Análisis del Betis – Sevilla: el caos

Jugó el Betis un aceptable partido ante su eterno rival, rozando su máximo nivel de la temporada, y solo le alcanzó para igualar el encuentro en ocasiones, cargarse de razones contra el arbitraje y no dar casi nunca sensación de poder ganar el partido. Rubi ha logrado ya implantar plenamente sus ideas futbolísticas y el pleno compromiso de sus jugadores, y solo le ha alcanzado para colocar 17ª a una plantilla que tiene mimbres para estar mucho más arriba. Tras trece jornadas no es razonable escudarse en el infortunio o los arbitrajes, ni hay estadística moderna que defienda al equipo; no parece razonable prolongar la agonía.

Durante todo el partido de anoche el fútbol del Betis se caracterizó por llevar a su máximo nivel el tremendo caos posicional que el equipo ha mostrado durante toda la temporada, y que llama más la atención de los béticos por ser un estilo diametralmente opuesto al que se practicaba durante las dos temporadas anteriores, muy meticulosamente planificado en ese aspecto (por algo se llama fútbol de posición): no hay continuidad alguna con aquel fútbol más allá de la superficial de “querer el balón” o “jugar al ataque”. Ese caos posicional afecta al juego defensivo, como veremos inmediatamente, pero sobre todo al ofensivo del Betis, y no tiene similitud ninguna con el juego actual de equipos como el Ajax, cruyffistas pero muy fluidos posicionalmente, cuyos jugadores han interiorizado un juego colectivo a pocos toques y mecanismos posicionales colectivos (como respetar espacios o abrir el campo en los momentos debidos) aunque no tengan posiciones fijas en el campo. Al contrario, este Betis sigue basando su juego ofensivo en métodos tan rudimentarios y defendibles como conducciones individuales y pelotazos largos hacia delanteros en inferioridad en busca de la segunda jugada, de modo que sus ocasiones de gol se crean típicamente a partir de heroicas secuencias de regates como las de Fekir o la de Joaquín en el minuto 67 anoche.

No hay pues planificación ofensiva reconocible, más allá de detalles aislados como que el portero saque muy rápido para buscar el contragolpe por pelotazo; apenas se reconocen tampoco posiciones ofensivas asignadas salvo las inevitables de los laterales en banda y los centrales detrás (cuya colocación tampoco parece muy medida); el resto del equipo ataca moviéndose incansablemente de un lugar a otro, hasta provocar un desbarajuste que anoche llegó al paroxismo al final del partido, tras los cambios: en jugadas consecutivas se vio a Fekir pedirla al pie a su portero y defender en primera línea de la delantera junto a Loren, y acto seguido a Borja Iglesias (¡!) colgar un balón a la olla con siete u ocho compañeros por delante de él. Semejante caos, en el que el equipo es reincidente, tiene algunas ventajas (dificultar al rival fijar mecanismos para defender, un dinamismo y velocidad de juego que gustan mucho a la grada) y muchos inconvenientes: mala salida de balón, individualismo, jugadores fuera de su lugar (Fekir como ejemplo máximo), transiciones sin planificar con la consiguiente imposibilidad de controlar el juego, desgaste físico… y, en fin, un fútbol que por algo no hace ya casi nadie.

Difícil es explicar posicionalmente a este equipo, pero lo intentaremos: antes empeñado en proponer alineaciones suicidas con solo dos centrales y sin mediocentro defensivo, Rubi demostró ayer escasa coherencia y repitió el equipo que empató en el Bernabéu; con tres centrales y Bartra por delante de ellos, el catalán se sentía un cuerpo extraño en salida de balón y huía de ahí en esa fase del juego, permuta antiposicional que a cambio de asegurar la salida de balón lo obligaba a penar en posiciones ofensivas casi de mediapunta.

Heatmap de Bartra. ¿Mediocentro posicional?

