Análisis del Real Madrid – Betis: la resistencia

Un muy buen partido defensivo, aunque discreto en ataque, dio al Betis un punto muy meritorio en la siempre complicadísima visita al Bernabéu. En lo táctico la noticia más importante del partido fue el exitoso uso, por fin, de la defensa de tres centrales que aquí llevamos pidiendo desde antes de comenzar la temporada, apoyada ayer además por un cuarto central por delante.

Con esa alineación Rubi organizaba un plan de juego mucho más coherente que el propuesto en un partido similar y reciente, el de Barcelona. Entonces Rubi afrontó el partido con apenas dos jugadores claramente defensivos pero sin ambición de tener altas posesiones de balón, lo cual casi garantizaba el desastre; ayer se asumía esa baja cuota de balón con cuatro defensores natos más los dos carrileros, ofreciendo al menos resistencia al ataque madridista mientras durase el marcador a cero. El buen planteamiento defensivo, el acierto de Robles y la suerte permitieron mantener ese plan durante todo el partido.

Otra cuestión será si Rubi mantiene esa defensa de tres centrales, que tiene muchas ventajas para este Betis:

 – Equilibra defensivamente al equipo.

– Evita mandar al banquillo a dos de los cuatro buenos centrales que tiene esta plantilla.

– Se adapta mejor a los perfiles demasiado ofensivos de sus centrales y carrileros (ni Bartra ni Mandi ni Sidnei son centrales puros de área, ni Pedraza ni Moreno ni Emerson laterales puros, sino carrileros).

– Y, muy importante: suprime de un plumazo la necesidad de un mediocentro defensivo y posicional en la plantilla, imperiosa carencia de la planificación detectada sobrevenidamente por la tendenciosa prensa sevillana cuando la temporada pasada nadie reparó en ella, y en la que el club podría dilapidar dinero este invierno: con tres centrales atrás pierden importancia las labores de apoyo defensivo a los centrales de ese mediocentro (cerrar líneas por dentro, meterse entre ellos en los balones cruzados…) y además es preferible formar un doble mediocentro de hombres de perfil cercano al de interior, papel perfecto para un William Carvalho o un Guardado, pues un mediocentro muy defensivo por delante de los centrales estorbaría en la salida de balón.

El planteamiento posicional fue interesante. El Betis montó un 3-1-4-2 con Bartra por delante de los centrales; ese pivote único atora, decimos, la salida de balón, aunque funciona bien defensivamente. El Madrid, con Valverde por Modric, planteaba su ya clásico 4-3-3 de interiores bastante abiertos. La alta presión del Madrid consiguió recuperar el balón muy rápido en el arranque del partido; aunque el Betis trató de traer a la base de la jugada a Canales haciendo huir de esa zona a Bartra (una maniobra muy de Casemiro), el propio jugador catalán, en zonas demasiado adelantadas para él y obligado a girarse, no supo aprovechar la superioridad numérica bética por dentro en fase de salida de balón.

Pese a que Bartra huye de la zona para dejar sacar la pelota a gente más técnica, el Betis se atasca por dentro, no aprovecha su superioridad numérica en esa zona y pierde muy pronto el balón.

Los pelotazos hacia Loren, en inferioridad numérica contra dos excelentes centrales, tampoco funcionaron, así que el escenario de esos minutos y de buena parte del partido fue un Madrid al ataque y un Betis que trataba de no meterse demasiado atrás. El Betis cerraba con mucha gente por dentro, pero a cambio tenía inferioridad numérica en las bandas, y especialmente en la derecha.

  Rodrygo, no Rodrigo: perdonen la reerrata

Fekir y Loren ensuciaban el tres contra dos de salida del Madrid, y los interiores se emparejaban unos con otros (Canales con Modric y Guardado con Kroos). Por la izquierda madridista, Hazard se metía por dentro y solía ser tomado por Mandi, pero en el sector contrario Rodrygo (luego Vinicius), muy abierto, fijaba a Álex Moreno y Carvajal quedaba libre. La legendaria incompetencia táctica de Zidane acudió en auxilio del Betis: sin ningún mecanismo previsto para aprovechar esa superioridad numérica, Rodrygo y Carvajal muy raras veces profundizaron ni (ambos a pie natural) buscaron portería, y casi todas las jugadas por ese costado acabaron en balones colgados por el lateral para los que Sidnei, Feddal y Mandi –apoyados por Bartra en ocasiones– se sobraron ante apenas Benzema y alguna tímida llegada de segunda línea. Las basculaciones de un esforzado Canales y el resto del mediocampo ayudaron a cerrar esa vía de agua, y durante la mayor parte del encuentro el Madrid solo llevó peligro por el sector de Hazard, como un gol anulado muy pronto.

Salvo algunos tramos de alivio al final de la primera parte y mediada la segunda, en los que el Betis logró alargar sus posesiones, el escenario del partido fue un Madrid presionante arriba (aunque solo logró encerrar al Betis en los primeros veinte minutos y en ráfagas al final del partido) y un Betis que soltaba contras protagonizadas por Fekir. Los béticos hicieron en ocasiones pacientes secuencias de pases entre sus defensas, pero en pocas de ellas lograron salir de la presión y casi todas acabaron en pelotazos sin rumbo de Robles. Pese a ello el cómputo final de ocasiones, favorable por supuesto al Madrid, no fue demasiado desequilibrado, y si no justo, el empate fue hasta cierto punto merecido.

Línea por línea

Joel Robles hizo un excelente partido bajo palos. Sigue teniendo dos problemas: es muy remiso a salir por alto y casi nunca encuentra al punta cuando juega en largo, siquiera para que dispute el balón con alguna posibilidad de bajarlo.

Los centrales estuvieron mucho más a gusto en este esquema, pues solo Feddal (muy bien ayer) es un verdadero central natural; por ello hizo bien Rubi en meterlo en el centro de la línea, aunque sea el zurdo del trío, y usar en los costados a Mandi y Sidnei, más rápidos.

Emerson hizo uno de sus mejores partidos en el Betis. Como Álex Moreno, se vio favorecido por el amplio recorrido disponible; el español, bien en defensa pero chupón en ataque, debe mejorar su juego colectivo. Bartra cargó pronto con una tarjeta; mantuvo el tipo pero ni parece solución definitiva como mediocentro ni hará falta ahí si se sigue jugando con tres centrales.

Canales fue el mejor jugador del Betis, inteligente y poderoso con balón y esforzado en defensa. Guardado cumplió con discreción. Fekir corrió muchísimo; a veces no ve la jugada con claridad, pero su brutal calidad en el desborde y el disparo lo convierten en un verdadero tesoro por explotar. Loren apenas tuvo material utilizable a su disposición.

Iglesias mejoró algo el rendimiento de Loren. El resto de cambios llegó muy tarde.

Rubi sigue logrando el compromiso de sus jugadores y acertó en el planteamiento defensivo: logró su objetivo táctico (confeso) de prohibir al Madrid jugar por dentro, aunque le concediese las bandas. El partido, eso sí, daba una moratoria al juicio a su juego ofensivo que no será eterna. Hizo sus dos últimos cambios muy tarde, cuando el equipo habría agradecido un refresco muchísimo antes.

Heatmap del Madrid en la segunda parte. Ataque de izquierda a derecha. Muchas llegadas por banda, casi nulo juego interior.

En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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