Valencia-Betis: las marcas blancas

Perdidas las oportunidades de victoria ante los peores equipos de la competición, la tranquilidad del Betis se complica con las dificultades del calendario, comenzadas con esta fracasada visita a Mestalla.

Primera hora de juego

Y ello pese a hacer un aceptable partido en un campo muy complicado, tanto históricamente como esta temporada; poca excusa, sin embargo, para un equipo cuyo rendimiento fuera de casa es paupérrimo, y que lejos de los suyos se deshace ante el primer contratiempo, incluso tras haber sido mejor que el rival durante la primera hora de partido.

xG del partido (probabilidades de gol acumuladas según disparos realizados):

el Betis mereció más durante la primera hora y decayó tras el 1-0. understat.com

A este buen rendimiento aparente del Betis ayudó, claro está, el mal momento de un rival plagado de bajas que –pese a intentarlo– en poco se parece al pétreo equipo de Marcelino de hace un año. Y es que tanto Betis como Valencia son hoy una especie de sucedáneo de marca blanca de lo que fueron la temporada pasada, en la línea que reconoció sin ambages Rubi esta misma semana: desde, justamente, el partido de ida contra los valencianistas su equipo “juega a lo que quieren” sus pesos pesados, que viene a ser aproximadamente el estilo de la temporada pasada; y del mismo modo Celades pretende usar el 4-4-2 cerrado y de bloque medio-bajo de Marcelino para salir a la contra en pocos toques y llegar rápido y con gente al área rival. De hecho, con la (poco explicable) introducción de Borja por Loren, incluso para ilustrar los esquemas nos servirá la mismísima imagen del partido de ida:

Como aquel día, desde el pitido inicial quedaba planteado posicionalmente el partido con claridad y de forma bastante convencional: parejas claras en todas las zonas menos la habitual superioridad de defensas centrales frente a puntas. Paulista y Diakhaby quedaban contra Borja, y Edgar, por fin de vuelta, jugaría en su habitual posición ambigua, que es de tercer central en salida de balón.

 Seis parejas y dos zonas de superioridad

Con mayor porcentaje de posesión para los visitantes, buena parte del destino del encuentro se jugaría en la capacidad del trío bético de atrás (Mandi, Edgar y Sidnei) para salir con limpieza y crear superioridad con balón en la línea siguiente. Por desgracia en este Betis los mecanismos de salida de balón no están hoy del todo cuidados ni se tiene ya capacidad para correr los riesgos de antaño, de forma que se veían comportamientos desaconsejados que ensuciaban esa salida de pelota, como esta absurda carrera de Canales a pedirla al pie justamente en la zona donde Mandi tenía ya salida limpia como hombre libre:

Como consecuencia de este tipo de disfunciones el Valencia conseguía frecuentemente obligar a Joel a rifar el patadón largo sin que el Betis hubiese antes atraído rivales a la presión, de modo que Borja Iglesias se veía obligado a pelear una y otra vez esos balones largos contra los dos centrales valencianistas, y naturalmente casi nunca con éxito:

Llueven pelotazos sin haber obligado al rival a presionar mano a mano.

Aun así el Betis era algo mejor que un inoperante Valencia y las escasas ocasiones caían de lado bético, hasta la jugada aislada del 1-0.

Última media hora

El Betis aprieta durante un cuarto de hora con más balón que fe mientras Rubi hace sus (lamentablemente) habituales cambios de ataque: entra Tello por Joaquín y Guardado hace sitio a Aleñá retrasándose a la posición de mediocentro de Edgar. Finalmente Loren lo sustituye para ganar un delantero, pero antes Celades gana un centrocampista con la salida de Cheryshev por Gameiro y detiene la progresión bética. Al final llegan goles anecdóticos.

Línea por línea

Sin brillantez pero sin culpa esta vez Joel, llamó la atención el flojo partido de la defensa bética, en particular de un Mandi desquiciado y de un Álex Moreno que no comprende el juego. Edgar dio al equipo la solidez defensiva de que Carvalho es completamemnte incapaz como mediocentro, pero los interiores anduvieron poco brillantes, en particular un Canales que bajó los brazos al final. Arriba solo Fekir justificó su caché, al contrario que un Borja Iglesias cuya titularidad es ya una abietrta injusticia para Loren. Aleñá aportó más que Tello.

El panorama de Rubi se complica, aunque al menos rectificó en un punto importante: volvió a una alineación funcional, con Edgar como eje. En el mejor de los casos la temporada puede darse por perdida.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

Escrito por

Músico de profesión y físico de formación, o viceversa, sus análisis tácticos le permiten combinar su pasión por el Betis con su interés por el análisis espacial del fútbol, al que contribuye desde plataformas como The Tactical Room. Confiesa debilidad por el fútbol de posición. Colabora también habitualmente con medios como Diario de Sevilla, Scherzo o Radiópolis, entre otros.

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