El Betis dibujaba pues en defensa una especie de 5-3-2, aunque cuando soltaba la presión alta el adelantamiento de Canales organizaba un 3-4-3:

Cuando el Sevilla salía de tal presión, Canales volvía a posiciones de interior a la altura de Guardado, y a veces seguía las subidas de Navas, aunque ni este, ni Reguilón, ni casi ningún sevillista parecía tener una marca prevista en defensa estática: los carrileros béticos salían a veces a por los laterales sevillistas y otras quedaban fijados por los extremos, por lo que los tres mediocampistas béticos tenían que bascular y tomar alternativamente a Reguilón y Navas por su inferioridad numérica en esa zona (4 contra 3).

El Sevilla jugaba su habitual 4-3-3, aunque con Torres más alto que un Banega cercano a Fernando hasta casi formar un 4-2-3-1. Los sevillistas hacen un juego posicionalmente muy cuidado (casi nunca salen de ese 4-3-3) pero sin empacho en meter pelotazos para que los baje el punta, trabajo que cumple bien De Jong: por eso juega.

Primer cuarto de partido

Tras un buen arranque local el Sevilla ajusta marcas y consigue encerrar al Betis al forzar ciclos de ataque y presión pospérdida; sus acercamientos a puerta sucesivos acaban en el 0-1.

Segundo cuarto

Muy a su estilo actual, en un arranque de testosterona el Betis se tira arriba a la presión, mete un ritmo muy alto y a su vez va encerrando al rival, sobre todo en el tramo final. Fernando no puede apagar todos los fuegos y llega el empate.

Segunda parte

El Sevilla mete pronto a Vázquez como interior y marca casi de inmediato. Rubi va acumulando hombres de ataque y montando un esquema nuevo cada vez que hace un cambio: primero quita a Feddal y parece pasar a atacar con su sistema mixto de Pamplona (4-4-2 en rombo en ataque) con Bartra de ancla, Guardado y Canales interiores, Joaquín arriba por la derecha, Fekir de mediapunta y sin extremo izquierdo; muy poco después mete en esa banda a Tello para montar un 4-2-3-1, y finalmente aparece Borja para organizar un 4-1-3-2 en el que Canales queda como mediocentro, con Fekir por delante.

El Sevilla, en cambio, mantiene estable su 4-3-3, aunque cuando aparece Tello lo hace más defensivo al mandar a Koundé al lateral derecho para hacer sitio a Gudelj, lo que, en efecto dominó, empuja a Navas al extremo derecho y a Ocampos al izquierdo. Luego refresca al interior restante. Los visitantes se meten bastante atrás, solo Ocampos consigue darles alguna salida, y aunque no pasan fases de apuros prolongados sí ven amenazada su portería en varias jugadas aisladas por el ataque desesperado del Betis.

Línea por línea

Aunque fuerte, entre un barullo de piernas e incómodo para un portero alto, el 0-1 es un error de Joel. Entre los centrales Feddal fue el mejor pese a la tarjeta; Sidnei cumplió y Mandi salió retratado en los goles (mal despeje en el primero, rompe por milímetros el fuera de juego en el segundo) y en una peligrosísima pérdida.

Un magnífico Álex Moreno fue el mejor jugador del Betis, aunque debe mejorar en el pase final: un muy buen fichaje madurado en tiempos de Serra. Emerson, favorecido por el nuevo esquema, calla bocas de quienes no confiaban en él, como quien esto escribe.

Bartra suplió con voluntad sus problemas de ubicación. Guardado hizo otro partido discreto y Canales fue el mejor en el mediocampo: ocupa campo y da fluidez.

Fekir no hizo un buen partido. La libertad de movimientos de que disfruta lo acaba prejudicando porque recibe muchas veces donde no debe, y hoy tenía un buen espacio a la espalda de los interiores sevillistas. Loren mojó de nuevo y tocó con acierto fuera del área.

Entre los suplentes solo Joaquín hizo alguna jugada notable. Tello estuvo espantoso y Borja lo intentó sin fortuna.

La etapa de Rubi en el Betis debe acabar lo antes posible, pese a sus buenas ruedas de prensa y su dedicación al puesto, que nadie pone en duda.

El detalle

Resultó desolador el silencio del estadio durante la última media hora, apenas roto –hay que decirlo– por Gol Sur. La autodenominada mejor afición del mundo cada vez justifica menos su pretencioso título.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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