Análisis del Mallorca-Betis: Joel salva al Betis

Una mezcla de fortuna, superior calidad en la delantera y dispar actuación de los porteros dio al Betis una victoria inmerecida por juego. Los verdiblancos fueron algo superiores en la primera mitad pero se vieron claramente superados cuando los mallorquines se tiraron a por el partido y se entró en una dinámica de ida y vuelta.

Primeros veinticinco minutos

Tras la victoria ante el Valencia, Rubi repitió planteamiento con solo cambios forzados por lesión más la –discutible– entrada de Bartra por Edgar. Así pues el central catalán ejercería durante casi todo el partido como mediocentro defensivo de un 4-3-3 en defensa posicional, con la misión de barrer la zona del mediapunta rival, mientras que en ataque estático (una vez superada, en su caso, la presión alta del Mallorca) se incrustaría como central entre unos abiertos Mandi y Feddal. En esa fase, la ofensiva, el Betis dibujaba de nuevo un esquema no muy definido entre el 3-4-3 y el (aquí odiado desde anteriores temporadas) 3-1-4-2: a veces Canales y Guardado atacaban en paralelo, pero muchas otras el primero centraba y retrasaba su posición, y arrastraba hacia atrás a Fekir hasta ponerlo a la altura de Guardado, que entonces casi se pisaba terrenos con Joaquín. Los laterales, ya carrileros, iniciaban la jugada muy altos:

El ataque del Betis: ni 3-4-3 ni 3-1-4-2.

El Mallorca jugaba una especie de 4-2-3-1, con extremos cerrados y laterales también altos en ataque; defendía generalmente en 4-4-2, pero al atacar había mucho intercambio de posiciones por detrás del punta Budimir: solo Kubo quedaba claramente a la derecha, mientras Salva Sevilla (segundo mediocentro), Dani Rodríguez y Febas se movían por dentro, por delante de Baba.

El Betis inicia el partido haciendo una presión altísima y ante el empeño del Mallorca en sacarla jugada consigue varios robos en la salida del rival tras los que acelera la jugada (aspecto mejorable de la etapa anterior). Tras varias ocasiones llega el 0-1, e incluso se ronda el 0-2. Los béticos sacan además el balón con mucha limpieza desde atrás ante la indecisa presión local, recordando tiempos más felices.

Minutos 25 al 45

El Mallorca logra zafarse de la presión y el Betis comienza a pasar apuros: permeable por dentro pese a la presencia de Bartra, demuestra una vez más su incapacidad para defender posicionalmente y el Mallorca llega mucho a puerta. Sin embargo el Betis marca en un contragolpe y logra bajar el ritmo del partido hacia el final del primer tiempo.

Segunda parte

Ya sin nada que perder, el Mallorca retira a su mediocentro defensivo; mete por él un verdadero extremo izquierdo (Lago Junior) y queda con Kubo por la derecha, más Rodríguez, Febas y Salva (algo más retrasado) por dentro y Budimir arriba. Sin reservar ya nada el Mallorca se lanza a una presión alta casi suicida y durante quince minutos encierra al Betis y logra el 1-2. Los béticos pasan de nuevo terribles apuros en defensa posicional.

Con el paso de los minutos el exigido físico de los baleares decae y el Betis comienza a salir de la presión con más asiduidad, aunque pocas veces logra contras claras. Vista la incapacidad estructural de esta plantilla para defender posicionalmente (ni Mandi, ni sus laterales, ni sus centrocampistas saben hacerlo), con buen criterio Rubi manda a los béticos volver a presionar arriba para evitar encerrarse, y de hecho recuperan cuota de balón. Pero siguen topándose con dos problemas ya repetidos esta temporada: escaso criterio con el esférico, y un notable desorden al tirar la presión alta, en la que con frecuencia se mandan demasiados jugadores arriba de forma descoordinada. La generación de una de las últimas ocasiones del Mallorca es un buen ejemplo (entre muchos otros): observemos cómo de forma innecesaria Canales y Pedraza acuden simultáneamente a presionar al mismo jugador, el lateral derecho mallorquinista, lo que arrastra a Feddal hacia Kubo (este en la esquina inferior derecha del primer plano; el marroquí fuera de visión) y deja en inferioridad a Bartra y Mandi contra tres delanteros (segundo plano), favorecidos estos además por un intento de fuera de juego muy mal tirado por parte de Emerson:

Esta jugada, como muchas otras, fue providencialmente salvada por Joel. El Betis pasa casi toda la segunda parte en una dinámica de correcalles insoportable para el físico de jugadores como Joaquín y Guardado, y solo la suerte, el acierto de Joel y la falta de calidad de los locales –cuya plantilla es básicamente la del año pasado en Segunda– salvan al Betis de perder el partido.

Una vez más el Betis demostró que cuando el rival le cede el balón y el control del juego (como hicieron Levante y Valencia en el Vilamarín, o este Mallorca en el arranque del partido) el equipo tiene calidad para jugar el balón y hacer ocasiones al rival –y tal vez, sí, con más verticalidad que en temporadas anteriores–. Pero cuando este le presiona arriba y el partido se convierte en un ida y vuelta, demasiados jugadores béticos (y Carvalho no remediaría precisamente esta situación) no soportan la subida de ritmo físico y el equipo se deshace. Dado que la plantilla es la que es, bien hará Rubi en asumir esa situación y dotar a su equipo de los mecanismos necesarios para llevar los encuentros al terreno que le interesa, que es el de las posesiones largas y la presión selectiva en campo rival.

Línea por línea

Joel salvó el partido con cuando menos tres intervenciones cuasimilagrosas en la segunda parte. Si el nivel ha bajado en la portería es por el suplente, no por él.

Emerson lució poco en esta ocasión, pero progresa en defensa. Mandi y Feddal hicieron un partido solo aseado y Pedraza, favorecido por fin por el esquema de juego, se proyectó bien en ataque, aunque no debe amenazar el puesto de Álex Moreno.

Bartra no mejoró las prestaciones de Edgar, tal vez menos bullicioso pero mejor pasador que el catalán. Guardado volvió a verse rebasado cuando el partido subió de revoluciones, y Canales fue de nuevo el mejor en esa zona.

Joaquín jugó de nuevo con calidad e inteligencia. Loren trabajó mucho pero vuelve a pelearse con el gol.

Fekir merece capítulo aparte. Jugador imaginativo pero caótico, suple con implicación y una brutal calidad en la conducción y el disparo su tremenda falta de criterio táctico, con balón y sin él. En defensa se apartó de su teórico rol (seguir al lateral izquierdo del Mallorca), convirtiendo el 4-3-3 bético en un 4-4-2 de facto. En ataque provocó el penalti, pero la jugada que mejor lo retrata es la del 0-2: en lugar de pasarla a Emerson o Joaquín, en mucha mejor situación que él, decide disparar desde muy lejos. Pero la mete.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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