes. Alguien le respondía: «Somos, James. No “son”, somos luchadores».

Y es que la actitud es algo que se contagia, de la grada al césped y viceversa. Esa es la base sobre la que han resistido los verdiblancos a lo largo de las últimas décadas, la resiliencia: cuanto más hondo caen, más fuertes deben levantarse. Esto es, simplemente, lo que se le pide al equipo: que no deje de pelear cada balón con intensidad, que defienda con contundencia y que ataque con confianza, con alegría; que utilice el talento y la valentía, pero también la cabeza, para defender un escudo con más de cien años de historia y unos colores por los que muchas personas pierden la cabeza.

Con este empate, el Real Betis obtiene cuatro de seis puntos esta semana y Rubi consigue calmar los ánimos, salir del descenso y afrontar con otras sensaciones el Gran Derbi del próximo fin de semana. Y es que ese partido tampoco entiende de cifras, estadísticas o puntos: ante el Sevilla, el Real Betis se juega mucho. Siempre. Pero este año, más. Afianzar las nuevas sensaciones, dar un golpe en la mesa e intentar escalar posiciones lo antes posible.

Todo ello, ante su eterno rival. Ya saben, hay cosas que no se pueden explicar y si hay quien no entiende una pasión por unos colores, tampoco podrá comprender lo que encarna esta rivalidad imperecedera. Solo ahí, en esa sensibilidad eterna, está la clave para conseguir los tres puntos del próximo domingo.

Escrito por

Periodista y redactor de contenidos. Dice que «escribe, pero no le sale tan bien como el salmorejo» y, aún así, ha pasado por el Diario de Cádiz, El Confidencial y ABC de Sevilla. Como redactor, claro, no para hacer salmorejo. Gaditano nacido en Ronda y sevillano de adopción, como bético no dejan de preguntarle eso de: «¿Por qué eres del Betis, si no eres de Sevilla?». Pero le da coraje tener que responder una pregunta tan obvia.

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