Análisis del Betis-Valencia: Rubi mira al pasado

Salvó un nuevo match ball Rubi gracias a un buen partido de su equipo, que fue levemente superior al siempre incómodo Valencia y logró la victoria en la última jugada.

Para ello Rubi corrigió muchos de los defectos que le venimos afeando al equipo desde que comenzó la temporada, y de hecho el Betis se aproximó más que nunca al fútbol para el que está diseñada su actual plantilla: el juego de posición que practicaba con Setién. Y es que, pese a los cambios de entrenador en ambos cuadros, el partido fue semejante a los cuatro Betis-Valencia (o Valencia-Betis) de la temporada pasada: el Valencia de Celades permitiría al Betis largas posesiones desde un 4-4-2 marceliniano de bloque bajo, líneas muy juntas y muy cerrado por dentro, para tratar de aprovechar espacios al contragolpe con jugadas veloces a muy pocos toques.

El Betis, como decimos, se pareció más al de la temporada pasada que a ese mal equipo precipitado, individualista, desordenado, desequilibrado y discreto con balón de las últimas jornadas. En primer lugar, la valiente introducción de Edgar equilibró una alineación que en jornadas anteriores había pasado de pecar de falta de centrales y jugadores de carácter defensivo, al jugar con solo dos, a atascar su salida de balón al poner a un cuarto central por delante de una defensa de tres centrales. Por fin Rubi usó la (inexplicablemente) escamoteada estación intermedia: puso tres centrales natos en el campo y blindó a Mandi y Sidnei con el canterano por delante de ellos. Lo usó además de una forma original: aunque en defensa se dibujaba un 4-3-3 (o 4-1-4-1) con Edgar como mediocentro de cierre, en ataque el canterano hacía lavolpiana en salida (se metía entre Mandi y Sidnei) y ahí se quedaba, de forma que el Betis jugaba con balón un claro 3-4-3.

El Betis en ataque el sábado: 3-4-3

El Betis en defensa posicional: 4-3-3

Aunque el salto a la presión alta no es un mecanismo muy ordenado en este Betis, para ello solían ser Fekir o Joaquín quienes iban a por uno de los centrales rivales, con escaso coste en el segundo caso por la inoperancia ofensiva del hombre que quedaba libre, Jaume Costa, incómodo a pie cambiado.

Pero no solo el dibujo era mejor: por fin los jugadores béticos dejaban de moverse en ataque de forma impulsiva y caótica y encontraban un punto adecuado entre una sana movilidad (con sus permutas) y una buena distribución de roles en el campo, en la que por ejemplo Fekir se movía por las zonas en las que puede hacer daño. Incluso el plano de posiciones medias con balón de los jugadores béticos fue reconocible, algo insólito esta temporada:

El 3-4-3 (casi 3-2-5) del Betis en ataque (de izquierda a derecha). Fuente: As.

Como se observa, Joaquín y Fekir, a pie cambiado, dejaban espacio para las subidas de unos laterales muy altos, y Guardado y Canales quedaban como interiores izquierdo y derecho respectivamente –su solapamiento aparente es un efecto estadístico de cambios de posición posteriores–. El Betis era pues mucho más posicional, como podemos apreciar comparando el heatmap de Edgar con el de Bartra una semana antes, muchísimo más disperso:

Edgar tocó la pelota mucho y atrás.

Bartra ante el Sevilla: toca pocas, y en cualquier parte.

Lo mismo sucede si comparamos los heatmaps de Canales en la primera parte este sábado y antes ante el Sevilla:

Canales en la primera parte ante el Valencia: un interior derecho con cierta libertad.

 Canales en la primera parte ante el Sevilla: imposible saber de qué jugaba.

Pero no solo estaba mejor equilibrado y situado el Betis, sino que trataba mucho mejor el balón (cierto que ayudado por el repliegue del Valencia) desde una concepción más colectiva del juego: en lugar de las habituales conducciones individuales y los pelotazos cuando el rival aprieta un poco, los béticos tocaron desde atrás con paciencia hasta encontrar al hombre libre en el tres contra dos de salida, y Guardado y Canales se situaron bien para abrir el juego hacia las bandas, sobre todo hacia un Álex Moreno que intervino muchísimo . El Betis mantenía un ritmo de juego adecuado, lejos de la precipitación habitual –conocida por muchos béticos como verticalidad–, y por tanto se tomaba su tiempo para encerrar al rival y presionarlo correctamente tras la pérdida.

Minutos 68 al 81

Con la entrada de Borja el Betis pasa a un 4-4-2 con Joaquín y Fekir en los costados, aunque el francés tiende a centrar y adelantar su posición y obliga a uno de los dos delanteros a cerrar en banda –e incluso a Loren, varias veces, a marcar a un mediocentro valencianista–. Una conversación entre Fekir y Borja los recoloca, pero el Betis había perdido el control del juego. Entre tanto la lesión de Sidnei obliga a usar a Barragán como central, y Mandi se pasa al perfil izquierdo.

Minutos 81 al final

Rubi aprecia correctamente la situación y pese al empate sacrifica a Loren y suma un centrocampista más: refuerza la banda izquierda con Pedraza por detrás de Moreno; Joaquín se pasa a la derecha y Fekir y Canales quedan como interiores de un 4-3-3 en el que Guardado cierra. El Betis retoma el control y recibe su premio en la última jugada.

Línea por línea

Joel estuvo bien bajo palos y con el pie. Mandi y Sidnei mejoraron en ataque y defensa, protegidos por un Edgar que tuvo un buen debut: cerró bien el centro del campo y tocó siempre con intención. 

En las bandas Emerson cumplió pero tuvo menos impacto en el juego que un Álex Moreno que llevó el peso del ataque bético. Guardado progresa adecuadamente: dio fluidez y peleó bien; Canales estuvo bien en el pase, aunque perdió presencia con el paso de los minutos –hasta su maravilla final–.

Joaquín sigue dando fútbol y puntos. Loren no marcó, pero hizo un trabajo inmenso, de chico para todo. Fekir jugó en la que seguramente sea su posición ideal en este Betis; acostado a la derecha y más atado a su posición interviene menos, cierto (y más aún dado que ayer se cargó el juego por la banda opuesta), pero lo hace donde hace más daño; además, siendo hombre de buen fondo físico pero poca sofisticación táctica, se le da un trabajo defensivo (seguir al lateral) sencillo de entender, perfectamente factible para él y en el que aporta más que en la cómoda mediapunta.

Borja pivotó bien en alguna jugada; Barragán tardó en encontrar su sitio y Pedraza intervino poco pero bien.

Rubi parece rectificar y encontrar un punto intermedio entre sus erráticos planteamientos de inicio de temporada y el fútbol más adecuado a sus jugadores por plantilla y cultura táctica. Veremos si dura. En los cambios estuvo acertado.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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