Análisis del Alavés – Betis

La táctica futbolística es un mundo tan rico que en él caben tanto tendencias que se mantienen por décadas como golpes de timón en medio de un partido. Ambas cosas sucedieron en el encuentro de ayer, en el que el Betis, aun sin hacer un gran juego, mereció ganar en el difícil campo del Alavés.

Primera media hora

Y es que el Alavés de Asier Garitano recordó ayer en sus intenciones al pasado de Abelardo: montó un cerrado 4-4-2 con el bloque colocado a una altura variable –presión alta mientras las fuerzas alcanzasen, bloque bajo cuando fuese menester– y con escasa elaboración del juego, que depositaba sus esperanzas de gol en la contra tras robo, el balón parado y la segunda jugada tras pelotazo largo: el mismo plan de juego, por ejemplo, del Alavés contra el que debutó Denilson en San Mamés hace dos décadas.

Enfrente el Betis de Rubi parece decididamente volver –con sus matices– al modelo de juego de los últimos años, que se supone debe inspirar el fútbol de todas sus categorías e ir conformando también una tradición propia: lejos del fútbol precipitado, de conducciones individuales y caos posicional de las primeras jornadas, el equipo ha vuelto al buen trato de balón, el juego a dos toques y las posiciones estables.

Así pues veríamos un partido ya familiar para los béticos: rival que cede al Betis la posesión, con las líneas muy juntas y cerradas por dentro, y Betis que mueve la pelota con paciencia y tomando ciertos riesgos atrás. También es habitual en estos casos que el rival en cuestión eche el bloque arriba a la presión alta en los primeros minutos. Fue el caso del Alavés, que logró así maniatar al Betis de inicio y robar a media altura para lanzarse rápidamente en contras con superioridad numérica.

Esa presión, claro está, se hacía a costa de un gran esfuerzo de sus delanteros, de Wakaso (que cerraba a Bartra) y de sus otros tres centrocampistas, que como vemos arriba basculaban ante Emerson, Canales, Guardado y Moreno, dejando libre, como se suele, al lateral bético más alejado del balón; así tenían superioridad numérica en defensa (4 vs. 3). Pese a su inferioridad numérica, Borja Iglesias se las arregló para bajar algunos balones largos y amenazar muy seriamente la espalda de los centrales alavesistas. No obstante, la situación era claramente controlada por el Alavés y varios robos en el centro del campo acabaron en ocasiones, una de ellas la del 1-0.

Segunda media hora

Como hemos comentado aquí muchas veces este tipo de presión alta a base meramente de físico no suele durar más de media hora si el Betis apura las posesiones, como es ahora el caso. En efecto el Alavés se fundió a los treinta minutos; además, Fekir corrigió entonces su lamentable posicionamiento inicial y comenzó a aparecer por donde debe, esto es, en verdaderas posiciones de ataque. Llegaron así las primeras ocasiones claras del Betis, ya antes del descanso, incluido un penalti, y todas con el francés de por medio.

Tras el intermedio el escenario fue el mismo; el Betis alargaba sus posesiones, el Alavés defendía ya abajo, y Emerson y Moreno tenían tiempo de llegar muy arriba en ataque, así que los inteligentes cambios de juego del Betis hacia ellos castigaban el cerrado y basculante 4-4-2 local. Cansados y obligados a un enorme retorno para seguir a los laterales béticos, las espaldas de los centrocampistas de banda, Vidal y Rioja, eran un agujero:

Última media hora

Con Rioja cada vez más pendiente de seguir a Emerson, Garitano se percata del problema y aprovecha un parón (para atender justamente a Emerson) para cambiar ya claramente a defensa de cinco, con Navarro (luego Martín Aguirregabiria) y el propio Rioja en los carriles, y Wakaso y Vidal de interiores.

Ahí se detiene la sangría de ocasiones béticas, el Alavés recupera algo de posesión y el partido se nivela. Los alavesistas crean incluso algún peligro, pese a que la evidente falta de caldad técnica (y el cansancio) de sus jugadores les aborta varios contragolpes prometedores; un pelotazo largo provoca la expulsión de Feddal a unos quince minutos del final.

Rubi retrasa naturalmente a Bartra (hasta entonces en su ambigua posición habitual, aunque ayer más mediocentro que nunca) y monta un 4-4-1 con el debutante Aleñá por dentro y Loren arriba. El Betis aguanta muy bien la pelota ante un timorato Alavés y alzcanza el final del partido sin apenas apuros.

Línea por línea

Robles volvió a cumplir bajo palos, a jugar bien con los pies y a mostrar su pésima medición de las salidas, algo tal vez no fácil de entrenar pero que necesita mejorar mucho.

El trío de centrales (contemos a Bartra aunque atacó esta vez muchas veces por delante de Mandi y Feddal) cumplió de nuevo, pero ni el catalán está ahí a gusto ni Feddal midió bien en dos jugadas decisivas (reculó demasiado en el gol y se dejó ganar la espalda en la de la expulsión). Mandi vuelve a ser quien fue. El rendimiento defensivo de Moreno empieza a preocupar; sin embargo Emerson sigue creciendo a pasos agigantados e impone su físico por una enorme franja de campo.

Un muy buen Canales solo fue bien acompañado por Guardado en la segunda parte. Joaquín tuvo tan mal día como su compañero de banda izquierda, aunque insistieron pese a ello y tuvieron premio. Fekir demostró una vez más su inanidad como mediapunta y su enorme calidad (tremenda la jugada del penalti) cuando hace daño donde debe. Borja mejoró ostensiblemente, aunque anda lento.

Entre los suplentes solo Aleñá aportó algo notable: manejo de balón; de momento los últimos minutos pueden ser un buen lugar para él.

Los detalles

El Betis sigue sacando provecho de su buena interpretación de los córneres, muchos de ellos sacados en corto, como en el gol de ayer.

La tendencia a pisar zonas de interior de Fekir  y el tremendo recorrido de Emerson, que de hecho ya aparece a veces al remate como delantero por la derecha, podrían ser aprovechados por Rubi para activar la permuta a tres que tan buen resultado dio al Betis hace dos años con Fabián, Joaquín y Barragán: si Canales acude (solo a veces, claro está) a la zona Fabián de lateral derecho se completa el movimiento, que es un muy buen modo de dar movilidad al ataque y desconcertar a los marcadores sin perder buena colocación ofensiva:

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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