Análisis del Eibar – Betis, o el ajedrez de la salida de balón

Dejó pasar el Betis una nueva oportunidad de lograr una victoria pese a su buen juego ofensivo. La debilidad defensiva y los errores en las áreas están penalizando al equipo, que aunque ha mejorado su juego de forma evidente sigue sin controlar suficientemente los encuentros ante rivales en teoría inferiores.

El partido de ayer fue un nuevo choque de estilos, y no porque el Eibar de Mendilibar renuncie precisamente al balón (fue uno de los pocos equipos que superó en posesión al Betis de la etapa anterior) sino porque, un poco al estilo del Getafe del segundo tiempo de la pasada semana, pretende hacerse con el balón e instalarse en el campo rival a base de una desmayante presión.

El Betis, dirán, también trata de presionar arriba y hacerse con la posesión. La diferencia es que los béticos lo hacen gracias a un toque paciente que encierra al rival, y a breves intentos de recuperación rápida tras la pérdida (la contrapresión); el Eibar, por el contrario, aplica el tradicional método norteño (o británico): tiene jugadores muy físicos capaces de sostener esa presión largos minutos, y oculta la escasa capacidad técnica que a cambio tienen hombres como Diop con un fútbol vertiginoso de contragolpes, balones largos y segundas jugadas –mucho más noble, dicho sea de paso, que el de Bordalás–.

El esfuerzo que requirió Mendilibar fue aún mayor porque los vascos aseguraron su zona defensiva con superioridad numérica (ayer, Borja contra dos centrales), de modo que sus hombres de arriba del 4-4-2 (Orellana defendía alto junto a Enrich) hacían la presión en inferioridad numérica, dejando en esta ocasión como hombre libre al mediocentro del Betis, inicialmente Edgar:

La clave, como ven, es que los marcadores del Eibar se sitúan lejos de sus pares marcados (ver líneas rectas: siempre más atrás y más hacia el centro que ellos), ocupando las llamadas posiciones intermedias. A cambio de dejar cierto aire a los receptores, los defensores no solo se aseguran de no ser rebasados y cierran líneas interiores de pase, sino que cualquiera de ellos puede saltar sobre otro hombre distinto de su par para robar el balón, y particularmente ayer sobre Edgar, que ocupaba un sitio peligroso y complicado porque obliga a recibir de espaldas. Llegó así la jugada de la imagen: la del 1-1.

En la segunda mitad Rubi hizo con Edgar lo que el Madrid con Casemiro: permutarlo en la salida de balón con uno de los interiores, que tuviera mejor giro y control de balón (Aleñá), para asegurar una salida limpia de pelota desde atrás, aunque fuese a cambio de perder fluidez en el interior derecho, un escalón más arriba:

Aleñá sí supo girarse bien como hombre libre y a su vez obligó al Eibar a girarse y correr hacia atrás en muchas ocasiones:

A partir de ahí un equipo como el Betis debe elegir: una vez se sale de la presión rival puedes bien correr para castigar al contrario, o bien instalarte arriba sin poner en riesgo la posesión para encerrar al rival y someterlo a tu control (ciclos de posesión larga y contrapresión). El Betis anterior elegía lo segundo, pero el Betis de Rubi suele elegir lo primero, lo que implica más ocasiones de gol pero también menos control del juego, convertido a veces en correcalles con ocasiones en ambas porterías. Fue lo sucedido ayer, sobre todo en una segunda parte jugada a campo abierto y a un ritmo muy alto, en la que el Betis debió de ganar pero también pudo perder.

Entre las actuaciones individuales cabe destacar a Joelbajo palos (no tanto con el pie) y el excelente partido de los centrales, Mandi y Bartra. Aleñá tiene evidentes limitaciones físicas pero con balón cumplió magníficamente con las labores de distribución, lanzando a un desigual Canales,que creció con el partido. Arriba unos grises Borja y Joaquín no acompañaron el brillante partido de Fekir, que demostró ser muchísimo más decisivo cuando se sujeta a posiciones de delantero que cuando pretende ayudar al equipo en labores de construcción del juego.

Rubi ha mejorado de forma evidente al equipo pero el tiempo perdido pasa factura y sin ganar partidos fuera de casa el objetivo europeo, antes tan essihido,se pone imposible. Por demás el equipo sigue sin controlar del todo los partidos y concede en consecuencia demasiadas ocasiones.

Tello mostró una vez más sus virtudes y defectos: su brutal velocidad le permitió de nuevo ponerse delante del portero, pero su dudoso pie le impidió culminar; conviene recordar que para fallar ocasiones hay que conseguir tenerlas, y él las tiene porque tiene esa velocidad, al alcance de muy pocos.

El detalle

Muy abierto Canales como interior, la banda izquierda del Betis sufrió un curioso embotellamiento en la segunda parte.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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